jueves, 5 de diciembre de 2013
CAPITULO 1
Melanie ha estado gritando en mi oído durante la última media hora y mis nervios están tan agotados por lo que estamos presenciando, que apenas puedo oír algo. Sólo mi corazón. Latiendo como loco en mi cabeza mientras los dos luchadores están en el ring de boxeo bajo tierra embistiéndose el uno al otro, ambos hombres iguales en altura y peso, ambos extremadamente musculosos mientras atacan la cara del otro.
Cada vez que uno de ellos aterriza un golpe, gritos y aplausos estallan en el lugar, el cual está lleno de gente con al menos trescientos espectadores, todos sedientos de sangre. La peor parte de todo es que puedo escuchar el espantoso sonido de los huesos craqueando contra la carne, y los vellos de mis brazos están levantados del miedo. En cualquier momento espero que uno de ellos caiga y nunca, nunca, se levante de nuevo.
—¡Paula! —Grita Melanie, mi mejor amiga, y me abraza—. Te ves lista para vomitar, ¡no estás para nada hecha para esto!
En serio la voy a matar.
Tan pronto como quite los ojos de estos hombres y me asegure de que los dos están respirando cuando terminen esta ronda, voy a asesinar a mi mejor amiga sin piedad.
Y luego a mí misma por acceder a venir aquí en primer lugar.
Pero mi pobre y querida Melanie tiene un nuevo enamoramiento y tan pronto como ella se enteró de que el objeto de sus fantasías nocturnas estaba en la ciudad participando en este “privado” y muy “peligroso” club bajo tierra de juegos de lucha, ella me rogó venir con ella y verlo. Es difícil decirle que no a Melanie. Ella es efusiva e insistente, y ahora está saltando de alegría.
—Él es el siguiente —dice entre dientes, sin importarle quién ganó esta última ronda, o si ellos siquiera sobrevivieron. Que al parecer, gracias a Dios, los dos lo hicieron—. ¡Prepárate para ver un verdadero pedazo de hombre, Paula!
El público se queda en silencio, y el locutor dice—: Damas y caballeros, y ahoraaaaa… el momento que todos habían estado esperando, el hombre por el que todos están aquí. El más malo de los malos, les presento, al único, ¡Pedro ‘’Riptide’’ Alfonso!
Un escalofrío recorre mi espina dorsal cuando la multitud enloquece sólo por el nombre, especialmente las mujeres, y sus gritos ansiosos caen uno sobre el otro.
—¡Pedro! ¡Te amo, Pedro!
—¡PEDRO, GOLPÉAME, PEDRO!
—¡Pedro quiero tu ‘Riptide’!
Todas las cabezas se giran cuando una figura con capucha y capa roja trota hacia el ring. Los peleadores esta noche aparentemente no usan guantes de boxeo, y veo sus dedos flexionarse y cerrarse en puños a los lados, sus manos enormes y sus dedos largos.
Al otro lado del ring, una mujer agita en el aire un cartel que dice “PERRA #1 DE PEDRO ” con orgullo, y está gritando al tope de sus pulmones en su dirección —supongo que es en caso de que él no sepa leer o que no vea las letras de color rosa neón o el brillo.
Estoy muy sorprendida, sólo que ahora me doy cuenta de que mi loca mejor amiga no es la única mujer en Seattle quien aparentemente ha perdido la cabeza por este tipo, cuando siento que aprieta mi brazo.
—Te reto a que lo mires y me digas que no harías nada por ese hombre.
—No haría nada por ese hombre —repetí instantáneamente, sólo para ganar.
—¡No estás mirando! —grita—. Míralo. Mira.
Toma mi cara y balancea mi mirada en la dirección del ring, pero comienzo a reír en su lugar. Melanie ama a los hombres. Ama acostarse con ellos, asecharlos, babear por ellos, y aún así cuando los atrapa, nunca puede realmente aferrarse a ellos. Yo, por otro lado, no estoy interesada en involucrarme con nadie.
No cuando mi romántica hermana menor, Delfina, ha tenido suficientes novios, y drama, para las dos.
Miro hacia la plataforma cuando el chico azota lejos la bata de satén rojo con la palabra RIPTIDE en la espalda, y los espectadores de pie gritando y animando mientras él lentamente se da la vuelta para reconocerlos a todos. Su cara está de pronto delante de mí, iluminada por las luces, y yo sólo miro como una idiota desde mi lugar. Mi Dios.
Mi.
Dios.
Hoyuelos.
Sonrisa infantil. Cuerpo de hombre.
Un escalofrío se dispara por mi espina mientras bebo impotentemente del paquete entero al que todos los demás parecen estar mirando boquiabiertos.
Tiene cabello castaño, de piel sexy como si las mujeres tuvieran sus dedos allí. Pómulos tan fuertes como su mandíbula y frente. Labios que son rojos e hinchados, y como recuerdo de su paseo por el ring, hay lápiz labial en su mandíbula. Miro su cuerpo largo,delgado y algo caliente y salvaje, se instala en mi interior.
Él es perfectamente cautivador e increíblemente duro. Todo, desde sus hermosas caderas delgadas y cintura estrecha hasta sus hombros, es sólido. Y ese six-pack. No. Es un eight-pack. Esa sexy V de sus oblicuos se sumerge en sus pantaloncillos de satín azul marino, el cual abraza suavemente sus poderosas piernas con músculo.
Puedo ver sus muslos, trapecio, pectorales, y bíceps, todo gloriosamente ajustado y tallado. Tatuajes circulan sus dos brazos, exactamente donde sus abultados bíceps y los deltoides cuadrados y rígidos de sus hombros se encuentran.
—¡Pedro! ¡Pedro! —Grita Mel histéricamente a mi lado, las manos alrededor de su boca—. ¡Eres jodidamente caliente, Pedro!
Su cabeza se mueve con el sonido, un hoyuelo mostrándose con una sexy sonrisa mientras nos mira. Un escalofrío de energía nerviosa pasa a través de mí, no porque él es extremadamente hermoso desde esta perfecta vista —porque lo es, él definitivamente lo es, mi Dios, él realmente lo es— pero sobretodo porque él está mirando directamente hacia mí.
Una ceja se levanta, y hay un atisbo de diversión en sus fascinantes ojos mieles. También algo… cálido en su mirada. Como si él pensara que yo fui la que gritó. Oh, mierda.
Él me guiña un ojo, y estoy sorprendida cuando su sonrisa se desvanece lentamente, transformándose en una que es insoportablemente íntima.
Mi sangre hierve a fuego lento.
Mi sexo se aprieta firmemente, y odio que él parezca saberlo.
Puedo ver que piensa que él es la última creación, y parece creer que cada mujer aquí es su Eva, creada de su costilla para que él la disfrute. Estoy igual de excitada que de furiosa, y este es el sentimiento más confuso que he sentido en mi vida.
Sus labios se curvan, se da la vuelta cuando su oponente es anunciado con las palabras—: Kirk Dirkwood, El Martillo, ¡aquí para todos ustedes esta noche!
—¡Tú pequeña puta, Mel! —Grito cuando me recupero, empujándola juguetonamente—. ¿Por qué tenías que gritar así? Él piensa que soy la loca ahora.
—¡Oh dios mío! Él no te acaba de guiñar el ojo —dice Melanie, visiblemente aturdida.
Oh Dios mío, él lo hizo. ¿Cierto? Lo hizo.
Estoy tan sorprendida cuando revivo el guiño en mi cabeza, y voy a torturar completamente a Melanie porque se lo merece, pequeña perra.
—Lo hizo —admití finalmente, frunciéndole el ceño—. Nos comunicamos telepáticamente, y dice que quiere llevarme a casa para ser la madre de sus bebés sexys.
—Como si tú fueras a tener sexo con alguien como él. ¡Tú y tu trastorno obsesivo compulsivo! —dice, riéndose demasiado mientras el oponente de Pedro se quita la bata. El hombre es todo músculo fornido, pero ni una onza de él puede competir visualmente con la delicia de macho puro de “Riptide”.
Pedro flexiona sus brazos a los lados, estira sus dedos y forma puños, luego rebota en las pantorrillas. Es un hombre grande y muscular pero sorprendentemente liviano sobre sus pies, que sé —porque solía competir en pista— que significa que es increíblemente fuerte para ser capaz de mantener su cuerpo en el aire con un toque menor de sus pies.
El Martillo lanza el primer golpe. Pedro lo evade y vuelve con un golpe completo que se conecta y noquea a Martillo a un lado de la cara. Me estremezco interiormente ante el poder de su golpe; mi cuerpo se aprieta ante la vista de sus músculos contrayéndose y tensándose, trabajando y soltándose, con cada golpe que da.
La multitud mira, extasiados, mientras la pelea continúa, esos horribles crujidos me ponen la piel de gallina. Pero hay algo más molestándome. El hecho de gotas de sudor aparecen en mi frente, y en mi escote. Mientras la pelea avanza, mis pezones se endurecen, aún más levantados y apretados, contra mi blusa, empujando ansiosamente contra la seda de la tela. De alguna manera mirar a Pedro Alfonso golpear a un hombre al que llaman “Martillo” me hace retorcerme en mi falda de una manera que no me gusta, mucho menos que esperaba.
La manera en que golpea, se mueve, gruñe…
De pronto, un coro comienza—: PEDRO… PEDRO…PEDRO.
Me vuelvo y veo a Melanie saltando arriba y abajo diciendo—: ¡Oh dios mío, golpéalo, Pedro! ¡Sólo noquéalo a muerte, sexy bestia! —Grita cuando su oponente cae al suelo con un fuerte golpe.
Mis bragas están mojadas, y mi pulso se ha vuelto loco. Nunca he tolerado la violencia. Esta no soy yo, y parpadeo con estupefacción ante las sensaciones que azotan a través de mi sistema. Lujuria, pura, lujuria al rojo vivo, revolotea a través de mis terminaciones nerviosas.
El maestro de ceremonias levanta el brazo de Pedro en victoria, y tan pronto como se endereza del golpe imponente que acaba de dar, su mirada se mueve en mi dirección y se estrella contra mí. Ojos mieles penetrantes encuentran los míos, y algo se ata y hace un tirón dentro de mi barriga. Su pecho sudoroso se eleva y cae en un jadeo profundo, y una gota de sangre descansa en la comisura de sus labios. A pesar de todo, sus ojos siguen pegados a los míos.
El calor se distribuye bajo mi piel, y las flamas me lamen por todas partes. Nunca le admitiré esto a Melanie, ni siquiera a mí misma en voz alta, pero no creo haber visto a un hombre tan sexy en mi vida. La manera en la que me mira es caliente. La manera en la que está de pie allí, con su mano en el aire, sus músculos goteando sudor, con ese aire de autoridad que Mel me contó en el taxi.
No hay disculpa en su mirada. En la forma en la que ignora a todos los que gritan su nombre y me mira con una mirada que es tan sexual que casi me siento tomada justo aquí. La conciencia terrible de la manera exacta en la que yo lo miro cae sobre mí.
Mi cabello largo y lacio, de color Rubio, cae sobre mis hombros. Mi blusa blanca de botones no tiene mangas, pero sube por mi garganta en forma de cuello de tortuga de encaje, y el dobladillo está metido dentro de un par de pantalones negros de talle alto, perfectamente presentables. Un pequeño conjunto de lindos aros de oro complementan muy bien con mis ojos color verdes. A pesar de mi elección conservadora de ropa, me siento completamente desnuda.
Mis piernas tiemblan, y me quedo con la impresión de que este hombre quiere atacarme con todo lo que tiene.
—¡PEDRO! ¡PEDRO! ¡PEDRO! ¡PEDRO! —Canta la gente, creciendo en intensidad.
—¿Quieren más Pedro? —Pregunta el hombre con el micrófono a la multitud, y el ruido se acumula a nuestro alrededor—. ¡De acuerdo, gente! ¡Vamos a traer a un oponente digno para Pedro Alfonso esta noche!
Otro hombre se sube al ring, y no puedo soportarlo más. Mi sistema está sobrecargado. Esto es probablemente por lo que no es buena idea renunciar al sexo durante tantos años. Estoy tan excitada que a penas puedo hablar bien o incluso hacer que mis piernas se muevan cuando le digo a Mel que voy a ir al baño.
Una voz resuena en voz alta a través de los altavoces mientras me apresuro por el amplio pasillo entre las gradas. —¡Y ahora, para desafiar a nuestro campeón actual, damas y caballeros, está Parker el “Terror” Drake!
La multitud se llena de vida, y de pronto, escucho un inconfundible golpe fuerte.
Resistiendo la tentación de mirar hacia atrás ante lo que está causando la conmoción, rodeo la esquina y me dirijo directamente hacia el pasillo del baño mientras los altavoces estallan de nuevo. —¡Santo cielo, eso fue rápido! ¡Tenemos un nocaut! ¡Sí, damas y caballeros! ¡Un nocaut! ¡Y en tiempo récord, nuestro vencedor una vez más, les doy a Riptide! Riptide, quien ahora está saltando fuera del ring y —¿a dónde demonios vas?
La multitud enloquece, llamando todo el camino hasta el vestíbulo.
—¡Riptide! ¡Riptide! —y se quedaron completamente en silencio, como si algo improvisado acaba de ocurrir.
Me pregunto sobre el extraño silencio cuando pasos golpeando resuenan en mi espalda. Una mano cálida envuelve la mía, y el toque me estremece mientras me dan la vuelta con una fuerza sorprendente.
—Qué demo… —respiro entrecortadamente confundida, y luego miro un pecho masculino sudoroso, y arriba hasta los ojos mieles brillantes. Mis sentidos se tambalean fuera de control. Él está tan cerca que su olor me rasga como una inyección de adrenalina.
—Tu nombre, —gruñe, jadeando, sus ojos salvajes sobre mí.
—Uh, Paula.
—¿Paula qué? —espeta, sus fosas nasales extendiéndose.
Su magnetismo animal es tan poderoso que creo que acaba de tomar mi voz. Está en mi espacio personal, por todas partes, absorbiéndolo, absorbiéndome, tomando mi oxígeno, y no puedo entender la manera en la que mi corazón está latiendo, la manera en la que estoy de pie aquí, temblando de calor, mi cuerpo entero se enfoca en el lugar exacto en el que su mano está envuelta alrededor de la mía.
Con esfuerzos temblorosos, libero mi mano y miro espantosamente a Mel, quien viene detrás de él, con los ojos muy abiertos.
—Es Paula Chaves —dice ella, y luego felizmente lanza el número de mi teléfono celular. Muy a mi pesar.
Sus labios se curvan y encuentra mi mirada. —Paula Chaves. —Se agarro a mi nombre en frente de mí. Y justo en frente de Mel.
Y mientras siento su lengua moverse rudamente alrededor de esas dos palabras, su voz pecaminosamente oscura, como las cosas que deseas comer pero que realmente no deberías, el deseo aumenta entre mis piernas. Sus ojos son sexys y casi posesivos cuando me mira. Nunca había sido mirada de esa manera antes.
Él da un paso hacia delante, y su mano húmeda se desliza por la parte posterior de mi cuello. Mi pulso salta mientras el baja su cabeza oscura para darme un pequeño y seco beso en los labios. Se siente como si estuviera marcándome. Como si estuviera preparándome para algo monumental. Que podría tanto cambiar como arruinar mi vida.
—Paula, —gruñe suavemente, de forma significativa, contra mis labios, mientras se retira con una sonrisa—. Soy Pedro.
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y.. no aguante hasta el lunes jaja! tuve un tiempito y les subo este capitulo!
espero que les guste y comenten que les pareció porfi!
GRACIAS POR LEER!♥
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esta genial!! no voy a poder esperar hasta la otra semana!! segui subiendo!!
ResponderEliminarMe encantoo subi uno mas x no jodo mas
ResponderEliminarMuy buen capítulo!! Intenso!!!
ResponderEliminarWowwwwwww, qué cap intenso!!!!!!! Me fascinó!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarWOW muy bueno me encanto el primer capitulo ya quiero leer el segundo jajaja, si que va a estar buena esta historia, no puedo creer todo lo que sintió solo con verlo pelear jajaja ;)
ResponderEliminarbuenísimo el capítulo 1,seguí subiendo!!!
ResponderEliminarMe encantooooo!! Genia jesy!!
ResponderEliminarMe encantooooo! Espero el proximo!
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