jueves, 16 de enero de 2014
CAPITULO 26
Después de algunas increíblemente grandes ensaladas y paninis, la llevo a la suite presidencial con dos habitaciones que Pedro había reservado para él y para mí. Nadie utiliza el espacio adicional, y hasta que Melanie tenga una habitación separada, decidí invitarla a la habitación vacía durante un tiempo para que podamos pasar el rato y charlar sin que nadie nos escuche.
Durante horas, las dos estamos descalzas, cada una en una cama, poniéndonos al día.
Ella me dice que Cris está saliendo con alguien y que Sofi volvió a la cadena de fumadores
Luego, Melanie quiere saber todo acerca de mí, así que le cuento sobre él. Las canciones que compartimos, cuando golpeé a los criminales de Scorpion con esas botellas. También le digo sobre delfina.
—Ella siempre fue demasiado inocente para su propio bien, pero ¿qué crees que estaba haciendo enviando esas postales falsas? —pregunta Mel con completa perplejidad.
—No lo sé, simplemente no puedo superar el hecho de que ella se escapara de mí cuando traté de verla.
Pensamos en ello un poco, ambas frunciendo el ceño con fuerza por la concentración, y luego ella suspira.
—Honestamente, delfina fue siempre una adorable cabeza hueca. ¿Tal vez sólo necesita un poco de redireccionamiento?
—Tal vez.
—Ahora deja de dar vueltas, y cuéntame acerca de tu nuevo romance digno de babear.
Rodando sobre mi estómago, balanceo mis piernas detrás de mí, mientras un suspiro soñador llega hasta mi garganta. pedro está entrenando y creo que planeaba correr hoy. Extraño correr con él. Extraño estirarlo, observarlo. Pero se siente tan bien poder hablar, estoy tan llena de cosas para decir que estoy teniendo problemas para vocalizar.
—Es una locura, Mel. —susurro, aunque no hay nadie alrededor para escucharlo. Pero esta confesión es tan monumental para mí, que ni siquiera puedo decir nada más fuerte que eso—. Sólo nunca me sentí así. Cada vez que Pedro me toca, Mel, siento mil cosas buenas corriendo a través de mí. Mejor que las endorfinas. Creo que es la oxitocina, ya sabes lo poderosa que dicen que es. ¿La hormona mimosa? Pero nunca la había sentido antes.
—¡Lo amas, estúpida!
Me estremezco ante eso, y luego asiento vigorosamente.
—Es sólo que no quiero decirlo en voz alta —lo reconozco, mi corazón ya hace vueltas y giros de esperanza en mi pecho ante la idea de que él también me ame.
—¿Por qué?
—¡Porque puede que él no sienta lo mismo! —La sola idea me rompe el corazón.
¿Cómo funcionan las emociones con Pedro? ¿Puede amar a alguien y dejar de hacerlo con sus diferentes personalidades y estados de ánimo?
Me duele pensar en ello.
La puerta principal se cierra en la sala de estar, y pasos suenan en la alfombra antes de que aparezca en la puerta. Mi corazón se acelera al verlo. Lleva una camiseta negra húmeda que dice "Chicago Bulls" en letras rojas, y hoy los pantalones colgando bajo en sus caderas estrechas son del mismo color. Se ve tan caliente, tan comestible, tan varonil que mis pechos parecen hincharse dentro de mi sujetador.
—Hola Melanie—Dice él cuando la ve.
—Oh Dios Mio— Sus ojos son redondos como pizzas mientras se endereza en la cama, obviamente impresionada por esos deliciosos hoyuelos y ese tentador pelo castaño y esos ojos mieles roba corazones. Su mano vuela hasta su boca —Oh mi puto dios, Pedro. Soy una gran fan.
Él no responde de nuevo porque su cabeza giró hacía mí, y ahora me mira directamente y no puedo evitar la manera en que su mirada me afecta. Todo mi cuerpo responde y al instante siento apretarse mi interior, húmedo y adolorido.
—Hola—Utiliza un tono completamente diferente en mí, y cuando respondo, mi voz también es diferente. Ronca.
—Hola.
Él me hace eso a mí.
Me perturba de alguna manera. En todos los sentidos.
Desde sus ojos miel , a sus musculosos brazos, a sus hoyuelos y la forma en que me mira ahora, estudiándome de arriba abajo, como si no sabe que parte de mi cuerpo lamer y morder primero cuando me despegue de encima mi vestido de lino blanco…
—¿Tienes la cena todavía?—Pregunta él con su voz áspera.
Asiento con la cabeza.
Él asiente con la cabeza a cambio. Entonces me pregunta, su voz todavía en ese tono que parece sensual y profundo y sólo para mí.
—¿Vienes a la cama más tarde?
Asiento con la cabeza.
Y el asiente con la cabeza a cambio, sus ojos brillan con emoción, luego levanta una mano perezosa para Mel.
—Adiós, Melanie.
—Adiós, Pedro.
Él cierra la puerta detrás de él y yo todavía no puedo respirar.
—Paula, ese chico esta enamorado de ti. Incluso sentí mariposas por ti y eran tan grandes que parecían murciélagos en mi estómago.
Los murciélagos que ella menciona están en mi estómago también, volando hasta mi pecho, Juro que nada puede calmar estos abajo.
—Podría ser cualquier cosa—Le respondo, mientras dentro de mí no puedo dejar de tener esperanza como loca —. Podría ser lujuria. ¿Obsesión?
—Es amor. Tonta ¿Por qué si no iba a traerme aquí, para hacerte feliz, gallina ¿Se lo vas a decir?
Mi estómago se enrolla ante la idea.
—Todavía no.
—Solías amar ser la primera, Señorita contendiente Olímpica —Me recuerda Melanie.
—Esto es diferente. Ni siquiera se si él me lo puede decir de vuelta a mí.
Vuelvo a pensar en lo que he aprendido acerca de sus episodios bipolares, y todo lo que puedo preguntarme es si en sus diferentes expresiones de genes, ¿se podría sentir diferente sobre mí? Si yo le dijera que lo amo. ¿Me alejaría, cuando lo único que quiero, es estar más cerca de él?
—Paula, él esta tan jodidamente dentro de ti, por supuesto que te lo va decir de nuevo—Los ojos de Mel brillan emocionados.
La esperanza, y el temor pelean en mi pecho, y yo no creo que todavía tenga la valentía para arriesgar lo que tenemos.
—No estoy segura de que él este…equipado para amarme así. Él es diferente, Mel.
Me gustaría poder decirle a Melanie la verdad, pero voy a guardar su secreto para él si me mata. Recuerdo la canción “Iris” tan claramente ahora y las palabras de querer ser conocido. Él quiere que yo lo conozca. No Melanie, y definitivamente, no quiere que lo conozca el mundo. Así que no me extiendo más.
—Paula. El es Pedro Alfonso, por supuesto que es diferente. Dile Paula! Y dime, ¿Qué tienes que perder?— Se burla.
Mi estómago se aprieta con nerviosismo— A él. Él podría alejarme. Podría…perder el interés y buscar algo más. No lo sé! Todo lo que se, es que él es demasiado importante y no quiero arruinar esto.
Nunca me recuperé totalmente la última vez que me rompí algo (ha sido la peor experiencia de mi vida) y fue solo mi rodilla. La idea de tener el corazón roto me hace enterrar la cara entre las palmas de mis manos con un gemido. Al menos si me quedo con mi amor en secreto, él y yo todavía podemos tener esta maravillosa, extraña y excitante relación juntos, donde yo lo amo en silencio y pretendo que él me esta amando en silencio también.
—Quiero esperar a que me lo diga primero— Le digo a ella suplicante.
Parece disgustada inmediatamente.
—Argh, pequeña gallina—Se levanta y llega para burlarse con una bofetada en un cachete, luego en el otro y entonces ella golpea de verdad pero con un beso en mi frente—.Muy bien, así que mientras vas a golpear a tu príncipe azul y a comenzar su felices para siempre, yo podría ir a usar mis condones. O bien, podría ir de caza a Ruben y Diego y ver si alguien me puede tomar en algún lugar. ¿No vemos mañana? Detalles. Detalles.
La aplasto con fuerza antes de empujarla y darle una bofetada en su trasero mientras se va, y cintas de seda de emoción se despliegan dentro de mí mientras me descalzo dentro del dormitorio principal. El agua de la ducha corre y un torbellino de emoción se apresura a través de mí con el pensamiento de estar en la ducha con él.
Todo mi ser se llena de ganas cuando cierro la puerta del baño detrás de mí en silencio mientras Pedro enjabona su cabeza dentro de la cabina de vidrio de la ducha. Un hormigueo de anticipación hace cosquillas dentro de mi estómago y corre hacia abajo por mi piel. Nunca he sido tan descarada con un hombre, pero este es mi hombre. Mi único hombre. Y él es sexy y está desnudo y lo echaba de menos como loca.
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Lean el siguiente..........
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