viernes, 13 de diciembre de 2013

CAPITULO 5



Cuando me doy vuelta, él inclina la cabeza y sostiene mi mirada, el brillo de sus ojos ya no es divertido.

—Te he ofrecido un trabajo y quiero una respuesta.


El silencio desciende. Nos miramos el uno al otro. Sus ojos mieles con maldad, este intercambio de miradas es complicada. No puedo decir si es sólo una mirada o algo más. Algo que se siente vivo, respirando dentro de mí, y llamea cuando lo miro a los ojos y veo en la forma en que me mira con esos ojos desgarradoramente intensos.


Muy bien, entonces. Bota la estúpida lujuria. Esto lo necesito mucho más.

—Voy a trabajar para ti los tres meses que te quedan por visitar, si incluyes alojamiento, comida y mi transporte, garantizarme referencias para mi próxima solicitud de empleo y dejarme promover que he trabajo contigo para mis futuros clientes.


Cuando simplemente se me queda mirando, me giro, pensando que querrá pensar en ello. Su voz me detiene otra vez.


—Muy bien. —Asiente de manera significativa, y mi cabeza da vueltas con incredulidad.


¿Me ha contratado?


¿Mi primer trabajo?


Lentamente, toma la toalla de su cintura para evitar que se le caiga, Pedro se levanta y mira a sus hombres.



—Pero quiero en papel que diga que ella no se va hasta que el tour haya terminado.


Sus músculos se abultan de una manera que es difícil no darse cuenta, se arregla la toalla en su sitio y comienza a caminar y otra vez él se ve felino y depredador, esa sonrisa segura de sí mismo lo aumentaba al doble. Su sonrisa me dice que él sabe que me perturba. Y, hombre, no me inquieta. Estoy viendo los más de 170 centímetros de pura fuerza bruta caminando en una piel brillante y reluciente de aceite y un eight-pack que en realidad es físicamente imposible pero, ¿hay alguna forma de negarlo cuando está ahí? Dios.


Mi corazón golpea con furor cuando envuelve su enorme mano en la mía e inclina la cabeza para poder mirar directamente a mis ojos. Mientras me aprieta con un poderoso agarre y su toque brota como una descarga eléctrica a través de mí, susurra—: Tenemos un trato, Paula.


Creo que me desmayé.


Da un paso atrás y su sonrisa me resplandece, cargándome con mil megavatios y luego se dirige a sus hombres.



—Consigan el papel para mañana, y llévenla a salvo a casa.



***

Melanie salta del bar al instante en que me ve, sus ojos están muy abiertos por la curiosidad. Creo que la atrapé metiendo una pequeña botella de ron en su bolso.



—¿Qué? ¿Fue un rapidito? Pensé que el hombre tendría más resistencia que eso —dice con enfado puro en mi nombre.


—Amiga, sólo noqueó a otros diez hombres del maldito tamaño de un oso grizzly. Por supuesto acabó —dice Cris, el único de los tres sin una copa en la mano.
—Chicos, relájense. No lo hice con él. —Niego con la cabeza y casi me río al ver la expresión triste en el rostro de Mel—. Pero tomé un trabajo para el verano.


—¿Queee?


Ni siquiera puedo comenzar a relatarles los detalles a mis amigos antes de que los dos hombres de Pedro aparezcan.



—¿Lista, señorita Chaves?


—Paula, por favor. —Me siento ridícula por haber sido llamada “Señorita Chaves”. Mis amigos probablemente no dejarán de molestarme por esto más tarde—. De verdad, yo puedo. No es necesario que me sigan a todas partes.


Ruben inclina su cabeza rubia, su sonrisa torcida. —Confía en mí, ni Diego ni yo dormiremos esta noche si no estás segura de que estés a salvo en casa.


—Bueno, hola, no creo que nos hayan presentado adecuadamente —dice Mel con la voz suave y mira con las pupilas dilatadas y brillantes a Ruben y a todo a su alrededor. Luego ella usa su encanto en Diego—. ¿Y quién eres tú?


Gimiendo, rápidamente hago las presentaciones, luego, me apodero del brazo de cada uno de las chicos mientras nos dirigimos a los ascensores y al auto de cris, mi corazón sigue golpeando ferozmente en mi caja torácica.


Todos están siendo efusivos por toda la “experiencia”, excepto Cris, que está con el ceño fruncido mientras se sube al volante.


—Esa fue una entrevista rara. ¿En una maldita habitación de hotel?


—Ni que lo digas. —Mi orgullo de mujer pincha porque en alguna parte me había convencido que el tipo quería dormir conmigo. En cambio, ¿me ofrece un puesto de trabajo? No está mal, pero totalmente inesperado, eso es seguro.


Creo que tengo estropeados mis sensores, y él probablemente es culpable, también.


—Me siento muy importante viendo que ellos nos están acompañando —informó Mel minutos más tarde, y ella rápidamente levanta el teléfono y toma una foto.


—¿Qué estás haciendo? —Sí, sólo pregunté, pero no estoy segura de que quiero saber la respuesta.


—Estoy twiteando sobre ello.


—Recuérdame que nunca tengo que salir contigo otra vez —gemí, pero estoy tan inquieta que no me puedo soportar a mí misma. Ojos mieles. Hoyuelos. Piel brillante y pulida. Pero no hay sexo… definitivamente no hay sexo con él ahora.


—¿Quiénes son esos chicos? —Mel quiere saber.


—No lo sé. Ruben, el rubio que te gusta, es el segundo entrenador, y Diego es su asistente personal, creo.


—Quiero a ambos, en realidad. Diego es lindo como esos tipos con una mirada de niño bueno, pero necesita más carne en sus huesos. Y Ruben parece despreocupado. Ambos son definitivamente calientes, al borde de sexies. ¿Qué edad crees que tienen? ¿Unos treinta años?


Me encojo de hombros.


—Pedro tiene veintiséis años —dice—. Creo que son un poco mayores. Pedro es definitivamente más joven. ¿Cómo crees que se conocieron?


—Tú eres la única con todos esos chismes, así que ¿por qué me preguntas? No me paso todo el día acosando gente en Google. —Sólo a él. Mierda.


—Paula, cuéntanos sobre tu nuevo trabajo —interrumpe Cris desde el asiento del conductor—. ¿No estás considerando seriamente irte con un hombre con su reputación?


Me toma un momento responder, porque todavía estoy estupefacta por tener un trabajo, aunque sólo sea temporal.


Siempre me dijeron que yo nací para correr cuando era más joven, y cuando todo se rompió, habían muchos días —no días, meses— que sentí que no significaba nada. La rehabilitación de deportes me sanó de una manera que yo no podría haber sanado, y ahora cuando más lo pienso, más me encantaría ayudar a un hombre tan agresivo como Pedro, cuyo cuerpo brutalmente golpeado necesita con seguridad un poco de atención seria.


—Lo estoy, Cris. De hecho, si todo va bien y las condiciones del contrato no están locas, me voy el domingo. Te prometo que me cuidaré, pregúntale a mi profesor de clase de defensa personal. He pateado su culo en varias ocasiones. Voy a viajar, lo que será divertido y tendré la oportunidad de convertirme en un agente libre de rehabilitación si tengo buenas referencias. Ni siquiera tendré que soportar más entrevistas de trabajo si eso ocurre.


—Este tipo puede acabar con un elefante, paula. ¿Lo has visto? Sofia seguro como el infierno que lo vio.


—Amigo, no había nada que ver que no sea él. Ese tipo podría acabar con un maldito tren de elefantes —dice Sofia desde el frente. Ella ha estado ocupada fumando su cigarro y soplando el humo en el aire, ya que es su primera semana de “dejar de fumar” cigarros reales.


—Me pregunto lo que los chicos detrás de nosotros harían si nos detenemos en Jack-in-the-box, pedir una orden gigante, y decir que ellos están pagando —dice Melanie.


—Melanie —digo con advertencia—. ¿Cuántos tragos has tenido? —Me doy cuenta que ella tiene una pequeña botella de vodka en la mano de inmediatamente deduzco que la robó del bar de Pedro. Pongo la tapa y la guardo en mi bolso—. Voy a trabajar con esos tipos por tres meses, por favor compórtense.


—Sólo para ver lo que hacen, mujer, vamos —suplica Sofia.


Riendo, Cris gira a la derecha y comienza a pedir uno de todo. Agarro mi bolso que contiene un solitario condón y mi tarjeta de crédito. —Imbécil —digo, tirándole el condón—. Son infantiles. Detente ahí. Vas a comer lo que pediste.


Cuando Cris se detiene en el McDonalds siguiente, estoy seriamente echando humo. Les hago esperar para pagar el pedido, y luego salgo del auto y voy al Escalade negro. Tengo dos Happy Meals con dos pasteles de manzana a través de la ventanilla del conductor.



—Tomen. Lo siento por eso. Les dije que era innecesario seguirme. Parece que estoy con niños. Pero voy a llegar a salvo a casa, sólo vuelvan al hotel.


—No puedo —dice Diego detrás del volante mientras Ruben se traga las papas fritas.


—Las mejores malditas papas fritas —murmura.


—Seh, gracias, señorita Chaves —añade Diego, su expresión es genuina mente agradable mientras me mira con diversión.


—Paula. Por favor. —Miro a mis amigos que están sentados en el auto con las luces de emergencia y la cara vuelta en esta dirección y suspiro—. ¿Siempre siguen las instrucciones a la letra?


—Sí. —Diego sale del auto, se acerca al coche de Cris, y abre la puerta de atrás para mí. El interior del auto se queda en silencio hasta que me metí dentro y por fin nos estamos dirigiendo a casa.


—Creo que es ardiente que quiera que llegues a casa a salvo.


—Melanie, ahora crees que McDonald es ardiente, y vomitaste cuando viste Súper Engórdame y la prohibiste desde entonces. Tu aliento huele a vodka y a cuarto de libra.


—Bueno, Paula, si has bebido conmigo, no serías capaz de olerme. No más excusas. No más, “tengo competencia mañana”. Debes emborracharte y darle a Pedro todos los bebés que quiera.


—Él quiere gemelos pero ya le dije que quiero esperar hasta la boda de Las Vegas. —Le doy a ella una tableta completa de vitamina B y C—. Toma, chupa esto. Sé que no es lo que quieres, pero va a conseguir que el alcohol baje pronto de tu sistema.


—Gracias, doctora. Te extrañaré. Pero ya es hora de que no sólo la pequeña Delfina tenga toda la diversión. Es un asco que tu pequeña hermana tenga mejor vida sexual que tú cuando eres mucho más linda, Paula. Por favor, por faaaavoooooor prométeme que me mandarás mensajes todos los días.


Sonriendo, la atraigo cerca y deseo que ella no estuviera borracha, así realmente pudiera hablar con ella. No tengo idea de lo que estoy haciendo, pero estoy emocionada. Lo único que sé con certeza es que no retrocederé a este acuerdo. Mi mamá y papá estarán encantados de ver que le estoy dando a mi vida algo de impulso a una nueva dirección, y estaré más contenta cuando hable con ellos el próximo domingo, al responderles a su pregunta, que siempre es: “¿Alguna oferta de trabajo”, será finalmente sí.


Muy bien, así que es por sólo tres meses, pero hará maravillas a mi carrera. Además, se siente ver ser requerido en un sentido profesional, después de toda la preparación.



—Lo haré, Mel. Todos los días —le digo, mientras la escucho chupando la tableta.


—Cuando él te bese, necesitas mandarme mensajes a cada segundo.


—Mel, me contrató como especialista. No habrá besos, todo es profesional aquí.


—¡A la mierda lo profesional! —protesta.


—Mantente profesional, Paula —dice Cris con advertencia—. De otra manera, me detendré y tendré algunas palabras con él.


—Me alegro que hayas dicho “palabras” Cris, porque eso es todo lo que un hombre como tú puede hacerle frente a un hombre como Pedro Alfonso —le dice Sofia antes de ponerse a reír.


Sonrío, porque imaginarme a Cris enfrentarse a Pedro es realmente gracioso. Una imagen destella en mi mente, y lo veo, mirándome sin complejos, tan sexy como el sexo mismo, y me pregunto cómo se va a sentir tener mis manos sobre éL


Mi trabajo es muy táctil. No hay manera de ayudar a mis clientes sin tener algún tipo de contacto. He rehabilitado a mis estudiantes en la escuela media, cuidando lesiones como cuidé mi rodilla, pero nunca he tocado a hombre como realmente quiero hacerlo con él. Cada vez que entrene, él necesitará estirarse, y eso es lo mío. Ahora, mi único propósito será asegurarme que Pedro Alfonso siga luchando como un campeón. De repente, no puedo esperar para volver a un equipo, incluso si estoy en un lado diferente.


------
El jet privado es enorme, y Diego me señala para que me embarcara antes que él. Me recogió en mi casa hace menos de una hora, y se ve elegante en un traje Hombres de Negro. Me dirijo por las escaleras y me doy cuenta que en realidad puedes caber de pie en el interior del avión, como en un avión grande. Sin embargo, ningún avión comercial en el que alguna vez he estado, ha tenido una fracción del lujo dentro de éste. Gamuza, cuero, madera de caoba, adornos de oro, y pantallas de última generación adornan el interior. Es todo una colección de extravagancia este juguete grande, asombroso y rico.


Los asientos están dispuestos en secciones que se asemejan a pequeñas salas de estar, y en esta primera sección hay cuatro asientos de piel de marfil, más grande que un asiento de primera clase. Contienen un sonriente Ruben, quien está de pie para saludarme, así como los otros dos miembros del personal de Pedro—su entrenador personal, Lupe, un hombre de unos cuarenta años y calvo que se parece a Daddy Warbucks de la película Annie, Y su chef y nutricionista, Diane, a quien reconozco como la mujer que me entregó los boletos.


—Encantado de conocerla, señorita Chaves —dice el entrenador Lupe, con una especie de mueca en el rostro que de alguna manera seguro es su expresión natural.


Sacudo su mano. —Igualmente, señor.


—Oh, bah. Llámame entrenador. Todo el mundo lo hace.


—Bueno, hola de nuevo —dice Diane, su agarre suave y apacible—. Soy Diane Werner, la chef, barra nutricionista, barra entrega boletos.


Me río. —Es un placer conocerte, Diane.


El aire alrededor de ellos es en realidad muy despejado y real, y una punzada de emoción revolotea a través de mí con la idea de pertenecer a un equipo nuevo. En verdad, lo que me haría sumamente feliz y satisfecha como profesional es que a partir de ahora, cuando Pedro Alfonso pelee en un ring, fluirá como un lazo con la fuerza de una docena de bueyes, y me encanta saber que estoy trabajando con otras personas especializadas cuyos objetivos están a la par.


—Paula. —Diego señala a la parte trasera del avión, y por el pasillo largo alfombrado, pasando otra sección de otros cuatro asientos y más allá una gran pantalla de televisión y una enorme barra de madera artesonada, y un banco de cuero que se parece mucho a un sofá. Y allí, en medio, con su pelo castaño inclinado mientras escucha sus auriculares, está Pedro Alfonso...

-----------------------------------------------
Hola, les dejo el capitulo cinco! espero que les guste!! 
Si comentan más de 10 personas en el blog con su nombre de twitter, el domingo subo dos capítulos sino subo uno solo! depende de ustedes!
Gracias por leer!! ♥



5 comentarios:

  1. Buenísimo el capitulo me encanto, vamos a ver que pasa en este viaje jajaja hasta el momento parece ella nomas la interesada vamos a ver que sucede mas adelante =)

    ResponderEliminar
  2. Buenísimo cap Jessy!!! Espero los 2 del domingo aunque no lleguemos a 10 please. hacelo x las q leemos y comentamos siempre

    ResponderEliminar
  3. Me encanto y estoy ansiosa por seguir leyendo

    ResponderEliminar