martes, 11 de febrero de 2014

SEGUNDA TEMPORADA: CAPITULO 10



La luz del sol se filtra a través de la ventana. Pedro no está en la cama. Me giro para explorar nuestra casita linda, pero no puedo verlo en ningún lugar. Me obligo a salir de la cama y me pongo los pantalones de correr, luego el sujetador deportivo y la camiseta.



Después de refrescarme, agarro las zapatillas de deporte y las relleno con mis pies descalzos para encontrar a Diane en la cocina.



—Buenos días, Paula —dice alegremente. Me encanta la forma en que viaja con sus delantales y le da a cada una de nuestras habitaciones de hotel un ambiente acogedor. Incluso viaja con sus ollas de cerámica verdes que no desprenden aluminio, así la comida de Pedro es completamente pura.



—Hmm, huele divino —le digo mientras paseo alrededor en busca del desayuno.



—Zambúllete. El gran hombre me pidió que hiciera un montón aparte para ti.



Levanto un tazón de croquetas de papa dulce y saboreo. —¿A qué hora se fue?



—Diego vino y se lo llevó hace un par de minutos.



—¿Diego? ¿No Ruben? ¿A qué gimnasio se fue? —Alguien llama a la puerta, y chupo el aceite de coco que Diane utiliza para cocinar las croquetas de mis dedos mientras voy a abrirla.



—¿Paula Chaves?



Una mujer se encuentra sosteniendo una caja mediana envuelta en papel rojo, pero sin un lazo. —¿Sí?



Su sonrisa se ensancha. —El Sr. Alfonso ordenó esto para usted. —Me da la caja enorme, y me mira fijamente con escepticismo.



—¿Pedro me envió esto? —Le pregunto estúpidamente.



—Sí, señorita. Disfrútelo. —Pateo la puerta cerrándola cuando ella se va, mis manos llenas con la gran caja de sorpresa que Pedro me envió.



Oh Dios Mio. Es completamente inesperado. No sólo me seduce con la música, con sus ojos mieles del diablo, con su pelo de punta, con sus hoyuelos y su jodido delicioso olor, ¿él me da regalos?



Inmediatamente abro la caja y le quito la parte superior, y veo un montón de miniaturas blancas envueltas en el interior. Meto la mano entre las formas como burbujas y siento un montón de cosquillas corriendo por el dedo. Frunciendo el ceño, saco la mano, y tres enormes escorpiones salen unidos a ella.



Por un momento, todo está en cámara lenta.



Todo.



Puedo ver los insectos moverse perfectamente por mi brazo.

Puedo ver las largas colas segmentadas. El aguijón en la punta de la cola, las dos pinzas adelante, y las ocho patas que se mueven en mi antebrazo. También aturdida veo tres puntos negros en cada una de sus cabezas, como si tuvieran tres ojos. ¿Los escorpiones tienen tres ojos?



Todo, lo veo.



En medio segundo.



Y luego, en el segundo siguiente, registro algo más. Ese es uno de los más JODIDOS MOMENTOS DE MI VIDA.



Caigo hacia atrás y pateo la caja. Una docena o más de escorpiones vienen arrastrándose afuera mientras trato de sacudirlos lejos de mí. Mi corazón ha volado hasta la garganta y ahora está constriñendo mi vía aérea mientras se agita y palpita en mi histeria construyéndose pura.



—¡SANTA MIERDA! ¡SANTA MIERDA! ¡DIANE!



Tengo escorpiones. Escorpiones. Arrastrándose. ¡Hasta mi maldito brazo! Son enormes, de la mitad del tamaño de la palma de mi mano, cada uno con ocho patas. ¿En serio? ¿Sólo ocho patas? Siento mil patas en mí. Siento las patas en cada pulgada y centímetro de mi piel. Empiezo a convulsionar y sacudirme como loca en el suelo, gritando cuando siento la primera punzada en el antebrazo. —¡OH DIOS MIO, DIANE!



De repente siento un cuarto escorpión trepando por el tobillo y me doy cuenta de que todo este tiempo, Diane ha estado gritando histéricamente.



—¡Paula! ¡Oh Dios! ¡Que alguien haga algo!



—¡QUITAMELOS, DIANE! ¡QUITAMELOS!



No sé por qué estoy gritando frenéticamente como si eso los asustará y alejará. Temerosa de tocarlos con la mano, estoy en su lugar girando y retorciéndome en el suelo cuando una cubeta de agua se estrella sobre mí. Aspiro el aire mientras veo a Diane apresurarse de nuevo a la cocina, llenar otro recipiente de agua, y tirármelo. Pero los escorpiones están colgando sobre mí.



Alcanzo uno y trato de quitármelo, y su cola chasquea hacia mí. El aguijón alcanza mi pulgar. Dolor instantáneo se dispara en mí mientras los demás siguen arrastrándose. Trepándose. En mí. No sé si esos animales han sido drogados o hambrientos o les dieron algo para alterarlos. Están arrastrándose sobre mí como las arañas, rápida y frenéticamente. Uno oscila su cola y clava el aguijón en la piel del antebrazo. Luego me clavan un segundo aguijón. El dolor se dispara a través de mí. Siento otra punzada en mi brazo, y luego dejo de retorcerme y me congelo. Luchar o huir ocupa toda la fuerza en mí. Pero no puedo correr, no puedo luchar, y ahora estoy congelada, mi cuerpo paralizado de miedo, mientras que todos mis órganos se vuelven locos por la amenaza que estas cosas representan para mí. Todo el miedo se precipita al frente, y empiezo a llorar con impotencia.




Estoy en el suelo, sollozando, lo único moviéndose en mí son las patas horribles pertenecientes a estas criaturas horribles, cuando oigo a Diane gritando con voz trémula en el teléfono—: ¡Regresa aquí! ¡Regresa aquí por favor! —Sigue repitiendo lo mismo una y otra vez, cuando de repente la puerta se balancea abierta y grita en la sala—: ¡PEDRO!



Todo es confuso, y casi inmediatamente, o tal vez unos pocos minutos más tarde, no sé, la puerta se abre de golpe más ampliamente con un sonido estrepitoso. A través de las lágrimas, lo veo, y me imagino lo que ve. Todos los escorpiones sobre mí y yo, haciendo nada, llorando como un bebé, tan asustada como nunca he estado en mi vida. Mi visión se nubla por completo de algo más que lágrimas, y me pregunto si es el veneno. Siento sacudidas en todo mi cuerpo. Siento los escorpiones siendo quitados de mí por manos desnudas, uno tras otro, mientras sollozo.



Entonces me agarra, y estoy en sus enormes brazos, brazos firmes que sostienen un cuerpo que es mío, —¿es mío? ¿Este cuerpo que está arruinado mío?— y estoy temblando y en una agonía de dolor.



Trato de trepar en él más arriba, como un árbol, y me aferro a su cuello mientras sollozo y trato de respirar, aspirando su aroma como si fuera la única forma en que mi cuerpo puede recordar el respirar de nuevo. Él está respirando con dificultad. Sus manos son puños en mi espalda y tiemblan. Entonces empiezan a frotar arriba y abajo. Sus manos llegan a mi rostro y furiosamente limpia mis lágrimas.



—Te tengo —susurra apasionadamente en mi oído, me aprieta no muy gentilmente—. Te tengo. Te tengo.



—Una mujer vino y tocó —palabras frenéticas de Diane tiemblan con lágrimas—. ¡Dijo que Pedro había ordenado la caja para ella!



—Jesús —dice Diego con disgusto—. No hay que tirarlos, Diane, tenemos que ver qué tipo son. Llama a un encargado de primeros auxilios y vamos a aplastar los hijos de puta, dame un sartén.



La voz de Pedro es dura como granito en mi oreja. —Voy a matarlo—me promete—. Juro por Dios que voy a matarlo lentamente.



—Sólo tienes que guardarlo para el ring Pedro. Sabotear tu campeonato es exactamente lo que quiere —dice Diego entre ruidos de golpes.



La voz de Pedro es un siseo mientras lo siento frotar las manos sobre mí. —¿Dónde te picaron? Dime exactamente dónde, y succionaré todo el veneno.



Estoy jadeando para respirar como si mis conductos de aire de repente estuvieran hinchados. —Yo… e… en todas partes…



—No se debe succionar en estos… déjame verla —dice Diego.



Me aferro a Pedro, y él aprieta sus brazos alrededor mío y poco a poco me balancea, todo su cuerpo temblando casi como el mío mientras me habla al oído.

—Te tengo pequeño petardo, te tengo aquí en mis brazos —susurra, y puedo escuchar la furia apenas desencadenada en su voz.



—Pedro, déjame verla —le ruega Diego.



—No —gimo y me agarro a Pedro más duro porque sé que si muero, esta es la forma en la que me quiero ir. Oh, Dios mío, ¿voy a morir? ¿Quién lo cuidará?—. No me sueltes, no me sueltes —gimo.



—Nunca —promete en mi oído.



—De acuerdo a Google, son escorpiones bark de Arizona. Venenoso pero no mortal.



—Agárrate a mí —susurra Pedro, y entonces nos movemos.



Mi visión se nubla aún más. Mi lengua está espesa. Saliva en mi boca. No puedo respirar. Estoy temblando mientras me levanta, y la sensación de ser electrocutada desde el interior aumenta a un nivel alarmante.



—¿Dónde diablos vas con ella, Alfonso?



El gruñido de Pedro retumba en mi pecho y de alguna manera me consuela en mi estado alterado inestable.



—Para el maldito hospital, imbécil.



Oigo el estruendo de la puerta cuando la abre con toda su fuerza, y luego un crujido como si se hubieran arrancado las bisagras. Entonces estamos en movimiento, yendo a alguna parte… su respiración fuerte y rápida…



Diego llamó detrás de nosotros —Amigo, Diane acaba de llamar a primeros auxilios. Vamos a jodidamente calmarnos y darle a ella un poco de Benadryl.



—Tu. Cálmate. Diego.



Estamos caminando rápidamente a alguna parte, y puedo oír en su voz que está colgando de hilos. La idea de que esto lo puede afectar grandemente y volverlo maníaco me hace entrar en pánico.



—Estoy lien —le digo, luego oigo mi propia voz. Suena estúpida. Tal vez algunas células cerebrales están muriendo por el veneno. No puedo formar la letra b . Lo digo de nuevo—: Estoy lien, Pedro… Oh Dios Mio.



Pedro se congela, y puedo sentir que me mira, pero mis ojos están borrosos; entonces lo escucho decir—: ¡JODEEEEEEEEEEER!



Llega el ascensor. Cuando las puertas sinuosas se abren, la voz de Ruben llega a mí. —Muy bien, ¿qué está pasando? El entrenador está esperando en el gimnasio, Pedro… —Se calla.



—Escorpiones vivos —dice Diego a Ruben—. Venenosos, pero afortunadamente no mortales.



—No puedo lespilal —digo en voz alta.



Estoy enloqueciendo. Esto es demasiado. Por primera vez en mi vida no entiendo qué demonios está pasando en mi cuerpo.



—El veneno se propaga a través del sistema nervioso, pero no entra en el torrente sanguíneo. Trata de mantener la calma, Paula. Estos escorpiones bark son tontos desagradables. ¿Puedes sentir las piernas?





Niego con la cabeza. Mi lengua se siente pesada, cada lugar donde me picó duele tanto que mi cara se ha quedado atascada en una mueca permanente, y estoy respirando en pantalones.




Diego llega. —Déjame ver eso…



Siento que Pedro envuelve la mano alrededor de mi brazo, lo extiende y susurra—: Lo voy a matar —mientras Diego me estudia.



—Vas a estar bien, Paula—dice Diego—. Tuve la experiencia una vez. Horrible, pero realmente no mueres por un escorpión de Norteamérica.



Asiento y me aferro al consuelo cuando Diane llama desde la puerta—: ¡Hay una nota! ¡Giré la caja y hay una nota!



—¿Qué dice? —pregunta Diego. Entonces oigo un ruido de arrugado mientras lee—: Tú me besaste. Ahora has sido besada de nuevo por el escorpión. ¿Cómo se siente tener mi veneno en ti?



El cuerpo de Pedro cambia. Puedo sentirlo de repente, un cambio completo en la forma en que me sostiene. Era protector y afianzaba su propiedad, y de repente... quiere pelear.



Una imagen brota en mi cabeza: Estoy de pie ante esa encarnación asquerosa besando su tatuaje desagradable de un escorpión para así poder ver a mi hermana. Gimo cuando una nueva oleada de náuseas agita mi garganta.



—Diego, vi sus matones abajo en el vestíbulo. Creo que está aquí, en el hotel —dice Ruben.



—El hijo de puta probablemente está en la planta baja esperando a Pedro.



—¡Oh, ha venido! —Truena Pedro—. ¡Ya está muerto! —explota.

Cierro los ojos con fuerza mientras su energía tumultuosa me rodea, y sé que, sin importar lo que podría haber luchado por mantenerse miel…



Pedro se ha vuelto negro.



Sus labios de repente están en mi oído y susurra mientras ahueca la parte posterior de mi cabeza—: Tengo que hacer algo ahora mismo. Te amo. Te amo jodidamente en pedazos, y volveré y los pondré juntos de nuevo, ¿de acuerdo?



Asiento, aunque me siento como una mierda. Pequeñas sacudidas me recorren. Me muerdo el labio con fuerza para concentrarme en ese dolor en su lugar, pero no puede competir con las picaduras en mi cuerpo. Estoy tratando de ser valiente, pero recuerdo los escorpiones sobre mi… en mi cuerpo… los cuerpos feos y las pinzas... los tres puntos negros en la cabeza… Me estremezco en sus brazos y siento ganas de vomitar.



—¿Por qué está temblando así, maldición? —Pedro exige mientras comenzamos a moverse de nuevo.



—Es el sistema nervioso siendo afectado. Sufrió varias picaduras, así que será doloroso. Mientras que el médico está en camino, le daremos un poco de Tylenol.



Estamos caminando hacia la habitación, por lo que puedo decir, y Pedro me deja en algo suave. Por lo borroso que veo, creo que es el sofá. Cepilla mi cabello hacia atrás, y puedo sentir sus ojos en mi rostro.



—Iré a aplastarlo ahora.



Luego se ha ido, como una especie de huracán a destruir todo a su paso , y mi cerebro está tan sorprendido por lo rápido que tomó esta decisión —por lo tranquilo y frío que sonaba cuando hizo esa última afirmación— que por un momento me convenzo a mí misma de que realmente fue a buscarme un poco de Tylenol.



—Maldita sea, está a toda máquina, Ruben, ve tras él antes de que vea a Scorpion o cualquiera de sus secuaces, ¡Diane! Consigue algunas compresas de agua fría y espera por el médico. ¡Tenemos que ir a buscar a ese hombre!


La última vez que vi a Pedro tener un episodio y estar completamente maniaco, Diego le metió una jeringa en la yugular conteniendo un sedante, y mientras oigo pasos de hombres en la alfombra, grito inmediatamente—: ¡Diego, jodidamente no dispares nada a su galganta ! —entonces gimo, giro la cabeza hacia abajo, y empiezo a vomitar.


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GRACIAS POR LEER!! =)


7 comentarios:

  1. wow intenso pero buenísimo!!! seguí subiendo!!!

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  2. ohhhh pobre pau me dolio a mi eso esepero que se recupere besos me encantaron los dos

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  3. buenisimoss pero no me lo podes dejar asi pobre pau y pp tambien @rociibell23

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  4. naanananaan a voss hay matarte jejeejej,pobre pyp no pobree :(..pobre pauu :/,me pa q pepe se enojoooooo demaciadoo jeejje,soy @MIKAW_PAULITER

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  5. Oh dios que capítulos jfjdj no pude no reirme con Pau hablando así, la sentí Chinita JJAJAJ♡ Espero los que siguen! (:

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  6. Muy buenos los caps!!! Y si tmb en la parte q pau no puede hablar bien jajaja muy intenso todo!!
    @nadiaa2012

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