miércoles, 1 de enero de 2014

CAPITULO 17



Jadeando, lucho con fuerza renovada. – No, No. pedro, déjame ir, tengo que seguirla.

Lucho inútilmente por ser liberada, trato de torcer su agarre.



–Vamos, Pedro, vamos, por favor.


Pero a medida que la multitud enfurecida se congrega alrededor de nosotros, me aprieta más fuerte a él y agacha la cabeza hasta mi oído.



–No ahora, pequeño petardo.



Su voz es baja y tranquila, pero la advertencia instantáneamente me hace parar de retorcerme. Con un brazo, me mete en su costado y nos empuja a través de la multitud, su gran cuerpo arrasándonos a través de la multitud.


Una multitud que, por primera vez en mi vida, grita insultos en mi cara.


Me arañan mientras pasamos ‘’Perra. Es tu culpa, perra estúpida’’


Mis ojos se abren en horror mientras absorbo las miradas asesinas de los fans de Pedro, y estoy tan sorprendida que me acurruco a sus brazos y lo dejo acompañarme fuera sin una sola queja. Diego, Ruben y el entrenador nos esperan en el coche.


—Jodida mierda— El entrenador comienza tan pronto como la puerta se cierra detrás de nosotros y la limusina se detiene en el tráfico.



—Bajaste a tercero. Tercero. Posiblemente cuarto— Diego sombríamente le informa y le entrega una camiseta y pantalones deportivos que él generalmente usa después de una pelea.


—Tenías esto bajo control, Pedro. Estabas entrenando tan jodidamente bien que hubieras tenido su culo en un palo, hombre.


—Ya lo tengo, entrenador, simplemente relájate — Pedro rápidamente se empujó en sus ropas casuales sin quitar sus pantalones cortos de boxeo, entonces de inmediato me reduce a su lado como si él pensara que voy a arrojarme fuera del coche.


Frota su mano por mi brazo arañado mientras tranquilamente se enfrenta a los tres furiosos hombres ante nosotros, pero estoy tan nerviosa que me retuerzo libre y me deslizo hacia la ventana, donde me quedo mirando todas las caras que se derraman fuera del club en busca de Delfina.


Añadiendo a mi decepción de haber arruinado por completo la pelea de Pedro esta una increíble sensación de culpa por mí hermana. ¿Cómo no pude ver que mi hermana estaba en problemas? ¿Cómo pude haber comprado la mentira con la que nos ha estado alimentando, a través de postales, por un año entero?



—Estas en la peor ubicación en la que has estado en años, hombre, la concentración es una mierda.


—Diego, he jodido lo que tengo. No voy a arruinar esto.


—Creo que Paula debe quedarse en el hotel la próxima pelea—murmura Ruben.


La risa de Pedro gotea sarcasmo puro. — Paula viene conmigo. — él vuelva a encajar.


—Pedro... —Diego trata de razonar.



***


Cuando llegamos al hotel, todos estamos en el mismo ascensor, y estoy agitada cuando veo los números subir más lento que nunca. No sé lo que voy a hacer con Delfina, pero sé que tengo que hacer algo. Las puertas ruedan abiertas en mi piso, y oigo a Diego dirigiendo a Pedro mientras yo salgo, y la voz molesta de Pedro chasqueando cerca detrás de mí.



—Diego, estamos hablando de esto más tarde, solo refresca tus nueces, los tres.


—¡Vuelve aquí, Pedro, tenemos que hablar contigo!


—Habla con la pared.


Desesperada por escapar, entro en mi suite, pero escuchándolo inmediatamente detrás de mí.



—¿Estás bien?


Él cierra la puerta, y la repentina visión de él en esa ropa sexy que lleva después de una pelea, un par de pantalones a baja altura y una camiseta suave que abraza todos sus músculos, y esa hermosa cara tan llena de preocupación y desordenado pelo oscuro de punta, hace que mi corazón se estanque y mis piernas quieran correr hacia él para que pueda sentir la fuerza de sus brazos alrededor de mí otra vez.


Desesperadamente quiero esos brazos sosteniéndome ahora, cuando mi mente gira en todas direcciones, aturdida por lo que acaba de suceder. Pero sé que no merezco esos brazos sosteniéndome en primer lugar. Es obvio que él lo jodio por mí, como si no es suficiente que me he estado sintiendo últimamente lamentablemente inadecuada e indigna de él, ahora tengo que vivir con el hecho de que él cayó al tercer o cuarto lugar a mi cuenta. Dios.


Se ve tan fuerte y poderoso mientras está de pie delante de mí, todo sudado y las venas de su brazo bombeando con su fuerza, sangre sana, deseo desesperadamente que pueda decirme que mi hermana va a estar bien. Pero él ni siquiera conoce a mi hermana, y después de conseguir que lo descalifiquen, él es el último hombre en el mundo al que debería estar pidiendo apoyo.


Arrastrando el aliento, mi mano tiembla mientras señalo la puerta pasando sus hombros.



—Ve a hablar con ellos, Pedro.


Me he dado cuenta de que su voz suena a veces más concisa cuando me habla, más que con cualquier otra persona, pero esta vez es aún más gruesa y textual que lo habitual.



—Quiero hablar contigo primero.


Se queda, pero ninguno de los dos dice nada. Estoy muy ocupada tratando de formular una disculpa por arruinar su pelea, y al mismo tiempo, estoy reacia a aceptar la culpa cuando yo no le pedí que venga detrás de mí



Pasa inquietamente por la puerta, arrastrando los cinco dedos de la mano por su cabello, bajo su nuca. Él lo deja caer con un suspiro.



— Paula, no puedo luchar y mantener un ojo fuera para ti.


—Pedro, lo tenía cubierto —insisto.


—Mi jodido trasero, que lo tenías cubierto.


Su tono me sacude en sorpresa, y no puedo dejar de notar los puños que acaba de formar a los lados y la repentina amplitud de su alarmante postura desafiante. La nube de furia cerniéndose sobre su cabeza sólo sirve para sacar la mía con una venganza, y salto a modo de defensa.



—¿Por qué todos me miran como si fuera mi culpa? ¡Se supone que debes estar luchando con Scorpion!


Sus cejas se encajan sobre los ojos. — ¡Y se supone que tú debes estar en tu jodido asiento en la puta primera fila a mi izquierda!


—¿Qué diferencia hay? ¡Has estado luchando durante años sin tenerme en la audiencia! ¿Qué importa siquiera dónde estoy? — De repente esto no es sobre Delfina que ni siquiera sé de dónde vino, pero está rascando mi pecho como una herida abierta. —. ¡Ni siquiera soy una aventura, Pedro! Yo soy tu empleada. Y en menos de dos meses, ni siquiera eso voy a ser, voy a ser nada para ti. Nada.


De pronto se ve completamente molesto y agravado, y aprieta sus manos hasta que sus nudillos se vuelven blancos.



—¿Quién es esa chica a la que estabas persiguiendo? —Demanda, su rostro una máscara de angustia.


—Mi hermana —Dejo caer mi voz a un susurro, de repente aborreciendo mi debilidad y mi arrebato emocional.


—¿Qué hace tu hermana con el trasero de Escorpión?


—Tal vez ella esta preguntándose lo mismo por mí — le digo con una sonrisa amarga.


Él se une, pero tengo que decir, su risa es infinitamente más amarga que la mía.



—No me confundas con un fracaso como él. Puedo estar jodido, pero ese chico come vírgenes y las escupe como vómito de serpiente.


Intranquila aún más por eso, empiezo a estimular, recordando su rostro, tan triste y sin vida. Mi estómago se enturbia ante la perspectiva de ella haciendo Dios sabe que a un hombre enfermo como ese .Oh, dios. Ella se veía horrible. Horrible.

Hay un silencio, y luego oigo el pomo de la puerta abrirse. La voz de Pedro contiene un nuevo timbre, bajo y preocupado, como si una poderosa emoción lo haya tocado.



—Tú no eres nada. Para mí.


La puerta se cierra tras él, y siento una instantánea herida apretando sus palabras registrarse. Estoy en tanta confusión, de repente quiero rogarle que regrese y me sostenga. No. Quiero rogarle que regrese y me haga el amor.


Pero no es así, y sólo quedo en el lugar que él acababa de ocupar en la habitación de esta lujosa suite que rentó para los dos miembros mujeres de su equipo. Estoy tan conmovida que me toma un momento registrar sus palabras y su significado, y vincularlos a la muy real posibilidad de él saliendo en busca de cada hombre que cree que tiene a mi hermana, en vez de ir a hablar con Diego y Ruben.


Estimulando la acción por el pensamiento, salgo de mi habitación y llamo rápidamente al suyo.



—¿Dónde está? —Pregunto a la primera figura de la puerta.


—Estábamos a punto de hacerte la misma pregunta— dice Ruben, ojos sombríos.


—¿Va a tener una pelea? —pregunto en alarma.


—En serio, Paula, personalmente creímos que eres una gran chica, pero tienes al chico más liquidado que…


—¡Guárdatelo, Ruben! Creo que podría haber ido a buscar a Scorpion. ¿Dónde puedo encontrarlo?


—Hijo de puta. Estamos casi fuera de una y se dirige directamente a otra. ¡Maldita sea!


No hay tiempo para esperar que ellos formulen un plan. En cambio, corro a los ascensores y detrás de él, dándome cuenta de lo estúpido que fue para mí poner a Pedro en esta cosa con mi hermana en primer lugar.


Scorpion y Pedro, obviamente, han estado de la greña por un tiempo, y lo último que necesito es darle un motivo a Pedro para ir a pelear con él fuera del ring. Voy a tener que encontrar una manera de rescatar a Delfina de ese terrible insecto yo sola.


Afuera, el hotel está lleno de una inmensa multitud de personas, incluidos fotógrafos. Flashes estallan alrededor de mí mientras salgo por la puerta giratoria de cristal.


—Es ella. ¡Su culpa de que fuera descalificado esta noche!


Veo algo volando hacia mí y me agacho, pero es demasiado tarde. Hay un fuerte impacto en mi cabeza, seguida de otro fuerte crujido mientras algo golpea en mi estómago. Un olor como a azufre me alcanza. ¿Huevos? Genial. Simplemente maravilloso.


Agachándome cuando otro huevo vuela en mi dirección, me cubro la cabeza y doy mi espalda a la multitud mientras me apresuro al valet.



—El fuerte chico con el que acabo de entrar al hotel ¿Dónde se fue?


El valet es un chico bastante joven, cuyos amplios ojos parecen devorar su cara cuando mira más allá de mi cabeza a algo.



—Él esta a unos diez pasos de distancia justo detrás de ti.


Otro huevo se estrella en mi hombro mientras yo giro alrededor, y Pedro se ve como un ángel vengador asaltando hacia mí. Sus ojos brillando en ira cuando me doy cuenta que sus fans están llamándome una perra y una puta, y él rápidamente gira y bloquea otro huevo que oigo se estrella contra su espalda.


Él me agarra y me recoge como si no pesara nada, entonces él levanta su voz mientras se balancea alrededor, enojado y al mando.



—Es por esta mujer que todavía estoy peleando.


Un repentino silencio cae sobre la multitud, y Pedro con voz dura, enfurecida continúa diciéndoles: — La próxima vez que esté en el ring, voy a malditamente ganar por ella, y quiero que todos ustedes que la lastimaron esta noche le traigan una rosa roja y le digan que es por mi.


El silencio no dura ni un segundo más.


Gritos entran en erupción. Saludos. Aplausos. Y creo que lo que está haciendo más de la conmoción es mi corazón: una cosa con alas revoloteando contra mis costillas en completa confusión e incredulidad de lo que acaba de decir.


Él me lleva de vuelta al hotel y me lleva a otro lado del vestíbulo, sus hombros cuadrados y brazos encorvados en mi cuerpo, de alguna manera me guarda. De repente, estoy tan sorprendida por esta noche que me pongo a reír. Es una especie de risa nerviosa, pero es risa de todos modos, mientras él presiona el botón del ascensor varias veces.


Su voz es áspera mientras cepilla lejos de las cáscaras de huevo de mi top. —Pido disculpas en su nombre. Yo los decepcione hoy.


Mi risa se desvanece cuando me doy cuenta que su rápida, molesta respiración tiembla el suelto cabello en la parte superior de mi cabeza. Es cálido y perfumado de él, y eso me hace entrar. Al igual que todo lo demás en él.


Me obligo a no temblar en sus brazos, apreto mis manos alrededor de su firme, ancho cuello, agradecida, cuando la pareja mirándonos como si estuviéramos calientes, bebidos, jóvenes adultos deciden no subir con nosotros. Solo no quiero que me deje ir todavía. Soy egoísta y necesitada de esa manera. Y creo que finalmente cerro el acuerdo que era la expresión asesina de Pedro cuando les espetó, como si ellos fueron los que nos lanzaron huevos, mientras sostenía la puerta abierta con un brazo y acunándome a su pecho con la otra.



—¿Vienen?


Y los dos al instante dieron un paso atrás y dijeron: —No.


Ahora estamos viajando solos, y no puedo dejar de presionar mi nariz en su cuello.



—Gracias.


Él me agarra más fuerte y me siento segura aquí, creo que quiero que esto sea mi nuevo hogar. Creo que si hubiera conocido a este hombre el día que me rompí la rodilla y él me hubiera mantenido así, mi rodilla no habría siquiera importado. Sólo el hecho de que sus brazos estuvieran alrededor de mí lo hace.


Diego y Ruben están aún en su Penthouse cuando él desliza la llave en la ranura y me lleva dentro.



— ¿Qué diablos está pasando, Pedro? —Demanda Diego.


—Acabo de conseguir el infierno fuera, chicos— Pedro mantiene la puerta abierta para ellos, y a mi aun en alto en la otra. —. Yo hago lo que quiero, ¿me oyen? —Les grita.


Ambos hombres me miran por un momento, y los dos se ven tan sorprendidos como yo me siento.



—Te escuchamos, Pedro —Ruben respondió dócilmente mientras se movía después de Diego.


—Entonces no lo olviden.


Él cerró la puerta y la cerradura después de ellos para que nadie, ni siquiera los que tienen una llave, puedan entrar a la suite, y me llevo al baño de la habitación principal. Admito que no estoy lista para dejarlo ir, y cuando serpenteo mis dedos más fuerte en su nuca, recibe el mensaje y mantiene un brazo a mi alrededor mientras maniobra para girar el mando de la ducha.


El agua comienza a caer, y se saca sus zapatos, quita los míos, y entra en la bañera conmigo en sus brazos.


—Vamos a sacar esta mierda de ti —Corre sus grandes manos sobre mi pelo mojado, y termina deslizándome a lo largo de él, a mis pies. El agua se siente increíble en mi piel, y cuando desabrocha mi vestido y lo eleva por encima de mi cabeza, siento sus jabonosas manos frotando por todas partes, incluso sobre mi ropa interior. Me muerdo el labio y trato de bloquear su toque, pero se filtra dentro de mí. Es todo lo que puedo sentir o saber o imaginar.


Ya no me preocupo de que Diego y Ruben me odian, que estoy jodiendo la pelea de Pedro. Que sus fans me odian. Que mi hermana no quiere verme. Que extraño a Mel. Que no puede correr más. Que pronto voy a estar fuera de un trabajo.


Es todo acerca de este hombre, mi cuerpo de pie completamente inmóvil mientras me encuentro esperando en anticipación sin aliento sólo para ver lo que va a hacer. Donde sus manos se deslizarán. Qué parte de mi cuerpo va a sentir sus dedos mojados en mi carne caliente.


Metódicamente me toca, y aunque estoy jadeante sobre su toque, él no está en lo más mínimo afectado. Extiende mis brazos hacia arriba y desliza jabón en mis axilas, entre mis piernas, mi cuello, y luego azota su camiseta fuera y se limpia a si mismo rápidamente. Su poderoso bulto de hombros, y la visión de sus pezones me excita.


—No puedo creer que tus fans me llamaron puta —le digo, tratando de no pensar que estoy casi desnuda en la ducha. Y él está sólo en los pantalones de cordón y está ahora totalmente sin camisa, cada músculo de su torso brillando húmedo.



Rápidamente se enjabona el cabello —Vas a sobrevivir.


—¿Tengo que hacerlo?


—Si, tienes que sobrevivir.


El viene a lavar mi cabello con champú nuevo y su atención, que quería, únicamente esta en mi y en mi cabello.



—Ellos me odian —Le digo mirándolo —. No voy a ser capaz de ir a todas peleas sin miedo a ser linchada.


El agarra le regadera y la pone directamente hacia mi. Cierro los ojos y dejo que las burbujas de jabón se deslicen por mi cara, y cuando abro los ojos, el me esta mirando directamente. Riachuelos de agua corren hacia su mandíbula cuadrada aferrándose a sus pestañas mientras cepilla un mechón mojado de mi frente, y me doy cuenta de mi pulso acelerado.


Sus ojos son de un miel brillante, y permanecen descansando en los míos, se sienten miles de veces más brillantes de lo habitual. Está tan húmedo como yo, y de repente tiene mi cara entre sus manos y me mira profundamente. Esta respirando con dificultad. Sus ojos se deslizan a lo largo de mi nariz, a mi boca. Acaricia mis labios con un dedo y puedo sentirlo en cada célula de mi ser.

—Eso nunca va a suceder— dice en un susurro caliente y extraño.

-------------------------------------------------

Si puedo subo otro esta noche!
gracias por leer!♥
Feliz año!♥


4 comentarios:

  1. Buenisimo el capitulo,segui subiendo.

    ResponderEliminar
  2. Wow, cuándo va a dejar de histeriquearla??? Ya quiero acción jaja

    ResponderEliminar
  3. buenisimo los cap segui subiendo

    ResponderEliminar
  4. hermoso el cap. espero el de esta noche, te felicito, cada dia, la novela esta mucho mas linda, me encanta, es super linda, espero ansiosa el ptro capitulo, bs gde tkm

    ResponderEliminar