Un escalofrío me recorrió.
No me gustaba que mi nombre en sus labios sonara en todas las notas correctas.
Al igual que en una película romántica.
Frunzo el ceño ante mi reacción, miraba su pecho preguntándome si nada excepto que echarle hielo era una buena idea, pero de alguna manera siento que probar sus límites hoy no es buena opción.
—¿Cómo te sientes? —le pregunté y lo estudie estrechamente.
—Me siento listo para correr —sus ojos se fijaron directamente en mí. —. ¿Quieres ir?
La invitación me hace titubear, es solo que nadie excepto los corredores realmente saben que correr con alguien puede ser un gran trato.
Un trato muy grande.
Especialmente cuando estás acostumbrado a ejercitarte solo. Como Pedro y aparte de Melanie, nunca corro con nadie tampoco. Cuando corro es tiempo para mí, tiempo para reflexionar, tiempo para concentrarme, pero asentí. Creo que él realmente lo necesita y yo lo he estado necesitando por horas.
—Deja agarro los tenis y me los pongo.
Diez minutos después estábamos corriendo por la ruta más cercana a nuestro hotel, que es un camino de tierra sinuoso con un par de árboles y por suerte bien iluminado por la noche. Pedro llevaba su capucha y la sudadera, avanzaba en el aire al más puro estilo de boxeador, mientras que yo solo disfrutaba la fresca brisa en mi piel mientras trataba de mantener el ritmo. Me había puesto shorts y una blusa deportiva corta con mi par favorito de Asics, Pedro traía un par de Reeboks pateadores de traseros para correr, que son diferentes a los tenis que usa para boxear.
—Entonces ¿Qué paso con Diego y Ruben?
—Salieron a buscar prostitutas.
—¿Para ti?
Lanzó un puño al aire, luego el otro. —Tal vez ¿A quién le importa?
Estoy realmente decepcionada, había perdido resistencia por media hora en el ritmo que nos propusimos mis pulmones se esforzaban y realmente estaba sudando a pesar de la fresca brisa nocturna, me detuve y puse las manos sobre mis rodillas, señalándole que él continuará.
—Continua, solo voy a recuperar el aliento, me está dando un calambre.
Se detuvo conmigo y brincó en su lugar para que su cuerpo no se enfriara y luego se quitó un paquete de gel electrolito del bolsillo de su sudadera y lo extiende para mí, se acerca tanto que puedo tener una bocana de él de jabón, sudor y Pedro Alfonso, mi cabeza tiene un poco de vértigo, tal vez el calambre que pensé que me estaba dando en mis ovarios quizá no era un calambre después de todo, sino sólo que casi me convulsionaba cada vez que su hombro me rozaba accidentalmente.
Relajo la espalda y sigue empujando el aire mientras me observa abrir el paquete de gel por la esquina y lo deslizaba por mi lengua.
La sangre bombeaba violentamente en mis venas y había algo increíblemente íntimo acerca de la forma en que sus ojos mieles me miraban lamer el jugo del paquete del electrolito que me había dado.
Dejo de balancearse, respirando con dificultad. —¿Todavía queda?
Inmediatamente me la saque de la boca y se la ofrecí, cuando envolvió sus labios alrededor de la misma manera que lo hice yo, mis pezones se endurecieron como diamantes y no puedo recordad casi nada excepto el hecho de que está lamiendo, la misma cosa que acababa de lamer. Me estremecí por la peligrosa compulsión de recorrer mi lengua a lo largo de sus labios, tomar ese paquete de gel de su boca y presionar mis labios con los suyos de modo que lo único que el lamería sería a mí.
—¿Tiene razón? ¿Lo que dijo Diego? ¿Lo estás haciendo a propósito?
Cuando él no respondió, recordé acerca de su “botón” que Diane había mencionado y mis preocupaciones.
—Pedro, algunas veces se rompe algo y nunca lo recuperarás, nunca lo tendrás de regreso —enfatice entonces miro a la distancia la calle y a los carros que pasaban por miedo a que captara la emoción en mi voz, me tenía al borde y necesita obtener el control de mí misma.
—Siento lo de tu rodilla —dijo en voz baja, luego encesto el paquete vacío en el bote de basura más cercano a nosotros y comenzamos a correr de nuevo.
—No se trata de mi rodilla, se trata de no tomar tu cuerpo por sentado, nunca dejes que nadie te haga daño, ni siquiera lo permitas Pedro.
Sacudió su cabeza sus cejas formaban una línea baja sobre sus ojos mientras robaba una mirada en mi dirección. —No lo hago, Paula solo dejo que se puedan acercar lo suficiente para que pueda joderlos otra vez, pequeños sacrificios en la búsqueda de la victoria. Les da un poco de confianza para conseguir un par de golpes, en su cabeza se comienza formar la idea de que soy fácil, que no soy como lo que han escuchado que soy y cuando se embriagan de lo fácil que es golpear a Pedro Alfonso, es mi momento de entrar.
—Muy bien, me gusta eso mucho más.
Corrimos durante media hora más, a las cinco millas esto jadeando como un perro viejo que acaba de tener doce cachorros o algo así. Mi orgullo esta dolorido tanto como mi rodilla mala.
—Creo que lo dejo, estaré herida mañana prefiero ahora golpear el saco que necesitar que me lleves más tarde al hotel.
—No importa —contesto con una deliciosa y pequeña carcajada, luego giro su cuello a la izquierda y derecha regresando a correr de vuelta conmigo.
En el elevador del hotel, varias personas entraron con nosotros. Pedro saca su capucha y la pone sobre su cabello y parte de la cara, con el perfil ensombrecido por el gorro. Me di cuenta que hace esto para no ser reconocido y me hace sonreír divertida.
Una joven pareja nos gritaba desde el lobby. —Mantengan abierto el elevador —apreté el “botón de abrir” hasta que ellos entraron. Mi corazón salto cuando Pedro me agarro de la cadera y me acerco a él cuando los demás subieron y luego estoy muriendo porque agacha su cabeza inclinándola hacia mí y puedo escuchar la profunda inhalación que toma. ¡Oh Dios! Me está oliendo, mi centro se aprieta, la necesidad de darme vuelta y enterrar mi nariz en su cuello y lamer la humedad en su piel me quema.
—¿Te sientes mejor? —le pregunte girándome ligeramente hacia él.
—Sí —dijo agachando la cabeza más cerca y mi cien esta bañado de su cálido aliento. —. ¿Y tú?
Sus feromonas son como una droga para mí y mi garganta se sentía tan sedienta, solo asentí con la cabeza, sus manos apretaron mi cadera, mi centro se apretó tanto que era casi doloroso y casi gimo ahí mismo.
Me di una ducha tan pronto estuve en mi cuarto y lo hice con agua tan fría como tanto como lo aguante, logrando que mis dientes castañearan pero el resto de mi cuerpo aún tenía nudos sobre él, él, él…
Cuando llegué a la cama, Diane murmuro un —Hola— y luego continúo leyendo su libro de recetas, mientras solo le dije un simple —buenas noches—cerré los ojos tratando de pretender que no me estaba asando por dentro.
Pero me duele tan mal que solo me estoy retorciendo, obsesionada por lo que escuché que Diego le dijo a Pedro. Encantada por su total y completamente sexy boca con la reciente cortada en su labio inferior envuelta en el paquete de electrolitos. Pienso como se sentiría ser el paquete de gel y sentir sus labios deslizándose sobre mi lengua, succionándola suavemente y mi cabeza atrae una alberca fresca.
Estoy desesperada por darme algo de alivio de la continua y agotador desalboroto hormonal de estar expuesta a él. Como la radioterapia, debería haber algo que fuera capaz de tomar para protegerme, pero simplemente no puedo imaginármelo. Su rostro, su esencia me volvían loca. Es mi cliente pero también… es como mi amigo. Y solo necesito tocarlo, sé que no puedo besar esa boca tan sexy pero al menos puedo tocarlo.
Él debe estar caliente por nuestra carrera y fatigado después de su lucha y anhelaba el contacto de su piel como una drogadicta. Antes de saber lo que estaba haciendo me deslice unos pantalones de pijama y estaba tocando su puerta.
No sabía lo que le iba a decir, no sé nada excepto que no dormiría hasta que lo viera y al menos le ofreciera hielo para sus heridas superiores torácicas o simplemente frotarle con un antinflamatorio, o no lo sé.
¿Por qué me pidió que corriera con él?
¿Por qué creo que se lastimo deliberadamente?¿Así podría tocarlo?
¿Querría que lo tocara?
Ruben balanceo la puerta abierta más allá de sus hombros. Veo a una mujer bailando con lencería sexy en el centro de la sala y otra voz femenina se escucha en el fondo…
—Un pajarito nos dijo que quieres jugar con nosotras Pedro…
—¿Si? —Ruben me pregunta, y solo me quedo mirando como una idiota, por supuesto que mi estómago se hunde, por supuesto son las prostitutas que… agacho la cabeza y frenéticamente pensaba algo que decir.
—¿Deje mi telé…? oh mierda, lo tengo.
Mire el celular en mi mano y rodé mis ojos, como si fuera estúpida.
Que lo soy.
Mierda de verdad lo soy.
—No importa, gracias Ruben.
Oí la voz profunda de Pedro. —¿Quién es?
Corrí a mi cuarto y cerré la puerta, sintiendo mi interior adormecido. Esta vez cuando regrese a la cama, cada centímetro de mi excitación había huido de mi sistema pero todavía no podía dormir. Porque ahora la mujer que Pedro estaba besando en mi mente con avidez, la mujer que está besando la cicatriz de su labio desafortunadamente no era yo.
***
Pedro está combatiendo hoy, la forma en que piensa el entrenador es que el debió haber peleado ayer.
Él ha noqueado a dos de sus compañeros de pelea, sin embargo, el entrenador está molesto una vez más.
—Ellos son de entrenamiento Alfonso. Si solo pararas de noquearlos y te divirtieras un poco mientras trabajas tus movimientos aún tienes que entrenar con alguien más hoy… ahora vamos hacer lo que te dije y no tendrás que entrenar con nadie más.
—Entonces deja de mandarme pequeños coños entrenador —dijo saliendo del ring.
—Envía a Ruben aquí.
—Ja, ni siquiera aunque fuera suicida, lo necesito consiente mañana.
—Oye, yo sé cómo entrenar —le digo a Ruben desde la esquina dónde estamos viendo.
Su cabeza rubia se gira hacia mí y de repente se ve impresionado.
—Puedo enseñarle movimientos que nunca ha visto —presumí pero francamente para sacar la mierda de Pedro por ser un imbécil mujeriego que me hacía fantasear día y noche y por beber del paquete de electrolitos después de que yo lo hice, que tonto coqueteo.
—Muy bien Pedro, tengo algo para ti —Ruben llamo, aplaudiendo para llamar su atención —Sé a ciencia cierta que no la noqueará a ella —dijo desde la esquina opuesta señalándome y riéndose de mí.
Pedro me miró y sacudió la cabeza al equipo del suelo mientras me observaba subirme al ring, en mi ajustada y negra ropa deportiva. Sus ojos me barrieron como siempre lo hacía, es hombre, no ayudaba que me observará así cada vez que me acercaba a él. A medida que se acercó a mí sus ojos brillaron con diversión y poco a poco apareció una sonrisa y eso solo hizo que me irritara más.
Ha estado de mal humor hoy, de lo que yo y su compañero de entrenamiento podríamos decir, pero mi propia tarifa de mal humor estaba en un sólido diez también. Ni siquiera el café me levanto el ánimo esta mañana sin embargo sé que esto lo hará. Incluso si pierdo solo quiero enloquecidamente entrenar con alguien.
—No sonrías así, puedo darte una paliza con mi pie —le advertí.
—No es kick boxing ¿o me vas a morder también?
Moví mi pierna arriba en el aire precisamente en un movimiento de Kick boxing, que él esquivo despacio y encaro una ceja.
Intente otra patada y la desvío, entonces me di cuenta que él está parado en el centro del ring mientras que yo básicamente le estoy dando vueltas en círculo a él. Sé que no tengo oportunidad en una prueba de fuerza pero mi plan es tratar de marearlo y después tratar de noquearlo y bajarle el ego. Ruben dice lo que pienso hacer envolverlo. Quien está girando y balanceándose alrededor así que perderá. Me muevo un poco y él está claramente entretenido conmigo, así que intento darle un puñetazo de prueba. Toma fácilmente mi mano con su puño luego bajo el brazo.
—No —me corrige suavemente y pone su mano sobre la mía para enseñarme como poner mis dedos correctamente. —. Cuando golpeas es necesario mantener alineados los brazos, el cubito y el radio a la par que tu muñeca y esta no debe estar floja, así que mantenla recta, ahora comienza con el brazo doblado hacia tu cara, aprieta los nudillos, mientras sueltas el puñetazo tuerce el brazo para que el cubito, radio y muñeca se sientan como una pieza de hueso cuando golpes.
Lo intente y asintió. —Ahora usa tu otro brazo para protegerte.
Mantuve un brazo doblado para mi cara para protegerme y lo ataque de nuevo, una y otra vez, notando que él solo se estaba cubriendo pero no intentaba contraatacar. La adrenalina corre fuerte por mi cuerpo y no sé si es por la lucha simulada o por tener esos ojos mieles tan fijos en mí pero siento me eléctricamente cargada repentinamente.
—Enséñame un movimiento que no conozco —le dije sin aliento disfrutando este momento más de lo que esperaba.
Se extiende por mis brazos y los coloca arriba para proteger mi cara con los puños.
—Muy bien vamos hacer uno-dos puñetazos. Cubre siempre tu rostro con las manos y tu torso con tus brazos aun cuando estés dando golpes, gira primero a la izquierda —tiro de mi brazo hacia su mandíbula— . luego cambias el balance de tu pierna y luego puedes seguir un fuerte puñetazo con tu derecha, necesitas un buen juego de pies, extrae la fuerza del golpe de aquí —puso un dedo en mi centro luego corrió su mano por mi brazo hasta mi puño— . y envía ese poder hasta tus nudillos.
Él hizo simulacro de un golpe doble que era fluido y perfecto y hace que pequeñas gotas de sudor recorran lo largo de mi escote y luego lo intento, tirar con la izquierda, cambiar de peso, en cuclillas y pegar más fuerte con la derecha.
Sus ojos brillaron con deleite. —Inténtalo de nuevo, golpéame en un lugar diferente que el primero —se puso en posición con las manos abiertas para parar mis golpes.
Siguiendo órdenes, utilice el primer brazo para entregar un golpe rápido a su mano izquierda, el cual fácilmente atrapo, entonces golpeo con energía del otro lado a mi derecha. Mis golpes son deliciosamente precisos, pero creo que tengo que poner más fuerza en ellos.
—Doble golpe en la mano izquierda —dijo y movió su mano hacia arriba para atrapar mis golpes.
—A tu derecha —y en mi primer golpe, golpe mi mano en su puño, entonces decidí sorprenderlo y dale con mi fuerte golpe en sus abdominales que se contrajeron automáticamente con el golpe y un extraño dolor se extendió por mis nudillos, pero incluso él parece sorprendido.
—Soy muy buena —le digo con burla, rebotando como él lo hace y en broma le saco la lengua.
─ Soy tan buena ─ le burlo mientras me facilito de vuelta, rebotando en las pantorrillas como él, y sacando mi lengua juguetonamente.
Él se pierde eso, por mirar a mis pechos rebotando.
─ Realmente buena ─ dice, poniéndose de nuevo en posición. Sus ojos se oscurecieron en una manera que hizo enturbiarse con calor, y decido que en ese momento en el que esta distraído con mis chicas es mejor que cualquier otro.
Me abro hacia afuera como aprendí en la clase de defensa personal. Las piernas son las partes cuerpo más fuertes de una mujer, y sin duda la de una ex corredora. Mi objetivo es lograr darle a su tendón de Aquiles con la bola de mi pie, y llevar su gran cuerpo y ego al suelo.
Pero él se mueve en el instante en que yo voy a golpear y golpeo su tenis en su lugar. Siento un Dolor fuerte en mi tobillo y grito.
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X favor, subí el siguiente aunque sea tarde a la noche!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarbuenísimo,seguí subiendo...
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