Mi garganta se cierra por la emoción, haciendo que las palabras sean difíciles de pronunciar.
Dolorosa desesperación destella en sus ojos.
—Dame una maldita garantía. No permitiré jodidamente que me dejes, y vas a querer intentarlo. Voy a ser difícil y voy a ser un idiota, y tarde o temprano vas a tener jodidamente suficiente de mí.
Sacudiendo la cabeza, dejo caer mi blusa al suelo, luego empujo mi falda por mis caderas y salgo de ella. Temblando hasta en mi alma, estoy de pie solo con mi sujetador liso de algodón y mis bragas, mis pechos elevándose y bajando.
—Nunca tendré suficiente de ti, nunca.
Al principio, mis palabras no parecen tener ningún efecto en él. Y creo que estoy muriendo lentamente. Luego un lento y hambriento sonido desgarra su garganta. Mi respiración se atasca en mi garganta.
Está de pie mirándome, inmóvil en esos pantalones de cordones, sus piernas separadas en una posición de combate, sus ojos llenos de necesidad. Sus anchos hombros se sacuden con sus respiraciones, y curva los dedos en puños a sus costados. La profunda aspereza de su voz raspa mi piel.
—Ven aquí.
La orden viene de forma tan inesperada que mis piernas empiezan a temblar. Todos mis circuitos se apresuran para trabajar juntos, pero al mismo tiempo, no puedo moverme.
Me siento como si un puñado de órganos lucharan para entrar en uno. Ritmo cardiaco rápido. Piel sudada. Temblores en mis terminaciones nerviosas. Completa inutilidad de mis pulmones.
Todo mi cuerpo quiere la misma cosa, pero parece demasiado alterado como para unirse.
Cuando al fin me recompongo con una respiración entrecortada, me siento tan viva y desenmarañada, incluso los dedos de mis pies cosquillean cuando nosotros —yo, y mi corazón, y mis huesos y mi piel— finalmente nos las arreglamos para dar el primer paso.
Un feroz nerviosismo me devora con crudeza todo el camino hasta mi destino.
La respiración de Pedro se acelera. Su poderoso pecho se alza incluso más rápido a medida que me acerco. En un angustiante paso a paso, mi pulso late en mis sienes mientras el calor de su mirada se apodera de mí. Entre mis piernas, ardo por él. Mis pezones palpitan. Las duras puntas presionan dolorosamente contra el algodón de mi sujetador. Cada poro de mi cuerpo quiere suplicarle que los chupe. Que me toque. Que me ame.
Deteniéndome a un paso de distancia, puedo apenas respirar el aroma de su jabón envolviendo mis pulmones, drogando todos mis sentidos. Sus brazos se extienden, y él enreda diez furiosos dedos en mi pelo mientras tira de mi cabeza hacia atrás en sus puños y hunde su nariz en mi cuello, gruñendo suavemente. Su profunda inhalación me alcanza, y un escalofrío recorre mi cuerpo mientras hago lo mismo, absorbiendo cada color y sabor de su fuerte aroma masculino en mi cuerpo a través de mis fosas nasales.
Su lengua sale brevemente para lamerme y dejar un camino húmedo que asciende por mi cuello, mientras un brazo se enrosca alrededor de mi cintura, y me aplasta contra su cuerpo, susurrando—: Mía.
Lujuria y amor se abren paso a través de mí. —Sí, sí, sí, Pedro, sí.
Enredando mis dedos en su pelo, presiono mis pechos entusiastamente contra su pecho y froto mis pezones doloridos contra su diafragma, mis brazos atrapando su cabeza violentamente contra mí, mientras él sigue oliéndome con inhalaciones profundas, de algún modo, desesperadas. Mi cuerpo se sacude con placer.
Agarra mi rostro entre sus manos y arrastra su lengua por mi cuello, a lo largo de mi mandíbula, respirando pesadamente mientras se dirige a mi boca. Lame la comisura de mis labios. Humedeciéndome. Preparándome.
Su lengua prueba la comisura, luego añade sus labios y los usa para abrirme. Mordisquea mi labio inferior para burlarse de él, separándolo del superior. Un suave lloriqueo brota de mí y él amortigua el sonido cuando se sumerge en mí, húmedo, caliente y hambriento. Mi respuesta es rápida y salvaje, y nuestras lenguas colisionan en un caliente frenesí de humedad y gemidos.
Mi cuerpo se funde contra su dureza, hasta que uno de sus fuertes brazos se envuelve alrededor de mi pequeña cintura. Es todo lo que me mantiene en pie. No sé si soy mala para él, o él para mí. Todo lo que sé es que esto es tan inevitable como un tsunami, y estoy preparada para el baño de mi vida.
Nos saboreamos y succionamos el uno al otro, y estoy tan sedienta que podría alimentarme de su beso toda la noche y todavía estaría muriendo en el desierto. Aprieta mi cabello en un puño y me mantiene en el lugar como si temiera que fuera a apartarme de su deliciosa boca, y yo estoy tan asustada de que esto sea un sueño, que mis dedos se aprietan deliberadamente en su cabello húmedo, porque si hay un incendio en este hotel, si un ejército de fans locas asalta el interior, o si el propio Scorpion entra en esta habitación, aun así no voy a permitir que Pedro Alfonso aparte su boca de mí.
El calor húmedo de su boca me desentraña, me eleva, gimo y succiono suavemente su gruesa lengua, amando cómo gime Pedro conmigo y se hunde más profundamente, dándome más.
Él se inquieta. Entre los sonidos de besos haciendo eco en la habitación, sus pantalones de cordón susurran cuando él los empuja por sus piernas, los músculos de su brazo abultándose, apretándose contra mí. Los montones de tela a nuestros pies, y luego mete los pulgares por la abertura frontal de mi sujetador y tira hacia ambos lados hasta que lo rompe de un tirón. Mis pechos rebotan, libres, y el sujetador golpea el suelo.
Nunca me he sentido tan llena hasta que él ahueca mis hinchados pechos en una de sus grandes manos para elevarlos más y chuparlos. Lava mis pezones con su lengua, primero uno, y luego el otro, envuelve las suaves curvas con sus manos. Gimo con gratitud cuando vuelve a hundir la lengua en mi boca, porque estoy tan hambrienta que no puedo dejar de estremecerme.
Los sonidos de los resbaladizos besos hacen eco alrededor de nosotros una vez más. Él aprieta un pecho y mete una mano entre mis piernas, ahuecándome bajo mis bragas. Me frota con la palma de la mano, y luego frota su dedo más largo a lo largo de los húmedos pliegues de mi entrada. Temblores de anticipación ondulan en mi vientre.
Aparta su boca, apoya su frente en la mía y observa mientras su mano se mueve sinuosamente bajo mis bragas blancas de algodón. Estamos tan sin aliento que no espero su voz áspera y gutural cuando retumba sobre mi rostro, su frente aun descansando sobre la mía mientras él observa su mano acariciando mi humedad.
—Dime que esto es para mí.
Mis brazos se aprietan alrededor de su fuerte cuello mientras él se burla introduciendo la punta de su dedo en mi interior, y un placer enloquecedor me atraviesa.
—Es para ti. —Jadeando, beso con fuerza su sien, su mandíbula. Un sonido de protesta me abandona cuando retira su mano, luego agarra los bordes de mis bragas y las desgarra en un solo aliento.
Excitación me recorre. Me agarra por la cintura y me da la vuelta, golpeándome de espaldas contra la pared. Mis piernas le rodean volando mientras él ahueca mi culo en sus manos, y al segundo siguiente lo siento —allí, en mi entrada. Su dureza se reúne con toda la parte exterior de mi humedad resbaladiza. Él agarra mis muñecas y coloca mis brazos por encima de mi cabeza, inmovilizándolas en una mano.
—¿Eres mía? —pregunta con voz ronca, mientras su mano vuelve entre mis muslo y entra en mí brevemente.
Yo suspiro. Deshecha. Delirante.
—Soy tuya.
Su expresión es intensa, voraz, tan caliente mientras introduce un dedo profundamente.
—¿Me quieres dentro de ti?
Mi necesidad me obstruye la tráquea mientras el placer brota entre mis piernas.
—Te quiero en todas partes. Encima de mí. Dentro de mí.
Su mano tiembla con contención mientras se retira y, una vez más, asienta su erección entre mis piernas. No entra, pero me permite sentir lo que va a darme. Nuestras miradas se aferran desesperadamente mientras se frota. Balanceamos nuestras caderas juntas. Jadeamos. Deseamos. Y no puedo apartar mis ojos de él.
Es incluso más hermoso que cuando lucha y es arrogante y enojado. Más hermoso que cuando entrena y está sudoroso y cansado. Más que cuando está sonriente y juguetón. Incluso más que cuando está pensativo y relajado siendo frotado con aceite. Es más hermoso que cualquier cosa que he visto jamás —su rostro tenso y crudo con necesidad, sus ojos oscuros y entrecerrados, sus fosas nasales llameando, su boca separada para respirar, su cuello tenso con venas, su bronceado más profundo y más oscuro según su excitación abrumadora extiende el color a través de su piel.
Mantiene mis brazos aprisionados mientras me acaricia con dureza. Tentándome. Prometiéndome. Todo lo que yo puedo hacer es gemir una súplica para que me tome. Mi sexo se estremece. Mi sangre ruge a través de mi cuerpo. Estoy siendo reclamada por el hombre al que amo, y estoy lista.
Yo.
Estoy.
Lista.
Ojos mieles oscurecidos me miran durante un momento de infarto. Un segundo estoy vacía, al siguiente él está dentro de mí. Me llena lentamente y con cuidado, como si yo fuera su preciado tesoro y no quisiera romperme —como si él pensara que nadie más le recibirá tan perfectamente, de forma voluntaria y con amor como yo. Es grande y duro, todo hombre, abriéndose camino firmemente en mí. Se estremece y gime mientras los músculos de mi sexo se aferran a su longitud pulsante, y es tan grande. Un nuevo quejido viene, casi doloroso mientras me retuerzo, queriendo más, queriendo menos. Decidiendo que mi necesidad de más está más allá de cualquier cosa, me dejo caer incluso más lejos, echando la cabeza hacia atrás, un débil sonido escapando de mí mientras mi cuerpo se adapta.
Él agarra delicadamente mis pechos con sus manos y mete su lengua en mi boca hasta que me trago mi propio grito y bebo todo lo que me da su lengua. Está bombeando ferozmente en mi canal, manteniéndose plenamente asentado en mi interior. Mi cuerpo tiembla en un delirio cuando deja caer su cabeza y pasa su lengua a través de mi mandíbula, a lo largo de mi barbilla, descendiendo por mi cuello. Cuando succiona un pezón dentro de su cálida boca, mis entrañas se contraen mientras un orgasmo comienza a construirse, me estremezco enfebrecida por el calor y empujo mis caderas lascivamente contra las suyas.
—Pedro —suplico, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello. Aprieto mis piernas a su alrededor, inclinando la pelvis. El movimiento dispara un placer insoportable a través de mi cuerpo mientras su dureza se hunde dentro de mí. Mis ojos ruedan hacia la parte de atrás de mi cabeza. No voy a durar. Es demasiado grande, se siente demasiado bien, lo necesitaba demasiado.
—Pedro… —gimo, enloquecida, meciendo mis caderas—. Por favor, por favor…muévete.
Él gime como si tuviera miedo de no durar, tampoco. Pero intenta complacerme, y se retira, luego empuja de nuevo. Estamos ambos deshechos, y un desesperado sonido, similar a las lágrimas de placer, sale de nuestras gargantas. Repite el movimiento de sus caderas y deja caer su frente sobre la mía con un gruñido de contención, y luego empieza a besarme como si su vida dependiera de ello.
—Paula —dice en tono áspero contra mi boca.
Sus manos aprietan mis caderas mientras sale y se sumerge de nuevo, lo suficientemente profundo como para enterrar cada centímetro en mi interior. Inmediatamente estalla. El calor de sus convulsiones increíblemente violentas, y los poderosos tirones de su intimidad temblando en mi interior, llevándome. Temblores se estrellan en mi cuerpo. Mis circuitos se detienen y se reinician cuando un montón de estrellas caen a través de la parte posterior de mis párpados.
Agarro su cuerpo musculoso mientras se aprieta y retuerce contra el mío, lamiendo su cuello mientras su cuerpo se esfuerza y finalmente se relaja. Gruñe en la tranquila satisfacción de mi templo.
Continuamos jadeando y moviendo suavemente las caderas incluso cuando los orgasmos se han detenido, y Pedro vibra contra mí con tanta necesidad, que ni siquiera me permite recuperar el aliento.
Me agarra por el culo, mis piernas todavía cerradas alrededor de sus delgadas caderas, y me lleva a la cama. Todavía está dentro de mí, aún duro.
Me deja en la cama y apoya una almohada bajo mi cabeza, y luego empieza a moverse dentro de mí, tan lentamente que gimo y paso mis uñas por su espalda, observando la fortaleza de sus hombros, amando sus perfectos brazos, su perfecta garganta gruesa, su rostro deshecho por el placer mientras empieza a follarme rápido y duro, como un animal. Mis pezones palpitan solo con mirar dentro de sus ojos oscurecidos por la lujuria. Atrae su cabeza a la mía e introduce su lengua hasta que me trago mis propios jadeos.
—Me querías. —Sus respiraciones salen rápidas, sus ojos salvajes—. Aquí estoy.
Se mete dentro de mí diez veces, rápido y duro, haciéndome gritar por la alegría de su reclamo, y cuando mis músculos se ponen rígidos y mi cuerpo se prepara para otro estremecedor orgasmo, permite que me corra, manteniendo su ritmo frenético, y luego gruñe y prolonga su orgasmo, saliéndose para frotarse a sí mismo sobre mi piel.
Temblando, mi garganta retumba con un gemido mientras él arrastra la lisa cabeza de su pene a lo largo de mi muslo, mientras una de sus manos acaricia la palpitante punta de uno de mis pechos. Siempre me han gustado mis pechos de copa B, pero se sienten pequeños y frágiles en sus grandes manos. Él gime, sin embargo, en verdad le gusta exprimirlos y trazar círculos con su lengua sobre mi cuello.
—He querido tocarte durante tanto tiempo, pequeña petardo.
Placer se dispara a través de mis terminaciones nerviosas cuando él pellizca y retuerce. Sus dientes raspan la piel de debajo de mi mandíbula, expuesta cuando me arqueo hacia su cuerpo.
Sus músculos me rodean, duros y fuertes, apretando y flexionando, su polla dolorosamente dura y sexy, frotándose por todo mi cuerpo y esparciendo su semen sobre mí. Estoy tan delirante, que quiero tener a este hombre dentro de mi sexo, mi boca y en mis manos, todo a la vez.
Se sumerge repentinamente de nuevo en mi, más duro y más profundo, sus dedos clavándose en mis caderas, y yo estoy mojada e hinchada todavía. Salgo al encuentro en cada uno de sus empujes, gimiendo desesperadamente su nombre.
—Pedro.
Esto no se trata de juegos previos. Es sobre reclamar y tomar, sobre liberar este pulsante y dañino dolor físico que es tan poderoso que hace que me duela el alma. Pero ahora estoy cantando por dentro. No puedo ni siquiera creer el modo en que él huele, la forma en que se siente. Más que todas mis fantasías.
Y me doy cuenta mientras estoy jadeando un por favor, oh dios, eres tan duro, te sientes tan bien, que él tiene su propio canto, diciéndome lo dulce y húmeda que estoy mientras lame cada parte de mí que puede. Me encanta que deje su aroma sobre mí, que me lama en todas partes, que pueda sentir sus dientes, su piel, la mordedura de sus fuertes dedos en mi carne.
Sonidos salvajes salen de mí, como respiraciones entrecortadas. No hay manera de que contenga estos primitivos y lujuriosos sonidos. Los más profundos de Pedro hacen que me vuelva loca. Surge por detrás de mí, asomándose para ver mis pechos rebotar mientras él me folla duro, con ferocidad, y sus ojos brillan como los de un depredador mientras sus caderas chocan contra las mías. Él es primitivo, animal, tomándome, y es mío.
Mis dientes chocan mientras mi cuerpo se aferra a cada centímetro empujando. Mis dedos se clavan en su culo, mientras le atraigo más profundo, retorciéndome bajo su peso hasta que me rompo. Libero un grito cuando su calor se derrama dentro de mí, y él sigue con un gemido bajo, apretando mis caderas mientras desacelera el ritmo hasta que somos una masa de músculos y huesos cansados, sudados, despeinados y enredados sobre la cama.
Me siento deliciosa después. Relajada y cálida, y muy, muy querida.
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Bueno.... por fin no? Jaja espero que les guste el capitulo!! el que no le guste no lea!!
besos!!♥
Wow!!! Q tremendo cap! Al fin lograron liberar todo ese deseo y tanta tension
ResponderEliminarMuy buen capítulo!! Tanto amor contenido, tenía que explotar!!! @AmorPyPybb
ResponderEliminarWoww me encanto el capitulo por fin pudieron liberarse, mamita lo que aguantaron jajajaja excelente la descripción de todo lo que sentían, ya quiero leer el siguiente quiero saber que sucede después de esto jajaja gracias Jesy =)
ResponderEliminarSimplemente ESPECTACULARRRRRRRRRRRRRRR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Superó mis expectativas Jesy
ResponderEliminarwow buenísimo el capítulo,me encanto!!!
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