jueves, 23 de enero de 2014

CAPITULO 33




¿Él, que nunca ha tenido un hogar, quiere saber si extraño al mío?¿Cuando duermo como una reina, en una cama suave, en sus brazos, y como la mejor comida que podría comer, tengo un trabajo, y paso el tiempo con él cuando a veces es arrogante, a veces gruñón, y siempre adorable?


Dejando mi tenedor, me doy vuelta para enfrentarlo y acariciar su mandíbula con las puntas de mis dedos.


—Cuando no estoy contigo, echo de menos mi casa. Pero cuando estoy contigo, no extraño nada.


inclino para rozar mis labios con los suyos. Él gruñe suavemente y acaricia su nariz contra la mía.


—Estaré más cerca para que no extrañes —gime.

—Por favor hazlo. De hecho estoy segura de que hay bastante espacio justo aquí.


Me muevo significativamente sobre su regazo, y él muerde mi lóbulo de la oreja y me abraza fuerte, diciendo—: ¡Así está mejor!



Nos reímos, y terminamos comiendo del mismo plato, el mismo tenedor, turnándonos para alimentarnos el uno al otro cuando siento su inquietud, la que viene con su manía, me doy cuenta de que parece que él quiere hacer algo. Entonces cedo mientras me domina completamente y se burla de mis labios con un roce del tenedor, y obedientemente abro la boca y le dejo alimentarme.



Me encanta el modo en que sus ojos se oscurecen cada vez que mira mi boca cuando la abro para la comida.



Él desliza su mano libre bajo la manga de satén y acaricia mis tríceps con ternura mientras se vuelve a su plato y agarra un poco para sí mismo. Lo veo tomar un gran bocado, y luego espero a que él corte más pollo y lo lleve a mi boca, junto con un poco de todo lo demás.



Observa como muerdo, saboreo, y finalmente, trago, sus labios se curvaron en una sonrisa tierna.



—¿A quién perteneces? —pregunta en voz baja, acariciando de arriba y abajo mi espina dorsal.



Mi corazón se derrite cuando deja el tenedor en el plato y desliza la mano hacia la bata, curvándose alrededor de mi cintura.


Inclina la cabeza y roza un beso sobre mi oído diciendo con voz ronca—: A mí.



—Totalmente tuya. —Me muevo, así estoy a horcajadas sobre él, y entierro mi nariz en su cuello cálido, deslizando mis brazos alrededor de su delgada cintura—. Estoy tan nerviosa por la gran pelea. ¿Tú?


Su risa retumba en su pecho profundo mientras se inclina hacia atrás para mirarme. Luce divertido.


—¿Por qué habría de estarlo? —Levanta mi cabeza por la barbilla para que sus ojos mieles capten los míos. Paula, voy a romperlo.


La certeza en su voz tiene tal profundidad y poder, que casi siento pena por Scorpion. Pedro no sólo lo va a romper, va a divertirse haciéndolo.


—Pedro, me encanta la forma en que peleas, pero no tienes ni idea de lo estresante que es para mí.


—¿Por qué, Paula?

—Porque sí. Eres... importante para mí. Deseo que nada te toque, y cada pocas noches, sólo estás... allí fuera. Aun sabiendo que vas a ganar, me pone muy nerviosa.

—¿Pero tú eres feliz, paula ? ¿Conmigo?

Su cara se tensa ante esa pregunta, y de repente se ve muy determinado, muy parecido a las veces que me pregunta: "¿Te ha gustado la pelea?" Veo la necesidad feroz en sus ojos, y sé que mi respuesta le importa tanto como a mí me importa lo que él piensa.


—Delirantemente —admito, y lo abrazo y huelo su cuello, amando como su aroma me relaja—. Tú me haces feliz. Me haces delirantemente feliz y delirante, y punto. No quiero estar sin ti por un segundo. Ni tampoco quiero a todas esas mujeres que te miran y gritan las cosas que te harían.


Su voz cambia, como lo hace cuando me habla íntimamente durante el acto sexual.

—Yo soy tuyo. Tú eres la única que traigo a casa conmigo. —Huele mi cuello, entonces regresa a la parte posterior de mi oreja, y me susurra—: Tú eres mi compañera, y te he reclamado.

Con eso, se me reacomoda a un lado y vuelve a darme de comer.


Él parece deleitarse viendo mis labios abrirse y cerrarse por lo que trae a mi boca. Le gusta darme de comer, y creo que el placer masculino obsesivo que ha derivado de ello se remonta a su antepasado, al hombre de Neanderthal.


Nos devoramos toda la comida, nos acariciamos y besamos, y le cuento sobre Melanie, cómo ella y Ruben durmieron juntos una noche y ahora parece que se han convertido en grandes amigos de mensajes de texto, y se ríe y me anima.


—Cuéntame más —mientras sigue comiendo.


Así que le digo de mis padres, cómo Delfina solía enamorarse de cualquiera que se le acercara, y él sonríe y me encanta hacerlo sonreír.


—¿Te acuerdas algo bonito de tus padres? —Le pregunto cuando nos dirigimos de nuevo a la habitación principal y subo a la cama.


—Mi madre solía hacerme la señal de la cruz todas las noches. —Cierra la puerta, y sé que es para evitar que Ruben entre a la mañana siguiente, y nos vea desnudos—. En mi frente, en mi boca, y en mi corazón.


—¿Era religiosa?


Pedro se encoge de hombros, y veo que él se detiene en su equipaje de mano para sacar su iPod y sus auriculares.


Honestamente, el pensamiento de los padres de Pedro es una tortura para mí. ¿Cómo es posible que alguien tan religioso abandone al ser humano más complejo y hermoso que he conocido? ¿Cómo pudieron?


pedro lleva sus cosas a la mesa de noche, y me doy cuenta que las deja a todas muy cerca. Se está preparando para sostenerme el resto de la noche porque es plenamente consciente de que no va a dormir.


—¿Echas de menos a tu familia? —le pregunto mientras se une a mí.


La cama chirría cuando Pedro acomoda e inmediatamente me alcanza.



—No se puede extrañar algo que nunca has tenido. —No esperaba esa respuesta, y quiero tanto llorar y cuidarlo y protegerlo de todo el mundo que lo ha herido.



Él afloja el cordón de su bata Riptide y quita el satén de mis hombros. Le gusta verme desnuda para poder hacer todas sus cosas de león como lamerme, y me gusta complacerle. Así que extiendo mis brazos y me la quito, amando cuando me acurruca contra él, piel con piel.



De pronto, con todas mis fuerzas, quiero darle todo lo que tengo. Mi cuerpo, mi alma, mi corazón, mi familia.

—¿Si yo te dijera algo… —le susurro cuando encontramos nuestro lugar favorito, uno frente al otro, mi pierna entre sus muslos, nuestros cuerpos entrelazados y tocándonos tanto como sea posible—… lo recordaras mañana?

Pone las mantas sobre nosotros y lleva mi cara hacia su cuello, sus manos vagan arriba y abajo de mi espina dorsal.

—Espero que sí.

Siento sus pies moverse sin cesar contra los míos, y sonrío y extiendo mis brazos para acariciar su pelo para ayudarlo a relajarse, y luego tengo una idea. Una brillante. Una en la que va a entender lo que quiero decir, y de esta manera no lo voy a presionar a cualquier cosa con lo que podría no sentirse cómodo. De hecho, no tendría que responder a ello en absoluto.



Me estiro sobre él hacia la mesa de noche y agarro los auriculares y su iPod, rezando para que encontrar la canción allí. Estoy loca por esta canción y nunca, nunca, me he identificado con ella hasta este segundo cuando tengo ganas de gritar cada una de esas letras a Pedro en estos momentos.

—Póntelos —le digo con entusiasmo. Sonríe, porque sé que le encanta cuando le pongo música. Se endereza contra la cabecera y se pone los auriculares y me arrastra hacia su regazo, y me quedo allí.

La encontré. Es la canción perfecta para decirle que estoy loca por cada parte especial de él.


Así que selecciono "I love you" de Avril Lavigne y la reproduzco.


Oigo la música comenzar y la excitación fluye a través de mis venas mientras aumenta el volumen y puedo escuchar las letras empezar a hablarle, incluso desde donde estoy sentada en su regazo.



Sé que él podría no recordar esto mañana. Sé que sus ojos son de color negro, y que ponerle una canción no cuenta como haber dicho las palabras, pero hemos pasado muchas noches juntos. Entrenando con el otro, bañándonos juntos, corriendo juntos, alimentándonos mutuamente, acariciándonos y hablando, y creo que Pedro nunca se ha abierto a cualquier otra persona como lo ha hecho conmigo. He tenido mis paredes toda mi vida, y nunca he dejado a nadie entrar hasta que de repente me di cuenta de que él estaba... dentro.

Lo respiro y lo vivo todos los días, aún sueño con él mientras estoy acostada a su lado en la cama.


Incluso si este hombre no reconoce las emociones en su corazón crudo y salvaje, por lo menos espero que él sepa debido a mi canción que se ha convertido en mi... todo.


Emocionada más allá de las palabras, escucho la canción continuar reproduciéndose y veo su cara, mordiendo mi labio mientras estudio su expresión. Cada letra es tan perfecta, toda la canción es exactamente lo que quiero decirle, incluyendo el coro, que juro que puedo oírlo en este momento.


"Eres tan hermoso

Pero no es por eso que te amo

No estoy segura si sabes

Que la razón por la que te amo eres tú

Siendo tú

Sólo tú

Sí, la razón por la que te amo es debido a todo lo que hemos pasado

Y es por eso que te amo"


Escucha evaluando mi cara, su expresión determinada mientras estudia mis características. Mis labios carnosos. Mis ojos. Mis pómulos altos.


—Ponla otra vez. —Su voz suena tan áspera, que casi tuve que leer sus labios para entender lo que dijo.


Presiono el botón de reproducir, pero en vez de escuchar la canción de nuevo como yo esperaba que hiciera, me da la vuelta y me acuesta sobre mi espalda, a continuación, coloca los auriculares en mi cabeza y los ajusta para mi complexión pequeña mientras la canción comienza.


Y al segundo siguiente, estoy escuchando la canción "Te amo" que yo puse sólo para él.


Y que Pedro Alfonso ahora pone para mí.


Cierro mis ojos, mi corazón temblando en mi pecho, lo que siento por él extendiéndose dentro de mí hasta que me siento completa y sin poder evitarlo consumida. Siento sus labios sobre los míos, la canción sonando en mis oídos mientras él comienza a besarme de una manera que no es sexual, sino infinitamente tierna.


Esta es la manera en que Pedro se abre para mí, y me siento estremecer desde la cima de mi cabeza hasta las plantas de mis pies mientras asimilo cada cosa que trata de decirme, con esta canción, con sus labios, con su toque suave, aún sabiendo que él podría no recordar nada de esto, eso no lo hace menos real para mí.

***


Mi tarde iba perfectamente bien.

Pedro tiene un día libre de entrenamiento y ahora está cargando completamente sus músculos con carbohidratos y energía, y su plato también. Se negó a comer las comidas de Diane y nos trajo a todos al restaurante buffet del hotel en su lugar. Los hombres están comiendo por separado, discutiendo cosas de "lucha", y estoy teniendo un tiempo precioso con Diane tratando de determinar los ingredientes de lo que estamos comiendo. ¿Un sabor a… naranja? ¿Un toque de cardamomo?


Y luego, pitidos telefónicos. Estoy encantada de ver que es un mensaje de Mel.


Melanie: odio darle a ese presuntuoso de Ruben ningún crédito, pero tenía razón. ¡Hay una foto en Internet de ti besando esa encarnación de Gross esa noche! ¡Y está esparciéndose como virus!


Mi mundo se detiene.


Me proyecté de regreso a esa noche, cuando me levanto de puntillas besando la encarnación de Gross, y de pronto tiene mucho sentido que alguien —¿sus matones? —captarían esto en cámara. Por supuesto.


Si alguien pasó cuatro minutos grabándome en mis pruebas Olímpicas, en el momento más humillante de mi vida, también habría alguien dispuesto a grabarme en el segundo momento más humillante de mi vida. Por supuesto que lo tomaron con la cámara. Quizás no sea la primera vez que fallé al golpear el terreno. Pero ¿qué hay de la segunda vez que tuve que mantenerlo por cinco segundos?


Mi trasero cae, y siento que me estoy ahogando incluso antes de que venga la tormenta, solo con la simple vista de la nube entrante.

Con los pulmones congelados, pongo mi teléfono de nuevo en mi bolso, de alguna manera tengo la sensación que todo lo que hago parece estar en cámara lenta. Echo un vistazo a la mesa donde los hombres hablan de su estrategia para mañana en la noche, y me doy cuenta de que Pedro está escuchándolos cómodamente. En un segundo esta normal, relajado y descansando la espalda, con sus piernas extendidas abiertas en una silla rosa del comedor del restaurante del hotel, y el siguiente lo veo mirando fijamente a su teléfono, ya que vibra.

Mi corazón se hunde hasta los dedos de mis pies, pero los segundos pasan, y nada sucede.


No puedo leer su perfil, pero se ha mantenido completamente inmóvil. Luego todo pasa en un abrir y cerrar de ojos.


Vuelca toda la mesa con un estruendo enorme, y el entrenador termina en el suelo, con un millar de platos y la comida por encima de él.



En el mismo movimiento cuando Pedro se impulsa a sus pies, dispara su celular a través de la habitación, donde se estrella en pedazos contra la pared mientras viene hacia mí, y Diego se apresura a ponerse en pie y mete la mano en el bolsillo de atrás.


—¡No, Diego, no! —estallé, aborreciendo la idea de pedro siendo tranquilizado.

Trato de mantener la calma, pero mi corazón late a mil pulsaciones por minuto. Nunca he tratado con Pedro enojado conmigo desde que estamos juntos, y de repente estoy un poco asustada de él, pero yo no quiero que sepa que lo estoy.


---------------------------------------------
y...se entero....
que pasara?? mmmmmmmmmm
GRACIAS POR LEER!♥





3 comentarios:

  1. Wowwwww, me mata la ansiedad y la intriga del próximo cap!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  2. Wow buenisimo,segui subiendo.

    ResponderEliminar
  3. Uyyy que miedo ¡¡ pero el la quiere y no creó q la lastime ¡ esta relinda la novela...

    ResponderEliminar