Hoy volamos a Miami.
La sección de asientos delantera del avión está hablando de Escorpión y la “lucha fuera del ring” que casi sobrevino anoche. Tomo asiento en el último banco al final con él, lo que parece estar convirtiéndose en lo habitual, y acabamos de sacar nuestros audífonos. Él tiene su iPod en la mano y ya se encuentra buscando entre sus canciones, y yo en las mías, sin saber si la canción que elegiré la escucharé yo o él.
En el auto de vuelta en camino, extendió su brazo y susurró : —Arregla mi muñeca por mí.
Tan pronto como comencé a moverla supe que era sólo una excusa para que lo tocara, se sentía perfectamente movible, lo cual hizo que encogiera mis partes íntimas ante el recuerdo. ¿Querrá tocarme tanto como yo lo deseo?
—Pon una canción para mí —susurró ahora. Increíble como una sola mirada suya puede hacer que mi corazón de un vuelco.
Asiento, pero vacilo entre qué canción elegir. Él también está mirando, y veo que también duda.
Ninguno de los dos está sonriendo. Ninguno de los dos ha sonreído desde ayer. Cuando casi hicimos una locura… maravillosa.
Todavía estoy buscando una canción cuando me alcanza su iPod y coloco mis audífonos para escuchar, y la canción que comienza es High on You por Survivor. Enseguida me lleva de vuelta a su primera pelea cuando presto atención a la letra.
Tocan en mi oído, sonando divertido, con ritmo, y alegría, recordándome como lo observaba pelear, y luego, la multitud cerrándose a nuestro alrededor, y su mano tocando la mía, y lo electrizante que eso se sintió…
Me estoy sintiendo tan traviesa como frustrada, y solo quiero saber que haría él si yo hiciera una locura, así que busco por otra canción vieja realmente divertida que escuché revivida en un episodio de Glee, llamada Anyway You Want It por Journey, y se lo paso.
Comienza a escucharla con una sonrisa, y cuando llega al estribillo se da cuenta que básicamente le está diciendo que puede “tomarlo” de la forma que quiera, entonces levanta sus ojos a los míos. Hay una pregunta dentro de esos ojos, y su mirada salta sin esfuerzo alguno entre mis ojos y mis labios, mis ojos y labios, hasta que caen y descansa en mi boca. Los lamo, y noto como sus ojos se amplían, luciendo pesados por algún sentimiento.
—Pedro —llama Diego desde el frente.
—Tiene audífonos puestos, no puede escucharte —respondo por él, pudiendo yo escucharlo ya que mi canción había terminado.
—Santo Dios, deja de excitarlo, Paula. Especialmente si no vas a…
Se me escapa una risa, y Pedro, completamente inconsciente de lo que Diego acaba de decir, parece profundamente absorbido en mí y la música. No sé lo que su mirada significa, pero agacha un poco más su cabeza.
—Pon otra —me ordena ásperamente, sus sombríos ojos mieles observándome intensamente.
Dudo por un momento, pero por dentro, estoy burbujeando con pasión y malicia, así que me lanzo con otra vieja canción que parece ir con la situación, y reproduzco All I Wanna Do Is Make Love To You por Heart.
En el momento que el estribillo comienza, noto que sus pupilas están salvajemente dilatadas. Mi respiración se corta, y me doy cuenta que al poner esa canción, básicamente le estoy rogando al hombre que me haga el amor, que diga que…
La ansiedad en su mirada hambrienta en su rostro hace que me deslice en asiento mientras se inclina hacia adelante. Su mirada sostiene la mía mientras inclina su cabeza, sus ojos ardientes, impulsándome.
Desliza su mano por mi cintura y me acerca aún más hacia él, luego inclina su cabeza y presiona sus labios en mi oído. Creo que acaba de besar mi oído. Mis terminaciones nerviosas cantan cuando toma su iPod y coloca música para mí. Reproduce Iris de nuevo, observándome mientras cada ritmo me roba el aliento, y la letra me hace querer llorar.
Inundada de anhelo, sostengo su mirada mientras suena la canción, y sus ojos se encuentran tan ardientes y consumidos como las palabras que estoy escuchando. Cuando termina, quita mis audífonos, luego los suyos, su respiración desigual y al límite mientras se inclina nuevamente hacia mí y vuelve a besar mi oído.
—¿Me deseas? —me pregunta en un tono gutural que envía a todos los bellos de mi cuerpo en alerta.
Asiento con ferocidad contra su cabeza, y sus manos se encogen alrededor de mi cadera. Se hunde en mi cuello e inhala profundo. Un estremecimiento corre a través de mi cuerpo, y estoy inundada con la certeza de que esta noche, esta noche luego de la primer pelea en Miami, Pedro va a hacerme el amor.
El resto del vuelo él mantiene su brazo alrededor de mis hombros, contra su fuerte lado, y continúa haciendo juegos sexuales previos en mi oído, el único lugar dónde los demás no pueden ver lo que me está haciendo. Atrapa el lóbulo de mi oído entre sus dientes, lame el borde de este, y se ha olvidado de colocar música para mí. Mientras , me estremezco desenfrenadamente, húmeda y retorciéndome, continúo echando vistazos hacia sus pantalones vaqueros, los cuales están a punto de reventar gracias a la plenitud de su erección. El volumen tirando de la tela vaquera es tan asombroso que mi mano pica, y mi lengua quiere probarlo, lamerlo, mis partes íntimas encogidas desesperadas gracias al deseo.
Llegamos al hotel cinco estrellas, y el combo de anticipación y excitación con el que he estado luchando se lanza hasta el techo cuando noto que Pedro me ha reservado la suit presidencial de dos habitaciones con él. Mientras las llaves son entregadas, todo el mundo también parece notarlo.
—Sinceramente espero que sepas en lo que te estás metiendo —dijo Diego en un susurro preocupado, sus cejas arrugadas en las esquinas.
Los ojos de Diane están casi llenos de lágrimas mientras se pega a mi lado en el lobby.
—Oh, Paula, ¿considerarías ser mi compañera de cuarto?
Ruben se acercó y me miró con toda honestidad, palmando mi hombro como si estuviera yendo a la guerra.
—Está intentándolo tanto como nunca lo había visto hacerlo por ti, Paula.
Sus actitudes realmente no me confunden.
Sé que están preocupados de que esto termine mal. Soy la empleada de Pedro, y una temporal, y tiene una mala reputación con un montón de evidencia apoyándola. Obviamente tiene un temperamento, y ha probado poder ser demasiado caliente para manejarlo. Pero aunque es tan fuerte, sé instintivamente que nunca me lastimaría, y nunca ha hecho nada para demostrar lo contrario. El resto no importa ahora. Simplemente no me importa para nada. Lo quiero. Con una fuerza que no había sentido en seis años. Y voy a ir por él.
Tal vez yo también tengo un botón rojo de autodestrucción.
Los nervios de lo que sucederá me recorren mientras subimos a nuestras habitaciones para prepararnos para la pelea, y de repente necesito tanto a Melanie que saco mi teléfono de mi cartera y le escribo un mensaje inmediatamente, desde que han pasado unos días desde la última vez.
Paula: ¡¿Cómo está mi mejor amigaaaaaaaaaa?!
Melanie: ¡Te extraño! Pero te perdono si me dices que ya has atrapado a ese pedazo de hombre sexy.
Paula: Oh...
Melanie: ¿Qué? ¿Lo hiciste?
Paula: Mel
Melanie: ¿¿Qué?? ¿Qué?
Paula: Creo que me estoy enamorando de él.
****
Tomó a Miami como una avalancha.
Acabamos de volver de su pelea y todavía estoy sin aliento por el regocijo. Pedro apenas fue rozado por su oponente. Estaba súper cargado, su cuerpo preciso y muy poderoso que ni siquiera tuvo que dar muchos golpes para noquear a sus oponentes. Arrasó con cada uno de ellos como si estuviera de vacaciones, y al final de la noche, las personas gritaban encantadas, e incluso el anunciador estaba sin aire.
—Que descansen en paz estos pobres hombres, Dios Mío, ¡este hombre puede golpear! ¡¡¡Vamos, RIP!!! ¡Arranca sus cabezas, maldito bastardo! ¡Riiiptide, damas y caballeros! ¡Riptiiiiiide!
Incluso Ruben estaba tan emocionado observando desde la esquina, donde se había trepado en la espalda del entrenador y golpeaba su puño en el aire, gritando fuertemente.
Mientras, Diego parecía haber dejado ser su responsable en Atlanta, antes de irnos de Underground, declaró —¡Deberíamos celebrar!
Antes de que Pedro siquiera supiera lo que estaba ocurriendo, ya había una multitud de gente siguiéndonos en media docena de vehículos.
Así que ahora estamos en la suit presidencial con lo que parecen miles de extraños, pero claro, no pueden haber tantos realmente. Y, en realidad, Diego dijo que la mayoría de estas personas habían salido de fiesta con Pedro anteriormente, así que solamente eran extraños para mí.
La multitud era tan extensa, incluso el hall estaba plagado de personas, haciendo tanto ruido que no podía pensar en lo afortunados que éramos de que las otras dos enormes suit presidenciales estuvieran vacías, si no tendríamos que buscar otro lugar dónde dormir.
Estoy decepcionada de que no he podido verlo desde que se duchó y cambió. Ha estado siendo acosado por admiradores, y fue traído al hotel por un grupo de viejos amigos locales, quién lo dejó conducir el Ferrari que uno de ellos había comprado.
Me deslizo entre las personas hacinadas en lo que se supone que sería la suit de Pedro y mía, y me pregunto si debería unirme a la alegría e ir y emborracharme. Aplausos rompen en la entrada, seguido por un inconfundible animo que solo un hombre que conozco puede hacerlo. Él entra en la habitación en los hombros de cuatro hombres. Mi corazón tartamudea. Tiene una gran sonrisa en su rostro, Pedro engreído a su décima potencia, absorbido por sus victorias, y las mujeres gritan, absorbidas por él.
—¡Pedro! Peedrooo!
—Así es, ¿quién es el hombre? —grita, y golpea su puño en su pecho.
Me rio, completamente absorbida, encantada y fascinada por él. El aura que emana esta noche lo hace resplandecer como el sol. Si en este momento dijera que puede volar, creo que todos le creeríamos. Todo el mundo presente parece magnetizado por él, gravitando a su alrededor sin poder hacer nada.
Él me encuentra, y su sonrisa se suaviza y sus ojos se avivan con una extraña, hambrienta, y de alguna manera brillante mirada.
—Paula.
Salta a sus pies y me hace señas, y la multitud se aparta para dejarme pasar. Me sonríe, y sus bailarines ojos mieles sostienen los míos mientras camina lentamente hacia adelante y me encuentra a mitad de camino. Me alza en sus fuertes brazos, me gira alrededor, y entonces me besa.
En el instante que toma mis labios, fuegos artificiales comienzan a salir de mi cuerpo.
Todo el deseo reprimido por días y semanas, agregan a ese momento único cuando todo lo que soy, y todo lo que quiero, se resume a esto. A mí, acercando la cabeza de Pedro Alfonso hacia la mía mientras abro mi boca y lo dejo darme absolutamente todo lo que quiera.
Su beso hace que mi estómago se retuerza en un tornado salvaje. Me sostiene fuertemente de las caderas y con destreza mueve sus labios mientras acaricia mi lengua con la suya. Una vibración se oye en el fondo de su centro mientras me acerca todavía más y me fuerza a sentir su erección, todo mientras inclina su cabeza y toma mi boca como si no hubiera mañana.
Pedro se libera. Respira difícilmente por su nariz mientras trae su boca hacia mi oído, donde susurra, ardiente y bruscamente. —Eres mía esta noche.
Un febril gemido escapa de mí. Acurruca mi rostro entre esas grandes manos que me hacen sentir pequeña y frágil, y hambrientamente vuelve a capturar mi boca. Esta vez lo lleva con lentitud, como si fuera algo preciado y valioso.
—Eres mía esta noche.
Mira de nuevo mi rostro, sus ojos hirviendo de deseo. Creo que acabo de asentir en acuerdo, pero tiemblo demasiado para saberlo con seguridad. Una sofocante fiebre corre a rienda suelta a través de mí. Mis piernas no dejan de temblar mientras cada una de las células en mi cuerpo grita de lujuria porque lo quiero. Lo quiero ahora.
—Pedro, te deseo, ¡tómame! —grita una mujer, pero él la ignora, ignora todo. Excepto a mí.
Sus ojos intensos, rasguña los lados de mi rostro con la yema de sus grandes pulgares, luego extiende sus dedos sobre mi cuero cabelludo mientras me besa de nuevo, nuestras bocas ardientes y húmedas amoldándose, sedientas y ansiosas. Arrugo la suave tela gris de la remera que usa con mi puño, muriendo con las sensaciones. Ni siquiera me importan quiénes están mirando, soy inconsciente de las crudas cosas que están silbando. No me había dado cuenta lo mucho que deseaba esto, que necesitaba esto, hasta que estos temblores ondularon a través de mi cuerpo, y estoy en un flujo continuo bajo su insistente sexy boca, la mirada en sus ojos que me hace sentir como si fuera la única mujer viva para él.
—¡Llévala a tu habitación, Alfonso! —grita alguien. Pero él parece absorto solamente en mí, y yo en él.
Sosteniéndome protectoramente entre sus fuertes brazos, acaricia mi cabello mientras sus labios vibran recorriendo la curva entre mi cuello y mi clavícula, sus dedos deslizándose por mi cuello mientras, una vez más, como un canto, roza mi oído y dice —Mía. Esta noche.
—Tú también. —Acaricio su mandíbula y busco su mirada cuando, de repente, él es arrancado por cuatro hombres quiénes ágilmente lo ponen en el aire de nuevo.
—Pedro, Pedro…—cantan, sacudiéndolo en unísono. La risa me llena, y burbujas de felicidad revientan en mi pecho. Estoy feliz por mí. Por él. Por esta noche.
Cerca, Diego y Ruben observan la escena con caras tan desoladas y preocupadas, que se siente como si estuvieran enterrando un cadáver esta noche.
—¡Diviértanse, chicos! —Digo riéndome mientras me acerco. Creo que mis abuelos festejaban mejor que estos dos. Pero ellos solo sacuden sus cabezas y siguen observando todo sombríamente.
—Se está volviendo rápidamente —Diego murmura, más para Ruben.
—Lo sé, hombre. Mierda.
—Sí. —Diego rasca sus rizos. —¿De verdad comencé toda esta fiesta?
—Prepárate para el aterrizaje forzoso —es la única respuesta de Ruben, luego camina hacia el hall, moviendo su cabeza de lado a lado.
La confusión me golpea.
—¿Qué va mal? —Pregunto a Diego.
—Nada. Todavía. —Observa su reloj, luego a pedro quién está siendo arrastrado de vuelta al bar. —. Pero si algo se da, de forma que a él no le guste, entonces sí vamos a estar en problemas. Grandes. Problemas.
Mirando alrededor, veo que sólo hay sonrisas y risas mientras que la música rock del iPod de Pedro rompe desde los altavoces de la suit. Realmente no sé de lo que estos dos están tan preocupados. Todo el mundo se está divirtiendo, y Pedro trabaja tan duro como cualquier persona que he conocido. Se merece dar rienda suelta. Sí, es un poco hiperactivo, pero para mí es obvio que él tiene una adrenalina gracias a la lucha, y se ha añadido a la misma cosa que hemos estado sintiendo los dos, Pedro y yo, enroscado como cobras hambrientas, por semanas.
Durante todo el día de hoy, cuando subimos a dejar nuestras maleta en la suite, y nos fuimos a almorzar con el equipo y se preparó antes de la pelea, cada instante de estos momentos, nuestros ojos han estado salvajemente buscando el del otro, y tan pronto como se traban, las chispas saltan entre nosotros en arcos tan poderosos que la necesidad de estar con él me corta como latigazos. Incluso en la lucha, cuando se volvió para mirarme antes de que comenzara, sus ojos mieles ardieron a fuego lento con un feroz apetito de tenerme. Yo sé que él siente la misma hambre que yo ahora, mientras espero, febril con anticipación esta noche. Mi cuerpo zumba en la excitación, y después de una lucha increíble, sé que Pedro está zumbando como loco. Está lleno de energía. Avivado y preparado.
--------------------------------------------------
Que pasara??? el proximo capitulo se viene con todo... pero no con lo que ustedes creen que va a pasar.espero que lo entiendan!.. no digo másss...
Gracias por leer, espero que les haya gustado estos tres capitulos!
Les deseo a todos y todas las que leen #EresMia una muy feliz navidad!! que la pasen hermoso junto a toda su familia!!
Los quieroo!♥
Qué intensos los 3 caps!!!! Cómo que no se va a venir "con todo" el próximo??? Quiero TODOOOOOOOOOO, me entendés no????
ResponderEliminarMuy buenos capítulos!! Intuyo peleaaaaaa, noooo!! Qué intriga!!! @AmorPyPybb
ResponderEliminarWow intenso pero buenisimo...
ResponderEliminarcomo me puedes dejar con la intrigaa!! segui subiendo pronto xfaa
ResponderEliminar