lunes, 9 de diciembre de 2013

CAPITULO 3



Escuchar el nombre de sus labios hace que mi corazón tropiece, y de pronto, está latiendo más de lo que hizo durante toda mi carrera esa mañana. Mi mano tiembla mientras abro el sobre y saco un gran pase azul y amarillo. Es un pase al backstage con entradas para la lucha del sábado. Son asientos centrales de primera fila, y hay cuatro de ellos. Mis entrañas hacen cosas raras cuando me doy cuenta de que él pase tiene mi nombre escrito en él, en letra de hombre, sospecho que la suya.

En serio, no puedo respirar.

—Guao — susurro, atónita. Una pequeña burbuja de emoción crece rápidamente en mi pecho, y casi siento que tengo que correr un par extra de kilómetros para hacerla estallar.

La sonrisa de la mujer se ensancha— ¿Debo decirle que usted ha dicho "sí"?

—Sí — La palabra salta fuera de mí antes de que yo pueda pensar en ello. Antes de que pueda contemplar aún más todos los titulares que hablaban de lo que leí ayer, la mayoría de ellos destacan las palabras "chico malo", "borracho", "peleas de bar" y "prostitutas".

Porque es sólo una pelea, ¿no?

No estoy diciendo que sí a todo lo demás.

¿Cierto?

Miro fijamente con incredulidad las entradas otra vez, y Melanie boquiabierta en mi perfil ve como la mujer se sube a la parte de atrás de un Escalade negro. Cuando el coche ruge a la distancia, ella juguetonamente me golpea el hombro.



— Tu. ¿Lo quieres, ¿verdad? Esta se suponía que era mi fantasía, ¡Ugh!

Me río mientras le entrego su entrada, mi cerebro tratando de hacer click con la realidad.



— Creo que iremos, después de todo. Ayúdame a reclutar a la pandilla, ¿quieres?

Melanie agarra mis hombros y susurra en mi oído mientras me conduce por las escaleras hasta mi edificio.


— Dime que esto no te hace sentir un poco de cosquilleo.

—Esto no me hace sentir un poco de cosquilleo — digo de forma automática, y antes de deslizarme a mi apartamento, agrego—. Me hizo sentir uno muy grande.

Gritos y demandas vinieron de Melanie para seleccionar la forma en la que me vestiría para el sábado y le dije que si quisiera lucir como una puta se lo haría saber. Finalmente, Mel se da por vencida con mi armario, diciendo que no hay nada ni remotamente sexy, entonces se va a trabajar, así que me deja sola el resto del día. Pero el cosquilleo no se va tan fácil. Lo siento cuando me estoy duchando, vistiéndome, y cuando estoy revisando mis correos electrónicos para buscar más puestos de trabajo.

No puedo explicar por qué estoy tan nerviosa ante la idea de volver a verlo.

Creo que me gusta y no me gusta que me guste.

Creo que lo quiero, y no me gusta que lo quiera.

Creo que realmente es el material perfecto para una aventura de una noche, y no puedo creer que estoy empezando a preguntarme sobre ello también.



***

Naturalmente, como cualquier mujer con hormonas cíclicas de trabajo, el sábado, estoy en un punto totalmente diferente en mi ciclo menstrual, y me he arrepentido más de una docena de veces de haber dicho que iría a la lucha. Me consuelo con el hecho de que mis amigos, por lo menos, están muy entusiasmados con ello.

Melanie llamó a Sofia y Cristian para que nos acompañaran. Sofia trabaja con Melanie en la firma de diseño de interiores. Ella es el residente, de vanguardia Goth con quien todo hombre quiere decorar sus almohadillas de soltero. Cristian todavía está estudiando para ser dentista, y él es mi vecino, amigo de muchos años, y un amigo de Mel desde la secundaria. Él es el hermano que nunca tuve, y él es tan dulce y tímido con las otras mujeres que en realidad tuvo que pagar a una profesional para que tomara su virginidad a los veintiún años.

—Estoy tan contenta de que nos estés llevando, Cris — dice Melanie mientras se monta en el asientos de atrás conmigo.

—Juro que eso es todo lo que ustedes chicas quieren de mi — dice, pero él se está riendo, claramente contento por la pelea.

La multitud en el Underground es al menos el doble de lo que era la última vez que estuvimos aquí, esperamos unos veinte minutos para subir a el ascensor que nos conduciría a la arena.

Mientras Melanie y sus amigos buscan nuestros asientos, deslizo el pase al backstage alrededor de mi cuello y digo—: Voy a deslizar algunas tarjetas de mi curriculum en un lugar donde los luchadores puedan verlas.

Tendría que estar loca para desperdiciar esta oportunidad. Estos atletas son tan fuertes que pueden destrozarse un órgano vital. Si alguna vez hay una oportunidad de hacer un trabajo de rehabilitación temporal, imagino que tiene que ser aquí.

Mientras espero en la cola para ser admitida a la parte de acceso restringido, el olor de la cerveza y sudor impregna el aire. Veo a Cristian agitar nuestros asientos en el centro a la derecha del ring, y estoy impresionada de lo cerca que los luchadores van a estar. Cristian parece ser capaz de tocar el piso del ring si da un paso y extiende el brazo.

En realidad se puede ver la pelea desde el fondo de la arena sin tener que pagar ni un centavo, excepto quizás una propina al portero, pero las entradas sentadas cerca del ring cuestan unos cincuenta a quinientos dólares, y Pedro Alfonso me regalo entradas. Siendo que he estado sin trabajo durante dos semanas desde mi graduación y estoy estirando mis ahorros, nunca podría haberme proporcionado estas entradas. Mis amigos, todos están graduados recientemente, tampoco podrían habérselas costeado. Ellos aceptaron prácticamente cualquier tipo de trabajo que pudieran conseguir en este mercado de trabajo de mierda.

Repleto de gente, finalmente obtuve un vistazo del backstage, pase con una pequeña sonrisa feliz, estoy autorizada para caminar por un largo pasillo con varias habitaciones abiertas a un lado.

Cada habitación tiene bancos y filas de armarios, noto a varios combatientes en diferentes esquinas de la habitación, conversando con sus equipos. En la tercera habitación que miro, esta él, y un escalofrío de nerviosismo se precipita a través de mí.

Está perfectamente relajado, sentado, encorvado, en un banco largo de color rojo, viendo como un hombre con una cabeza calva brillante venda una de sus manos. Su otra mano ya vendada, toda cubierta con la cinta de color crema, con excepción de los nudillos. Tiene la cara pensativa y sorprendentemente juvenil, y me pregunto cuántos años tiene. Levanta la cabeza como si me detectara, y me descubre inmediatamente.

Un destello de algo extraño, poderosas chispas escapan de sus ojos, y se extienden por todo mi cuerpo como un rayo. Reprimo mi reacción y noto que su entrenador está ocupado diciéndole algo.

Pedro no puede quitarme los ojos de encima. Su mano aún está estirada, pero parece olvidar que su entrenador le sigue dando instrucciones.

—Bueno, bueno, bueno...

Me giro hacia la voz a mi derecha, y una astilla de temor se abre en mi estomago. Un enorme luchador se encuentra sólo a un metro de distancia, me mira con ojos que son pura intimidación, como si fuera un postre, y él tiene la cucharilla perfecta.

Veo a Pedro tomar la cinta de su entrenador y lanzarla a un lado antes de que él se levante y camine lentamente hasta situarse junto a mí. Cuando lo siento detrás de mí y un poco hacia mi derecha, la conciencia de su cuerpo pegado al mío se filtra en cada uno de mis poros.

Su suave voz me hace temblar mientras se enfrenta a mi admirador— Sólo tienes que irte — le dice al otro hombre en voz baja.

El hombre que reconozco como Hammer ya no me está mirando. En cambio, mira por encima de mi cabeza y ligeramente a un lado. Creo que al lado de Pedro, no parece tan grande después de todo.

—¿Es tuya? — pregunta con los ojos pequeños y brillantes entrecerrados.

Mis muslos son agua cuando su respuesta se desliza como una cascada en mi oreja, tanto terciopelo escalofriantemente duro.



—Puedo garantizar que no es tuya.

Hammer se va, y por un largo momento, Pedro se queda ahí, una torre de fuerza muscular casi tocándome, su cuerpo, su calor me envuelve.

Escondo mi cabeza y murmuro— Gracias — y huyo rápidamente, me quiero morir porque te juro por Dios que él sólo bajó la cabeza para olerme.


Él está a punto de subir al ring, y su nombre ya está sonando a través del micrófono mientras la multitud se vuelve salvaje.


—¡Una vez más, damas y caballeros, Pedro Alfonsooo!


Todavía no me he recuperado de verlo de cerca, y mi sangre ya lleva todo tipo de cositas extrañas, burbujeantes y calientes. El instante en el que él sale trotando del pasillo ancho entre las gradas, con esa brillante túnica roja con capucha, mi pulso brinca, y mi estómago se aprieta, y tengo una horrible y desesperada necesidad de huir de vuelta a casa.


El tipo es simplemente demasiado. Demasiada masculinidad y pura bestia bruta. En conjunto, es simplemente como sexo en barra y cada una de las mujeres a mi alrededor están gritando a todo pulmón lo mucho que quieren lamer.


Pedro se sube al ring y va a su esquina. Se saca la túnica, exponiendo todos esos músculos flexionales, y se la entrega a un joven rubio que parecer estar ayudando a su calvo entrenador.


—¡Y ahora, les presento, el Hammer!


Hammer procede a unírsele arriba del ring, y Pedro se sonríe perezosamente. Su mirada se desliza directamente a la mía y me doy cuenta que sabe exactamente, dónde estoy sentada esta noche. Todavía dándome ese gesto de "soy todo sonrisas", levanta un dedo en el aire hacia Hammer, y luego me apunta como si estuviera diciendo "Ésta es para ti".


Mi estómago cae.


—Mierda, me está matando. ¿Por qué demonios hace eso? ¡Es tan jodidamente sexy que no puedo soportarlo!


—¡Melanie, contrólate! —siseo, luego me vuelvo a sentar débilmente en mi silla, porque también me está matando a mí. No sé qué quiere de mí, pero estoy amarrada en nudos porque jamás imaginé que querría algo tan sexual y personal de él.


El avergonzaste recuerdo de pararme cerca de él sólo minutos atrás barre a través de mí, pero la campana de lucha suena y me saca de él. Los luchadores van pie a pie, y Pedro amaga hacia un lado mientras que Hammer se balancea estúpidamente, siguiendo el movimiento de burla. Una vez que el lado de Hammer parece abierto, Pedro va hacia él desde la izquierda, golpeándolo en las costillas.
Rebotan separándose, y Pedro actúa arrogante y amagando y molestando a Hammer. Él se vuelve hacia mí, apunta a Hammer, luego a mí antes de golpearlo con tanta fuerza que el tipo rebota en la red detrás de él, cae de rodillas, y sacude la cabeza para levantarse otra vez. Mis músculos sexuales se aprietan cada vez que golpea a su oponente, y mi corazón se sujeta cada vez que un oponente devuelve un golpe.


Durante la noche, él pasa a través de muchos luchadores sólo de esta manera. Cada vez que es declarado victorioso, me mira con esa sonrisa engreída, aunque quiere que sepa que es él es el hombre dominante aquí. Mi cuerpo entero se sacude mientras observo su cuerpo moverse, y soy incapaz de dejar de fantasear. Me imagino sus caderas ondularse sobre mí, su cuerpo dentro del mío, esas manos tocándome, piel contra piel. Durante los últimos rounds, lleva una mirada decidida en su rostro, y su cuerpo jadea con esfuerzo y brilla con sudor.


De repente, jamás he deseado tanto algo en mi vida.


Quiero volverme loca. Saltar en una cuerda elástica. Correr a toda velocidad otra vez, incluso si es sólo en el sentido literal. Todas esas citas que jamás tuve, porque estaba entrenando para algo que jamás pasó. Viajes que jamás hice por miedo a romperme un hueso que terminaba roto eventualmente, de todas formas. Nunca beber. Mantener mis notas altas para poder correr. Pedro Alfonso es todo lo que nunca, jamás he hecho, y tengo un condón metido en mi bolso y de repente sé exactamente por qué lo puse allí. Este tipo es un luchador. Quiero tocar este hermoso pecho y quiero besar esos labios. Quiero tener esas manos en mí.


Cuando gana por la décima y última vez, siento sus ojos en mí otra vez, y sólo puedo devolverle la mirada, dispuesta a darle entender que lo deseo. Él me sonríe, todo sudoroso y engreído con los ojos mieles brillando y hoyuelos a la vista. Agarrando la cuerda en la cima del ring, sencillamente desliza su cuerpo por encima de ella, y aterriza elegantemente en el pasillo a mi lado.


Melanie se congela a mi lado y el cuerpo de él, todo hermosamente esculpido y resplandecientemente, se acerca.


No hay dudas sobre su destino.


Estoy Conteniendo el aliento hasta que siento que mis pulmones van a estallar, me levanto con piernas tambaleantes porque realmente no sé qué más hacer. La multitud ruge y las mujeres detrás de mí gritan.


—¡Bésalo como si no hubiera mañana, mujer!


—¡No te lo mereces, perra!


—¡Bien hecho, chica!


Él se dirige hacia mí, y sigo esperando sus manos mientras se inclina hacia adelante. Casi puedo sentir la manera que esas mano se sintieron en mí la última vez, grandes, extrañas, y un poco maravillosas mientras prácticamente envolvía mi rostro. Ya estoy muriendo. Muriendo de deseo. De imprudencia. De anticipación.


En lugar de eso, él inclina su cabeza para susurrar contra mi sien, y la única parte de su cuerpo que toca el mío es su aliento, bañando mi piel con calor mientras su áspera voz retumba en mi oído:


—Estate quieta. Enviaré a alguien por ti.


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Hola!! espero que les guste el capitulo!!
Gracias por todos los comentarios! espero que me digan que les pareció este! GRACIAS!♥


2 comentarios: