lunes, 27 de enero de 2014

CAPITULO 37



Ni siquiera Mel puede animarme.


Hablé con mis padres y les dije que las cosas están muy bien, más que nada porque no quiero preocuparlos acerca de Delfina hasta que descubra cómo voy a llevarla a casa de nuevo. Ya he investigado y la próxima temporada de Underground comenzará en febrero del próximo año, y comenzará en Washington D.C.


Probablemente voy a aceptar la oferta de trabajo de la Academia Militar de Seattle con mis alumnos de secundaria para comenzar en agosto, pero si lo hago, podría no ser capaz de viajar en febrero en busca de mi hermana. Lo cual no me gusta. Y, sin embargo, si decido ir tras Delfina, sinceramente, no sé si soy lo suficientemente fuerte como para ver a Pedro en el Underground de nuevo.


Melanie, que ha estado acechando Twitter, dice que todos sus fans están especulando sobre si va a volver o no a las peleas el próximo año.


—Por favor —le digo ahora, mientras estamos corriendo, cuando ella trae el tema de nuevo—. Por favor, no me hables de él nunca más.


—¿Por qué no? Vamos, pollito cobarde. Nunca has tenido una historia de amor antes y es divertido hablar de una historia de amor que no es la mía.


—¡Sólo no me hables de él, por favor! Lo amo, Melanie. Lo amo. Él no es sólo una estrella, es todo el maldito cielo para mí. Es el sol y todos los planetas de la galaxia. Me duele pensar en él, ¿no lo entiendes?


Estar al borde de las lágrimas finalmente sirvió para callar a Melanie, agarro mi iPod y pongo los auriculares en mis oídos, pero cuando lo enciendo, incluso escuchar música me afecta, porque cada canción que escucho me hace preguntarme si quiero reproducirla para él.


Completamente angustiada por cuan volátil me he convertido, empujo mi música de nuevo en mi brazalete y me centro en correr, tap tap tap, en el suelo. Ahora el sol está cada vez más alto, y cuando doblamos la esquina de mi edificio, vemos un Escalade negro aparcado justo delante de mi edificio.


Seguimos trotando hacia él, y cuando nos acercamos, las puertas se abren y un hombre de negro que se parece mucho a Diego sale. Seguido por otro que podría ser Ruben.


Y de pronto de pie al otro lado de mí, cada centímetro de su cuerpo hermoso, saludable y vital, está Pedro Alfonso. Veo su pelo brillante, su rostro juvenil sexy, su mandíbula ligeramente desaliñada, y toda su varonil piel bronceada y los músculos perfectos, y mi corazón se detiene.


Dejo de correr.


Dejo de respirar. Dejo de existir.


Mi mente se pone en blanco, mis pulmones se estrechan, mis oídos se apagan.


Lo miro. Y él me mira.


Y mientras nos miramos fijamente, mis ojos en los suyos, sus ojos en los míos, mi corazón se reanuda con un estallido de emoción. Salta y corre hacia él, golpeándolo, explotando en él, y aunque duela como una herida abierta mirar a este hombre, todos mis sentidos regresan a la vida y no puedo apartar mis ojos de él, incluso si mi vida depende de ello. Un privado cuatro de julio está sucediendo en mi estómago cuando siento un codazo de Melanie en mi espalda, y comenzamos a caminar hacia ellos a un ritmo más lento.


Un ritmo estresante.


Se siente como si el mundo entero estuviera en cámara lenta. Cada paso que doy toma mucho tiempo.


Pedro se ve tan… grande mientras nos acercamos. Más grande que la vida misma, que incluso no puedo creer que esta sorprendente criatura una vez fue un poquito mío.


Lo malo es que mi cuerpo no puede distinguir que ya no es mío, y cada poro de mí parece magnetizarse por él, como si siguieran pensando que me pertenece.


—Mierda, ese hombre es caliente —jadea Melanie a mi lado.


Asiento sin poder hacer nada y lo absorbo en varias ocasiones, de la cabeza a los pies. Algo se precipita a través de mí, como si se tratara del primer sorbo de agua que he tenido en semanas, y cada poro de mí estuviera deshidratado. Un temblor se envuelve alrededor de mi corazón. Sé que no hay duda de que estoy tan enamorada de él como antes. Y esto no es nada, nada, en comparación con el instante, el segundo, en el que brevemente y casi aburrido, me sonríe.


—¿Señorita Chaves? —dice Diego con una sonrisa, mientras nos acercamos—. Creemos que esto le pertenece.


Señala en la dirección de Pedro, que me mira con esa sonrisa aburrida, poco a poco desapareciendo mientras me estudia. Mi pulso está tan salvaje que puedo escucharlo en mis oídos, y después, me doy cuenta de otra figura saliendo del coche. Una figura femenina. Parece... Delfina.


Parpadeo, y mi corazón se detiene. —¿Delfina?


—¿Delfina? —repite Melanie, sonando aún más estúpida de lo que estoy segura lo hago yo.


—Sólo queríamos asegurarnos de que llegara a casa a salvo —dice Diego.


—¿Delfina? —repito. Y ahora realmente sueno más estúpida que Melanie.


—¡Soy yo! —Se ve animada y como su viejo yo mientras viene a abrazarme, y está temblando de emoción—. ¡Soy yo, hermana mayor! ¡Ya estoy de vuelta! He terminado el trabajo en rehabilitación. Diego me ayudó —se apresura a explicar—. Y no tengo el tatuaje. —Señala el pómulo color de rosa—. Me sentí tan pequeña cuando me miraste ese día, Paula. Me sentía tan pequeña y tan... sucia.


—¡No! ¡No, nunca! —Consternada por la sorpresa, la arrastro para otro abrazo, todavía aturdida y sin poder creer que mi pequeña hermana está en mis brazos, y luego Melanie la agarra y le da un poco de Melamor.


—¡Delfiiiiiiiiiiiiii —La abraza y la balancea alrededor y la aprieta, y me doy vuelta para mirar fijamente a los tres hombres delante de mí, y ya que no puedo hablarle al que realmente quiero hablar, le hablo a Diego en su lugar.


—Diego, ¿qué está pasando?


—Sorpresa —dice, moviendo las cejas y señalando a Delfina—. Lo ha hecho muy bien. Es una chica muy dulce.


Sigo mirando con impaciencia, y él asiente hacia Pedro, quien sólo mete las manos en los bolsillos del jean. Sus ojos están valorándome de arriba a abajo, repetitivamente, haciéndome consciente de mi equipo atlético y la forma en que ciñen mi trasero, mis pechos y mi extensa cintura de comer chocolate negro para mejorar mi humor sólo para ayudar con mi angustia totalmente frustrante.


—La noche que Pedro fue a luchar con Scorpion, Scorpion le ofreció a tu hermana en lugar del campeonato. Y Pedro estuvo de acuerdo —me dice Diego entonces.


Me quedo inmóvil por un momento, en blanco, vacilante, y muy desconcertada. Cuando mis ojos confusamente buscan a Pedro, siento un temblor atravesarme por la intensidad de su mirada.


Entonces, estoy completamente impresionada.


—¿Quieres decir que estuviste de acuerdo con... perder? —¿Por Delfina?


No, no por Delfina, idiota.


Por ti.


Una emoción poderosa atraviesa mi cuerpo, estableciéndose como un rayo ardiente de luz en mi cerebro, iluminándome con la magnitud de algo que parece imposible, pero acaban de decirme que es verdad.


Brevemente sacudo mi cabeza de lado a lado, sin poder hacer nada me aferro a aquellos ojos mieles dolorosamente familiares. Mi pulso gira con confusa incredulidad. Una guerra de emociones se propaga dentro de mí mientras extraños e inquietantes pensamientos corren en mi cabeza, apretando alrededor de mi corazón.


—¿Hiciste eso por... Delfina? —pregunto sin aliento a Pedro.


Su rostro es tan hermoso, sólo quiero agarrar su pelo en punta y besarlo sin sentido, pero a estas alturas, no creo ni siquiera merecer tener a este hombre de pie aquí.


Mirándome sin decirme lo imbécil que soy por abandonarlo de la manera en que lo hice.


Una sensación dolorosa golpea en mi interior, la cual no es la sensación óptima de experimentar cuando te dicen que tu hermana pequeña está, por suerte, feliz, de vuelta en casa, me siento en las escaleras que conducen a mi pequeño edificio, noqueada por mi estupor mientras furiosamente trato de parpadear las lágrimas que amenazan con caer.


Diego agarra una bolsa de lona verde de la parte posterior del Escalade y lleva a Delfina dentro.



—Déjame llevar esto por ti, Delfina.


Me quedo con Ruben, cuya mirada se desplaza de Melanie a mí como una pelota de ping pong, y también me quedo con Pedro. Mi Pedro. El Pedro que abandoné en el hospital. El que adoro. Por el que estoy loca. El que tiene las tripas destrozadas y se humilló por el bien de mi hermana. Por mí.


Una bola de dolor se reúne en mi garganta y apenas puedo soportarlo. Él es tan hermoso, tan familiar, me siento como una prisionera en mi propio cuerpo, gritando para tocar, lo que por semanas, había visto como mío.


Sus grandes manos están profundamente enterradas en sus pantalones, y me pregunto si puede que esté luchando con los mismos problemas también. Pero tiene una expresión sombría que rara vez está allí cuando sus ojos están mieles. Y están tan mieles, que me ahogo en ellos.


Envuelvo mis brazos alrededor de mí y dejo caer mi cabeza mientras la vergüenza sigue construyendo dentro de mí.



—¿Por qué no me lo dijiste? ¿Que te lanzaste a una pelea por... ella?


Ni siquiera puedo decir "por mí"—me siento horrible.


Pero Pedro dice en voz baja—: Te refieres a ti.


Ruben interrumpe—: Yo tampoco lo sabía, Paula. Ni el entrenador. Sólo Diego sabía. Él fue quien lo encontró esa noche, y ayudó a cuidar a tu hermana mientras Pedro entregaba la victoria.


Mis ojos se mueven hacia el rostro de mis sueños, y mi voz baja a medida que el dolor de lo que hizo por mí se filtra a través de mis poros.


—¿Cómo estás? ¿Estás bien? —Lo miro, y sus ojos están mieles y en llamas con emoción mientras asiente. Está enojado conmigo. Creo. No lo sé. Siento un puñetazo en el estómago cuando lo miro, pero al mismo tiempo, es todo lo que quiero hacer.


—¿Qué significa esta pérdida para ti ahora? —le pregunto. Oh, dios, eché tanto de menos a mi Pedro que cuando lo miro, hacia esos ojos mieles perfectos y hermosa cara, siento el agua en mis ojos.
Creo que él está teniendo problemas para hablar también, porque hay un silencio.
Una desesperación violenta e inesperada surge salvajemente a través de mí mientras miro a este hombre sorprendentemente impredecible, el siempre cambiante misterio de Pedro Alfonso, y de repente, nada en el mundo me ha dolido más que haberlo tenido y haberlo perdido.


—¿La pérdida? ¿Aparte de que somos pobres? —responde Ruben finalmente cuando parece que ni Pedro ni yo vamos a hablar. Se ríe un poco demasiado fuerte y se peina el pelo hacia atrás—. Tiene un par de millones para conseguir a través del año. Haremos una reaparición cuando se inicie la nueva temporada. Los fans de pedro exigen la venganza.


—Tienes fieles seguidores, ¿verdad? —pregunto en silencio, dirigiendo la pregunta directamente a Pedro mientras recuerdo todas las flores que hizo que me trajeran, y me siento mareada y emocionada de nuevo.


Este segundo se siente como si toda mi vida hubiera estado esperando para hablar con él de nuevo. Mi compañero de entrenamiento y amigo, mi amante. Mi amor.


—Bueno, es hora de irnos. —Ruben golpea la espalda de Pedro, y mis entrañas sienten dolor


—. En realidad, Paula, también estamos aquí porque estamos buscando una especialista en rehabilitación deportiva para la próxima nueva temporada. Bueno, para obtener una ventaja inicial en la formación —dice Ruben, sacando algo de su bolsillo trasero—. En caso de que estés interesada, el número del Sr. Alfonso, si lo consideras, estás de regreso. Ahí está el hotel donde nos alojamos también. Salimos en tres días.


Miro a Ruben subir al coche, y luego a Diego saliendo de mi apartamento y despidiéndose de mí.


Miro a Pedro, y mira directamente hacia mí, y a través de todas las emociones que veo en sus ojos, no puedo decidir cuál me atrae más. Se me pone la piel de gallina en una súplica silenciosa de su toque , la forma que arrastra su lengua sobre mí. Mi león. Lamiendo y reclamándome. Mi corazón duele mientras ambos nos miramos, pero ninguno está hablando, incluso cuando hay mil cosas que pesan sobre ambos.


—Te ves muy bien, Pedro —dice Melanie con una sonrisa radiante.


Él la honra con una vista de aquellos hoyuelos que me matan, y luego sus ojos se mueven rápidamente de nuevo hacia mí y los hoyuelos se han ido.



—Ya sabes dónde encontrarme. —Se sube al coche y se va, dejando un rastro de piel de gallina a su paso, a lo largo de mi piel.


Melanie entra primero, pero yo me quedo fuera, bajo el sol, sólo... procesando.


------------------------------------------

GRACIAS POR LEER! ♥

4 comentarios:

  1. Jesy: tus descripciones son excelentes!!!!! Hermoso cap y ya estoy esperando el siguiente. No existirá la posibilidad del siguiente ahora x favor????

    ResponderEliminar
  2. esta novela me atrapo mas que el farsante me encanta exijo dos caps.. jaja besos jesy sos una genia=)

    ResponderEliminar
  3. Me queres matar jesy ? Por dios queremos eL próximo por favorrrr ¡¡""

    ResponderEliminar
  4. Me encantó!! Por qué no hablaron? Pau se irá con ellos? Ojalá que si!!!!

    ResponderEliminar