viernes, 7 de marzo de 2014

SEGUNDA TEMPORADA: CAPITULO 32



Pedro está absolutamente enamorado de mi barriga de cuatro meses de embarazo. Estoy empezando a mostrarla y eso lo emociona. No, más que emocionado. Estoy emocionada también… ¡Amo jodidamente mi barriga! Me siento increíble. No más nauseas. Y de alguna manera parezco “brillar”, pero creo que tiene que ver con la forma en que Pedro me hace el amor además del bebé que puso en mí.



Él mide mi bulto cada mañana con sus manos cuando estoy parada estudiándome a mí misma en el espejo de cuerpo completo del hotel. Lo que sea que esté haciendo (fuera de la ducha, cepillándose los dientes), viene hacia mí para  inspeccionarme también, su mirada brilla con orgullo mientras me ahueca con sus manos y me mide. Su voz está ronca esta mañana. Acabamos de despertarnos y está desnudo, detrás de mí, su esbelto y gran cuerpo perfectamente visible en el espejo detrás del mío mientras agacha su cabeza para acariciarme con su nariz.



—¿Crees que estás comiendo lo suficiente? —susurra en mi oído, justo antes de presionarme de nuevo contra él y rozar sus labios en la base de mi garganta.



—¡No voy a empezar a comer como tú! —lo acuso mientras me volteo en sus brazos y entrelazo mis dedos en su nuca, sonriendo hacia él como la tonta-perdidamente enamorada que me hace sentir. Juguetonamente, empujo sus hoyuelos—. Ya hemos establecido que tienes problemas. Solo quieres que todo el mundo sepa que estoy embarazada y no disponible.



Me alza así que nuestras bocas están alineadas y planta un gran beso en mis labios, estrechándome. —¡Así es!



Hoy en el gimnasio quiere enseñarme como derribarlo—o, más específicamente, a cualquiera que constituya una amenaza para mí. Ahora que he estado caminando, luego trotando un poco, con la total aprobación del doctor, me siento de maravillas. Pero lo que más me hace sentir bien es la forma en que Pedro me mira. Como un caliente trasero del propietario, esta es mi mujer, este es mi hijo. Leí que es completamente normal estar caliente cuando estás embarazada, pero realmente no puedo olerlo sin quemarme con la necesidad de arrancarle la ropa y saltar a sus sexys huesos. Lo cual he estado haciendo al menos dos veces al día, para su completo deleite masculino.



Él no ha estado negro en dos meses desde que llegué aquí, pero ha estado tramando algo con Diego y Ruben. El hecho que los tres están tan sigilosos sobre eso me preocupa. Creo que tiene que ver con Delfina, pero cuando le dije “Pedro, Delfina me envió está nota. Ella no quiere que hagamos nada al respecto y podría esperar hasta la final para hablar con ella.” Él solo se rió y dijo “Déjamelo a mí ahora, ¿Está bien?”



Pero no está bien.

Estoy aterrorizada.



Esta mañana, tenía una extraña reunión con Diego y Ruben en nuestra sala de estar. Me miró y calmadamente me preguntó “¿Puedo hablar con los chicos a solas por un momento?” desde entonces, he estado toda preocupada sobre sus planes.



Y esa es la única parte sobre estar embarazada que no me gusta. Detesto ser tratada como una imbécil, débil y delicada florecita.



No, señor. Y hoy lo probaré en el gimnasio cuando, de hecho, logre derribar a Pedro Alfonso, a pesar de mi barriga de embarazada.



Lo observo hacer flexiones, su respiración rápida y constante, adentro y afuera, adentro y afuera. Lo observo hacer tres rondas de saltos con la cuerda y tres rondas de boxeo con un contrincante imaginario―giro, puñetazo, giro, puñetazo, protegerse, evadir…su perfecto pecho masculino sudado, la intensidad con la cual se ejercita me pone toda caliente. El entrenador le grita desde la banda lateral y Ruben toma el tiempo de su velocidad y hace notas en un portapapeles.



En el momento que Pedro está todo empapado y me hace señas que avance hacia el ring, estoy excitada en completa y total lujuria.



—¿Lista?



Asintiendo, me subo al ring con él.



Tengo una de mis mallas de cuerpo entero puesta, una con un cierre justo en el medio. Sus ojos se arrastran por ella y juro que calientan cada parte que tocan. Él coloca su mirada de regreso a mis ojos.



—¿Lista? —su voz es más ronca.



—No tienes idea de cuan lista estoy. Voy a patear tu trasero y se va a sentir increíble.



—Patea mi canilla primero y luego mi trasero… —me jala más cerca, su aliento caliente y cálido en mí oído mientras susurra—: La clave para derribarme es sacarme de equilibrio. Si yo o cualquier persona más pesada que tú está equilibrada, jamás vas a derribarlos.



—De acuerdo. —digo mientras me deja a un lado, porque la que pierde el equilibrio con su cercanía soy yo.



—Pateas mi canilla. Pierdo el equilibrio, luego mueves tu pierna rápidamente como lo hiciste la última vez y pateas la parte más débil de mi talón, ¡Cuida como lo haces ahora! Así que haz que me balancee, luego túmbame.



Mariposas nerviosas toman vuelo dentro de mí y gimo y ruedo mis ojos.



—Siento que me voy a lastimar de nuevo. Todavía eres un árbol, Pedro.



—Con una jodida canilla. —se mueve a mí alrededor, sus labios curvados con diversión, sus hoyuelos sexys y juguetones—. Vamos. Mantén tu equilibrio y sácame del mío.



Miro sus brillantes y juguetones ojos mientras todo mi corazón siente que es de aproximadamente una tonelada de amor, sentado justo en mí.



—Lastimarte va en contra de cada uno de mis instintos. —digo dramáticamente, como si realmente creyera que podría golpearlo.



—No me lastimarás ni un poco. —dice, riéndose.



Entonces lo agarro por la mandíbula y lo beso a la antigua en los labios antes de apartarme y estirar mis piernas. —Está bien. Mi orgullo dice que esto debe hacerse. ¿Qué pasaría si fueras escorpión?



Frunce el ceño. —Lo derribas, bebé, y me refiero ahora. Vamos, mueve mi mundo, mi pequeño petardo.



Lo hago. Pateo su canilla colocando todo mi peso en ella hasta que dice “ouch”, luego giro mi pierna tan rápido, alcanzo la parte posterior de su pierna y lo siento caerse al instante que lo conecto. Pero todavía es Pedro Alfonso, y naturalmente parece estabilizarse. Se planta así mismo hacia atrás, sacándome de equilibro cuando lo hace. Chillo mientras comienzo a caer, y él instantáneamente me agarra y se lanza a sí mismo de espaldas, rompiendo mi caída.



Se ríe mientras nos enderezamos.



—Me dejaste ganar. —lo acuso, entrecerrando los ojos.



Sacude su cabeza. —No, tú hiciste eso por tu propia cuenta. —me asegura.



—Eres un gran e increíblemente en forma mentiroso. —le digo, empujándolo.



Se ríe y se sienta derecho conmigo en su regazo, apartando mi cola de caballo a la parte posterior de mi cabeza. —No fue tan difícil, ¿cierto? —me pregunta, acariciando mi mejilla.



—No —inhalo, luego digo en voz baja así él es el único que me puede escuchar en su oído—. pero tú lo estás. **Paula hace un juego de palabras. en ingles la palabra Hard significa difícil y duro**



Mira hacia mi boca y me desplazo encima de él. Agacha su cabeza y me huele, y siento un hormigueo recorrer toda mi piel cuando su nariz se conecta con mi nuca.



—¿Te gusta entrenar conmigo? —le pregunto con voz aterciopelada mientras apoyo mis brazos en sus hombros, excitándome y calentándome a causa de su enorme erección debajo de mí.



—Hmmm —dice mientras levanta su mano y agarra mi nuca—. Me gusta cuando entrenamos de esta manera… —me besa suavemente y empuja su lengua dentro de mi boca, y siento electricidad correr de su lengua hacia todo mi cuerpo. Él está húmedo por su sesión de ejercicios y se siente caliente y sediento, y me siento aún más caliente y más sedienta mientras aferro a su pecho, sus músculos pegajosos y duros mientras me siento a horcajadas sobre él.



Empuña mi cola de caballo en su mano, manteniéndome en posición mientras levanta la cabeza ligeramente y dice—: Ruben…



—Sí, le diré al entrenador. —Ruben no puede disimular la risa en su voz mientras trae algunas toallas y bebidas antes de cruzar hacia la salida.



—Pedro… —lo regaño.

Sus labios se curvan deliciosamente en las esquinas mientras sus dedos bajan el cierre de mi malla de cuerpo completo y Ruben le grita al entrenador—: ¡Oiga, entrenador, tenemos irnos así el chico puede hacer su camino hacia Paula! —ellos desaparecen por las puertas del gimnasio, y mientras le pasan seguro, Pedro pasa sus labios apasionadamente por mi cuello.



—No es posible en ningún aspecto ser así de hermosa. —me murmura mientras desliza su mano abierta sensualmente por la curva de mi columna.



—Entonces aquí es donde llegamos a la parte de besarnos, porque es casi imposible sacarme de esto. —susurro.



—Va a salir. —dice, lamiéndome. Besa mi boca y sostiene mi cuello mientras me besa. Luego usa su mano libre para bajar el cierre de mi malla de cuerpo completo. Me retuerzo y gimo porque nunca hemos intentado esto conmigo usando algo tan complicado.



—Puede salir, pero no fácilmente.



—Simplemente hagamos un poco de espacio para mí. —murmura con vehemencia en mi mandíbula mientras se agacha hacia la cúspide de mis piernas y despega un pedazo de tela de cada muslo; luego le da un tirón y rasga mi malla en la costura. Siento el aire escabullirse por la apertura y por el ardor de mi centro de mi ser. Estira una mano dentro de la rasgadura y dice—: Agárrate de mí cuello. —mientras maniobra para rasgar y sacarme las bragas que llevo puesta. Les da un tirón y las extrae por la rasgadura, sus ojos brillantes y una oleada de excitación me barre como una tormenta.



—Oh, por favor. —trayendo su cabeza de regreso a la mía, tomo sus deliciosos labios, mis labios moviéndose desesperadamente sobre él.

Me levanta por un segundo, luego empuja sus pantalones de chándal y me trae de regreso con una mano en mi cintura, esa sola mano lo suficientemente fuerte para bajarme hacia él y atravesarme. Grande. Caliente. Duro. Mío. Gimo y lamo su cuello. Perdida mientras mis paredes se estiran para tomarlo. Él agarra mi cabeza y toma mi boca más duro. Me está moviendo, amando, levantando y bajando con una mano, la otra en mi nuca, sosteniéndome y ahuecándome mientras me besa, su boca fuerte y dominante, abriendo y saboreando, retirándose y burlándose.








Me vengo rápido y duro, y sus brazos se aprietan como tornillos cuando mis contracciones ondulan a través de él. Lo escucho gruñir suavemente mientras me deja llenarlo con flujo. Luego me levanta y me lleva por el ring, recostándome en las cuerdas. Uno de sus brazos me protege, y él ni por un segundo se ha salido de mi interior. Comienza a moverse de nuevo. Gimo suavemente. Siento como si estoy flotando, suspendida en el aire por una cuerda y su brazo, la única conexión en mi cuerpo a su brazo y su polla dentro mí. Mi cola de caballo cae detrás de mí, mi garganta se arquea y él está ahí para devorarla. Maúllo mientras se mueve y hundo mis uñas en sus abultados brazos, sintiendo sus bíceps flexionarse y contraerse con su cuerpo cuando me bombea.




No hablamos. No necesitamos hablar con palabras; hablamos de esta manera. Levanto mi cabeza y lo muerdo y lamo y jadeo mientras escucho su respiración. Sus músculos flexionándose y moviéndose mientras se mueve dentro de mí hasta que me vengo otra vez. Él nunca, nunca se viene antes que yo―espera, me prepara, me observa, sus ojos se oscurecen cuando me ve venir ahora, luego aprieta su mandíbula y su cuerpo se endurece mientras se hunde más profundamente y se sostiene a sí mismo allí, y ahí es donde explota. Cuando está todo el camino dentro, y me estoy viniendo alrededor de él, abrazándolo dentro de mí, ondeándolo y agarrándolo.



En vez de caer flácidamente esta vez, apretamos nuestro agarre alrededor del uno al otro cuando acabamos. —Quédate dentro de mí. —le suplico. Estoy recuperando mi aliento, mis uñas están excavando sus hombros.



Me coloca más cerca y hunde su cabeza dentro de mis senos y respira fuertemente, como si mi piel es su aire, luego ligeramente muerde la parte superior de mi seno.



—Quiero vivir dentro de ti. —me dice en su ronca y tierna voz que hace que me derrita, y me agarra con más fuerza y lame y lava su mordida, su mandíbula raspando mi piel. —Dios, quiero morir dentro de ti.



Mis huesos se sienten líquidos en mi cuerpo, pero incluso relajada, siento esa atracción de toda su energía de tornado trabajando en la mía. —Eres tan posesivo, sé que me vas a llevar contigo.



—No, nunca te haría daño.



Me rio suavemente. —No será tu elección, me llevarás contigo porque yo iré a donde sea que tú vayas. Vas a ser mí final, Pedro Alfonso, pero esa es la manera en que me quiero ir.



Su rostro se retuerce con dolor mientras arrastra el dorso de sus nudillos por lo largo de mi mandíbula. —No, Paula te protegeré incluso de mí.





Nos miramos el uno al otro por un momento y la determinación en sus ojos de protegerme solo me asegura que, pase lo que pase, mi vida siempre estará entrelazada con la suya, para bien o para mal. Caminaré a su lado, correré, pelearé, aferraré y perseguiré sus sueños, los cuales ahora se han convertido en míos.



—Como tú dijiste, te amaré si eso nos mata —susurro mientras acaricio su rostro—. Todos morimos. Yo prefiero morir amándote como loca.



—Bebé, soy el único que te va amar como loco. —dice con su voz emocionada, apretándome, haciéndome reír en completa y total felicidad.



—Pedro… ¿Dónde vamos a tener el bebé?



Se endereza y me levanta en sus brazos, con mis piernas todavía entrelazadas alrededor de sus caderas mientras cruzamos el ring. —Donde sea que quieras tenerlo. Será fuera de la temporada. Puedo llevarte a donde sea que quieras.



—Estaba pensando que puedo mantener mi apartamento. Al principio, no iba a renovar. Pero podría ser inteligente tener un lugar donde tocar base. Y tengo una habitación libre que usaba para hacer yoga y podría transformarla en la habitación del bebé. Melanie está de acuerdo en decorarla…



Él nos sienta en el taburete en la esquina del ring, donde una cesta de toallas y bebidas esperan por nosotros. Agarra una toalla y me baja a su regazo mientras lentamente empieza a limpiarme, su perfil calmado y relajado.



—Le pediré a Diego que renueve tu contrato por otro año mientras buscamos por algo más —me dice—. Puedes usar la tarjeta que te di para cargar cualquier cosa que quisieras.



Muevo un brazo alrededor de su cuello y empujo un hoyuelo oculto. —¿Así que voy a ser tu novia y tu empleada? ¿Oficialmente?



Él agarra la parte posterior de mi cabeza, coloca mi cara hacia arriba casi hasta el techo, y lame un camino desde debajo de mi mentón derecho hacia mi boca, donde bruscamente envuelve mi boca con la suya.



—Oficialmente, eres mía.



***



—¿Vamos a ir por la ruta habitual de las vacunaciones o buscaremos un doctor que trabaje con nosotros un programa diferente? Hay muchas evidencias que las vacunas podrían ser la causa del autismo. —le digo a Pedro una noche.



Estoy comiendo un montón de vegetales. He leído que diferentes colores de vegetales proporcionan diferentes antioxidantes. Los vegetales verdes proporcionan unos diferentes que los morados y anaranjados, así que estoy comiendo un arcoíris cada mañana, mediodía y noche. Lo mejor para el bebé de Pedro.



Además la piña es la fruta del momento. Es todo lo que quiero comer. Tan pronto como llegamos a cada lugar, Pedro le ordena a Diane que traiga todas las piñas orgánicas que pueda encontrar. Las mezclo con plátanos para hacer un poco de batidos. Me las como con pimienta de Cayena. Diane las sofríe para mí con pequeños trozos de pavo. Soy una loca de la piña y Pedro está divertido como el infierno por ello.



—Yo diría que es una niña —Diane me dijo ayer—, porque se te antojan golosinas. Pero te ves tan bien. Cuando tienes a una niña, al menos, cuando tuve a mis hijas, me veía como una mierda.



—¿Por qué?



—Las niñas roban tu belleza. Y el amor de tu hombre. —sus labios se tuercen mientras estudia mi estómago con los ojos curiosos y entrecerrados —. Pero no cambiaría a mis hijas por nada. ¿Has hecho la cosa con la cadena con un anillo?



—No —le digo y ella me explica como envuelves una cadena alrededor de un anillo y la sostienes sobre tu barriga y la observas hacer o círculos para un niño o líneas para una niña. Suena tonto, pero, por supuesto, ahora estoy acostada desnuda en la cama y sostengo el anillo que tome prestado de Diane sobre mi barriga. Pedro está jugando ajedrez en su iPad, la parte de atrás de nuestras cabezas están presionadas mientras él hace lo suyo y yo hago lo mío.



Vamos a Austin en un par de semanas y sé que lo está empezando a inquietar, porque no está teniendo un montón de sueño.

Realmente me maravillo con la forma que usa el ajedrez para centrarse a sí mismo. Todas esas noches que estuvo inquieto antes y agarro su iPad, colocándolo en mí, no tenía idea de que jugaba ajedrez.



Ahora, ato el anillo en un hilo cuando él me dice—: Vamos a conseguir al doctor que queramos y tenerlo trabajando con nosotros en nuestro programa de vacunación. —Y asiento cuando finalmente cuelgo el anillo sobre mi estómago y lo observo moverse.



—¿Es un circulo o una línea? —le pregunto




Él para de jugar y coloca el iPad a un lado, girándose para observar. Creo que es un niño porque la forma de mi barriga está hacia abajo y duermo en mi lado izquierdo, y mi cabello es voluminoso y brillante, pero no estoy segura de cuan ciertos son esos cuentos de viejas.



—Está haciendo las dos cosas —me respondo a mí misma del maldito anillo, riendo—. ¡Que fracaso! —chillo cuando me agarra por las axilas y me arrastra hacia él.



—¿Qué quieres que sea? —pregunta, tendido sobre mí y acariciando un mechón suelto detrás de mí oreja.



—Lo que sea. Solo estoy muy curiosa por saber.



—Puedes saber —me dice, besando la punta de mi nariz—. Te llevaré a un doctor para que puedas saber, pero yo no quiero saber.



—¿Por qué no? —deslizo mis brazos a su alrededor y miro fijamente sus ojos Mieles. —¿Tienes miedo de amarlo demasiado, muy intensamente, antes de incluso conocerlo?



—Digan lo que digan, no será real hasta que lo sostengamos. —se deja caer en su espalda y me coloca a su lado; luego ahueca la parte de atrás de mi cabeza y coloca mi cara contra su cuello en mi curva especial, y cierro mis ojos y ligeramente lo lamo como él me ha enseñado que le gusta. Él es tan grande, ama intensamente, pelea con tanta fuerza. Le estoy dando lo que nunca, jamás ha tenido y probablemente ni siquiera sabía que quería. Tiene miedo a hacerse ilusiones…



Al siguiente día, me quedo alrededor de la banda lateral, viéndolo golpear el pesado saco de boxeo. Golpea. Golpea. Golpea. Estoy haciendo algunos estiramientos de yoga cuando siento un definitivo golpe viniendo de mí interior. Dejo de respirar. Lo siento de nuevo y me quedo completamente inmóvil, y vine una vez más. No es una burbuja. Siento como si algo dentro de mí me está golpeando, justo como papá está golpeando el pesado saco.

Mi corazón salta y yo salto al igual de fuerte poniéndome de pie.

—Pedro. ¡Pedro! ¡Pedro jodido Alfonso!



Él se balancea dando la vuelta y detiene el balanceo del saco con una mano.



—¡Siente esto! —Le quito el guante con mis manos temblorosas y lo tiro a un lado y coloco su mano en mi estómago, mi corazón acelerado. Vamos, pequeño bebé…



Pedro frunce el ceño con asombro. Patea.



Entrecierra sus ojos y presiona su gran mano más cerca, sus ojos volando hacia los míos. —¿Eso es…?



Asiento.



De repente, me lanza una impresionante, blanca sonrisa, sus hoyuelos tan profundos como nunca los he visto mientras agacha su cabeza como si está listo para hablar con el bebé.



—Dile a ella que lo haga de nuevo. —susurra.



—Ella no me presta atención —mis labios se inclinan en una sonrisa mientras lo empujo juguetonamente —. Y es él. Porque mi cabello está brillante y me barriga está hacia abajo, creo. Y golpea bastante. Tal vez si se lo pides amablemente, te mostrará más de sus movimientos.



—¡Patea para papá y continuemos! —grita el entrenador, desde el otro lado del pesado saco.



Pedro me sonríe y Ruben se acerca, como todo un chico surfista perezoso pavoneándose.



—¿Se movió? Jesús, tengo que sentir esto. —Extiende su mano.



—No toques. —gruñe Pedro, golpeando su mano a un lado.



Ruben suelta una gran carcajada, mientras Pedro me agarra más cerca con una mano y mantiene la otra extendida en mi abdomen, sosteniendo nuestras miradas mientras esperamos como dos segundos para que el bebé se mueva.

Cuando el bebé patea de nuevo y él se echa a reír. Estoy tan llena de amor, lo abrazo.



—¿Eso es lo suficientemente real para ti? —suspiro, una sonrisa bailando en mis labios mientas inclino mi cabeza hacia él, mis fosas nasales atrapan el delicioso olor de su jabón y sudor pegado en su piel.



—Eso se sintió jodidamente surrealista. —susurra, sus ojos animados con alegría y como si se tratara de un concurso de velocidad, besa mi frente, mi nariz, mis mejillas y mi mentón; luego me agarra por la cintura y me arroja en el aire, un chillido de alarma se me escapa cuando me atrapa.



—¡Pedro Alfonso, tu eres el único hombre que arroja a su novia embarazada en el aire de esa manera!



—¡Ella es un pequeño petardo y le encanta! —me arroja en el aire de nuevo.



Esa noche, por primera vez le reproducimos al bebé su primera canción. Pedro pone sus audífonos en mi estómago y reproduce la canción de Creed “With Arms Wide Open”.



La canción le dice al bebé como lo mostrará al mundo y lo recibirá “Con los brazos abiertos” y juro que puedo sentir la comodidad del bebé, mientras su hermoso y sexy padre se estira a mí lado y comienza a besarme.



—¿Ella tiene mi gancho? —pregunta con la voz emocionada, entre esos suaves y embriagadores besos mientras escuchamos la música en mi barriga.



—Él definitivamente tiene tu gancho, porque por supuesto es todo sobre ti. —bromeo, ahuecando su mandíbula.



Se ríe. —¿Todo sobre mí?


—Absolutamente todo. Todo. Mi vida entera. —le digo con un toque dramático que hace obvio que estoy exagerando, pero su sonrisa es tan deslumbrante y enorme, su gran ego de león tan grande en la habitación, acaricio su mandíbula y me rio, y por alguna razón, solo tengo que decirlo otra vez, si solo mantiene esa gran amplia sonrisa en su rostro—. Sí, Pedro, es realmente todo sobre ti.



GRACIAS POR LEER!♥


3 comentarios:

  1. me da la sensacion que son dos jajaj quisas porque el anillo hacia las dos cosas bueno me encanto el cap besos espero el siguiente

    ResponderEliminar
  2. wow que lindo capítulo,me encanto!!!

    ResponderEliminar
  3. En este link podes descargar para la 3º temporada http://melodias-del-noctambulo.blogspot.com/2014/02/remy-saga-real-raw-and-ripper-3-katy.html

    ResponderEliminar