viernes, 17 de enero de 2014

CAPITULO 29



Se supone que debíamos encontrarnos con Delfina en un pequeño restaurante japonés situado a sólo cuadras de nuestro hotel, pero me siento completamente mal por mentir a Pedro sobre esta noche.


— Voy a inventar una reunión monetaria de negocios conmigo— Diego me aseguró cuando nos encontramos en el gimnasio esta mañana. — . Voy a decir que tú y Melanie se encuentran fuera paseando y que Ruben las recogerá después de la cena para que Pedro pueda tratar sus finanzas mensuales conmigo.


Asiento en satisfacción, pero confieso que todavía no estoy muy emocionada al respecto. En absoluto. Estoy mareada y nerviosa por la tarde, pero aún así, permito que una parte profunda y secreta de mí disfrute la forma que Pedro me observa desde el ring de boxeo mientras lo saludo con la mano desde la puerta del gimnasio y señalo a Melanie— que está a mi lado en toda su gloria en una mini falda y un top de breteles finos —digo a Pedro moviendo mudamente los labios — Voy a salir con Mel.


Él tira de su casco combate para darme una sonrisa y un asentimiento rápido, sus ojos brillan como lo hacen cuando me ve, y sólo la mano de Mel en mi codo parece evitar que salte hasta el ring y bese sus hermosos hoyuelos.

Arriba, me visto con ropa sencilla y cómoda, una blusa con botones y pantalones negros formales.


— Todavía no entiendo porque no quieres que Pedro sepa sobre esto. — Dice Melanie mientras Ruben nos conduce al restaurante.


— Porque Pedro tiene algunas tendencias alfa.


— Lo que es sexy, última vez que me fijé.


— Mel, esto no es una película. No quiero que él sea incapaz de concentrarse o meterse en problemas por mi culpa.


Mel resopló.


— Le quitas todo el romance a tu relación, Paula.


Me quejo y luego golpeo mi frente contra la ventana con exasperación total.


— Mel, ya me siento mal. Por favor. La gente que hace lo que él hace para ganarse la vida son consideradas armas letales. Legalmente no pueden pelear fuera del ring, ¿entiendes?


— Sí. Aunque por qué un hombre no puede luchar con los puños en la calle, mientras que otros andan por ahí portando legalmente armas está más allá de mí. Creo que debería quejarme con el senador.


— Muy bien, damas, si dejamos lo de la carta al Congreso para después, ya llegamos.


Melanie mira a Ruben mientras abre la puerta de atrás, y él la mira cuando ella sale. No tengo ni idea de lo que pasa entre ellos. Melanie es generalmente dulce con todos, y Ruben suele ser amable. Pero bien entonces.


— Gracias, Ruben, enseguida vuelvo. — Le digo.


— Demonios que si, voy contigo.


— No lo necesitamos— Melanie dice, mirándolo con superioridad, levantando la nariz. — . Paula y yo hemos estado excelentemente durante veinticuatro años sin tu ayuda.


— Lo hago por Pedro, no por ti. — Ruben dice secamente.


Por suerte, paran cuando entramos al restaurante. Me sumerjo en la tranquilidad del ambiente, barriendo el lugar con mi mirada, viendo que las paredes de pintura verde tienen un surtido de pescados crudos enmarcados en platos, y entonces mis ojos se deslizan por docenas de mesas de madera negra advirtiendo que todas estaban vacías a excepción de una.


Para mi sorpresa, las únicas personas aquí, aparte de nosotros tres que estábamos parados junto a la puerta, eran un japonés con mirada preocupada haciendo nada, más que observarnos desde detrás de la barra de sushi, Delfina, que estaba sentada rígidamente en una pequeña mesa redonda en el rincón más alejado, tres hombres altos y fornidos que reconocí como los mismos matones que tuve el placer de golpear en el cráneo en la parte posterior del club, y, por supuesto, el gran y malo Escorpión que ahora avanzaba hacia nosotros como si fuera el maldito anfitrión de la noche. No sé si él tiró algunos hilos entre los encargados del restaurante, o si él desocupó las instalaciones mediante intimidación o por muchos Benjamín Franklin, pero entonces, ¿quién en su sano juicio querría cenar con tipos como estos? Bueno. Aparentemente mi hermana sí.


Delfina fue siempre la romántica de nosotros, siempre con ganas de "rescatar" a un gato, perro, rata, o un chico. Nunca compré el romanticismo que ella parecía tan decidido a probar, hasta que conocí a Pedro, por supuesto. Comería todo lo que ese tipo me diera de comer, no negaré eso.


Ahora veo a escorpión adelantarse con su musculoso y abultado cuerpo, y por un momento inmediato lamento que Pedro no sepa que estoy aquí. Una semilla de temor aflora en lo más profundo de mi centro. Miedo no sólo de estos hombres, sino también de lo que Pedro haría si descubre alguna vez que estuve con ellos. Esto es nuevo para mí, estar en una relación. Es sólo que no sé lo que él haría por mí. Pero sé que yo haría cualquier cosa por él. Incluso asegurarme que se mantenga ajeno a mi encuentro con Delfina.


Sólo espero no arrepentirme de arrastrar a Diego y Ruben en esto también.


Respiro nerviosamente cuando Escorpión se detiene un paso de distancia, sus ojos son diabólicos y de color verde. Eso, junto con el olor a pescado procedente de la barra, me hace tener un poco de nauseas. El tatuaje negro es todo lo que se ve en su rostro repugnante. No veo por qué alguien querría ese animal en la piel. Es un tatuaje en 3D y el escorpión parece estar arrastrándose hasta su ojo


— Bueno, si es la pequeña puta. — Arroja las palabras como piedras contra mí, entonces da una mirada burlona encima de mi hombro. — ¿Dónde está Riptide? Oculto bajo tu falda de nuevo?


Rabia e impotencia se propaga a través de mí, por lo que mi garganta tira con fuerza mis palabras. — Tenía mejores cosas que hacer.


Estrecha su mirada hacia mí, luego a Melanie y Ruben.


— Solo tu — dice, levantando un dedo en el aire en mi dirección, "puede pasar".


Empiezo a pasar, pero me bloquea con un brazo, y un color rojo se desliza lentamente por su rostro como en expectación.



— Tienes que besar el escorpión primero. — Los ojos brillaban con malicia, mientras señalaba el repulsivo escorpión negro en su mejilla, y sus dientes destellaron, toda su boca cubierta con una fila de diamantes.

Mis órganos se detienen en estado de shock y horror puro a su petición, y yo apreté mis labios en respuesta y mi mirada saltó más allá de sus hombros, al pequeño restaurante, en la mesa de la esquina donde se sienta Delfina. Me encuentro con los ojos de mi hermana y la desesperación me recorre cuando veo la mirada vacía en sus ojos.


¿Cómo puedo dejar que ella se haga esto a sí misma? No puedo. Solo. No puedo.


Escorpión quiere su diversión y me quiere degradar. Él quiere demostrar que tiene hoy el poder. Pero él no puede rebajarme si no permito que vea lo mucho que su petición me repugna. Trato salvajemente de convencerme de que no significa nada, doy un paso engañosamente firme hacia adelante. Pero todo mi cuerpo comienza a tensarse por lo que voy a hacer, y un rubor de horrible vergüenza quema rápido mi piel.


— Paula— Ruben dice como advertencia, y también suena como una súplica.


Pero es o bien besar un tatuaje estúpido, o sacrificar a Delfina a este hombre, o el riesgo que implica que Pedro se enrede con estos perdedores, y simplemente no puedo hacer nada de eso, tampoco. La mirada del hombre horrible se siente como una serpiente deslizándose sobre mí cuando me ve acercarme, pero todo lo que puedo pensar es que mi hermana está en la mesa detrás de él. Tomo una inspiración profunda, prohibiéndome temblar.


Al dar el último paso, de repente su petición parece tan imposible, como si me pidiera escalar el Monte Everest y cavar un agujero hasta el fondo. Mi estómago se aprieta en señal de protesta, y estoy peligrosamente cerca de vomitar al ver el insecto negro rastrero de cerca.


Huele a pescado y a puro imbécil.


Y me hubiera gustado tener las agallas para tratar de cagarlo a patadas. De repente, un recuerdo vívido de un show que mi padre solía ver llamado Factor Miedo me llega, donde la gente hace todo tipo de cosas asquerosas, como entrar en cajas con serpientes y escorpiones vivos, también. Si la gente puede hacer eso por dinero, sin duda puedo hacer esto por mi hermana.


Empujando mi orgullo de lado y tomando mi determinación, obligo a mis labios a arrugarse tanto, que se sienten como rocas mientras me paro de puntillas. Las náuseas llegan hasta mi pecho antes de incluso hacer contacto.


— Mira esto, la maldita puta de Pedro está besando al Escorpión— Sus matones escupen las palabras con desprecio y la humillación que las palabras traen me dan ganas de correr y esconderme con una fuerza que no había sentido en años. Asqueada conmigo misma, rápidamente huelo el aire y caigo sobre los talones.


— Ya está. Todo hecho— Digo, odiando el temblor de mi voz.


Su risa es profunda, oscura y horrible cuando se dirige a sus matones.


— ¿Ella me besó? ¿Acaso la perra de Riptide realmente beso al Escorpión? No creo— Sus pequeños y brillantes ojos verde amarillo se deslizan hacia mí, y unida a esa mirada, no me siento muy fuerte en este momento. — . No sentí tu beso. Ahora vas a tener que lamerlo — Sonríe mostrándome su fila de diamantes de nuevo.


Mis ojos se abrieron con horror, y mi determinación de ver a mi hermana tambalea lamentablemente ante la idea de lamer alguna parte de este hombre. Oh, Dios mío, quiero huir rápido de aquí, mis venas ya se sienten dilatadas mientras la sangre bombea hacia mis músculos, preparándome para huir. Huir hacia el coche, de vuelta a mi Pedro.


Ruben me agarra, su rostro era una máscara de preocupación.


— Paula — dice en advertencia, y eso me vuelve a meter a lo que vengo a hacer y me libero rápido, una vez más frente a Escorpión.


¿Cómo puedo irme? ¿Cómo voy a conseguir otro modo para hablar con Delfina de esta mierda en la que está metida? Sólo la idea de ella en las garras de este gusano humano me da asco. ¿Como puedo verla con este tipo de pervertido y no hacer algo para ayudarla? Tragando la dolorosa sequedad de mi garganta, inclino mi cara de nuevo con falsa valentía, desesperada por hacer cualquier cosa excepto lamer esa asquerosidad en la repugnante mejilla de ese hombre.



— Lo besaré, tienes mi palabra.

Puedes hacer esto por Delfina.


Si pudiste hacer los cien metros en 10,52 segundos, entonces puedes besar la estúpida mascota de la piel de este imbécil!


El mal acecha en sus ojos mientras me estudia cuidadosamente, y luego habla burlonamente.


— Si no vas a lamerlo, entonces tendrás que, por lo menos mantenerlo durante cinco segundos, ¿eh? Perra de Pedro? Vamos. Besa el escorpión— Da unos golpecitos al escorpión, y mi estómago se aprieta espasmódicamente mientras lucho muy duro para mantener mi expresión en blanco y mostrar al insecto humano indiferencia ante su repugnante solicitud.




Respiró hondo, prohíbo a mis rodillas temblar a medida que avanzo de puntillas, frunzo los labios y aprieto los ojos cerrados, odio y rabia se revuelven en mi interior mientras mis labios alcanzaron su seca piel pintada. Manteniendo el contacto, me siento envenenada por dentro como lo hago desde hace cinco segundos, mi corazón se ennegrece dentro de mí.



Lastimado y enrollado de vergüenza total y absoluta. Mis piernas flaquean mientras otro segundo pasa, y mis sistemas paralizados en este purgatorio, donde hasta el último gramo de mi cuerpo es repelido por esta realidad y sólo la pura fuerza de voluntad me mantiene de pie.


Estos son los cinco segundos más largos de mi vida. Donde estoy humillada más allá de la humillación, enojada más allá de toda explicación, y me siento tan baja como cuando vi el video de mi quebranto personal en YouTube.




— Está bien. — Con una sonrisa poco menos que repugnante de ancha cuando me dejo caer hacia abajo, sorprendida incluso que haya suelo bajo a mis pies, extiende su grueso brazo a Delfina, y estoy tambaleándome con auto odio, enderezo la espalda y me dirijo hacia ella, resistiendo el impulso de ir a la cocina y fregar mi boca. Se siente sucio y barato. No, no es así. Yo me siento sucia y barata, y la idea de besar a mi hermoso Pedro con esta misma boca hace que mis ojos quemen y mi garganta se contraiga.

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Gracias por leer!!♥

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