viernes, 14 de febrero de 2014

SEGUNDA TEMPORADA: CAPITULO 12



Él ESTÁ COMPLETAMENTE ACELERADO. Dos días después del regalo —al que ahora llamamos así— estaba todo en las noticias, el peleador clandestino conocido como Scorpion y su equipo habían sido detenidos y acusados de daños y perjuicios, en una habitación de un motel, debido a la explosión de petardos en el interior.



Si. Petardos.



Cuando le pregunté a Diego y Ruben lo que pasó, sólo me dijeron que Pedro nunca deja un mensaje sin responder. —Él podría haber intentado algo que consiguiera sacar a Scorpion fuera de la gira, pero claramente quiere acabar con esto en el ring.



Ahora Diego está consiguiendo algún tipo de dispositivo para protegerme durante la siguiente pelea, y realmente espero eso, estaré llevando uno de esos dispositivos en caso de que necesite sacar la mierda fuera de cualquiera que esté relacionado con Scorpion.



El sonido rítmico de Pedro golpeando a toda velocidad su bolsa, hace eco en el gran gimnasio, y hoy, todos podemos sentir la magia.



Siempre sé cuando está teniendo un buen día de entrenamiento, ya que su energía se apodera de la habitación. Me inspira, e inspira a cualquiera que esté cerca. Su fuego ilumina nuestros fuegos. Es palpable, como una cuerda silbante en el aire. La energía de Pedro es tan poderosa que puedo olerla y saborearla.



El entrenador ha estado paseando por la zona donde está entrenando Pedro, claramente zumbando con toda esa energía. Ruben ha estado observando en las inmediaciones mientras se mueve contra el aire al estilo de boxeo de sombra, y yo pasó dos horas corriendo en una cinta de correr, mirando en la dirección de Pedro y obteniendo toda mi inspiración por la forma en que realiza cada una de sus tareas atléticas.



Ahora me estiro en el banquillo, mi cuerpo, que todavía está salpicado con marcas de escorpión, se extiende sobre la alfombra como cuando hago algo de yoga.



Todavía recuerdo agitarme despierta en la noche por las picaduras, el pequeño jardín fuera de nuestra habitación, completamente oscuro para entonces. Pequeños pinchazos de dolor corrían por todo mí cuerpo, cuando de repente sentí a Pedro lanzarme a su cuerpo duro y empezar a deslizar bálsamo por mis picaduras. Dios. Y su voz, tan suave, un poco borracho por el sedante, pero tan tierna y preocupada cuando él dijo: —Mírate.



Dije, completamente incrédula: —¿Mirarme? ¡Mírate!



Y nos reímos estrepitosamente. La mía en realidad era un engaño, porque, francamente, él parecía perezoso y relajado, su rapidez no era realmente evidente debido a la calidad de la droga tranquilizante. No parecía triste de alguna manera, en aspecto o en forma, como yo. Pedro rezuma fuerza. Incluso cuando está dormido. O caído. Un león dormido sigue siendo un maldito león.



Ahora él está matando en el gimnasio, y yo subo y bajo —en pose de perro— cuando repentinamente, lo escucho dejar de golpear.



Poco acostumbrada al silencio, levanto la cabeza desde donde cuelga entre mis brazos, que están hasta el piso, y lo miro a los ojos. Él está mirando mi culo en el aire. Mis entrañas hacen algo raro, me enderezco, y le doy una pequeña sonrisa. Su hoyuelos me dan una ojeada a cambio, entonces levanta sus poderosos brazos y comienza a mecerse de nuevo, golpeando su bolsa a toda velocidad otra vez.



Amo la manera en que él entrena. Cada poderoso golpe es lanzado duro y muere en el centro, y su hermoso rostro tiene esa mirada tranquila de concentración que me parece tan sexy. Su bíceps se abultan cada que golpea el saco repetidamente, y está tan concentrado en lo que está haciendo, que lo oigo gruñir a la bolsa a veces, bajo y profundo en su garganta.



¡Thwack! Thwack! Thwack!



El entrenador está teniendo una de sus tardes fuertes, y he oído que empezara de nuevo: —¡No vamos a tomar mierda éste año! No vamos a regalar nada. ¡Tomaremos lo que es nuestro!



Pedro no replica nada, excepto golpear más fuerte.



—Vamos a necesitar un saco de boxeo más pesado si vamos a ser campeones, Ruben —el entrenador dice desde el lado opuesto de la bolsa, a donde Ruben está tomando notas.



Me encanta como el entrenador Lupe usa la palabra "nosotros" como si él mismo estuviera en el ring, luchando junto a Pedro. ¡Pff! Como si el hombre realmente no necesitara algún entrenamiento.



—¿Qué quieres decir? —Ruben le grita, señalando la bolsa grande y pesada que Pedro está aplastando con los puños—. En esa bolsa hay 120 Kilos, no hay nada más pesado aquí.



—Se balancea demasiado —el entrenador le grita, sacudiendo su cabeza calva.



Ruben ríe y señala con un dedo a Pedro. —Vamos a cambiar la velocidad.



El entrenador suena su silbato y le hace señas con rapidez, Pedro se quita un guante por lo que se puede hidratar.



Su camiseta gris está pegada a su pecho, y el sudor le escurre por la garganta, el torso, y sus torneados, musculosos brazos. Un tatuaje se asoma desde debajo de su manga mientras se lleva la botella a la boca, sus bíceps abultados son como una montaña en movimiento, y se ve tan follable, que mis pezones palpitan. Él ha estado trabajando durante muchas horas, casi puedo sentir el calor de su cuerpo al otro lado del gimnasio. Mis dedos pican por trabajar en él, y yo ni siquiera he comenzado con el resto de mi cuerpo. Digamos que cuando él es negro, yo soy particularmente consciente de sus “necesidades”. Y no puedo esperar a atenderlas en muy buena forma, como una novia sabe hacer.



Ya estoy estremeciéndome en anticipación, cuando una suave vibración cerca guía a mis ojos a mi teléfono celular, el cual siempre dejo a un lado de una botella de agua. Lo tomo y leo.



MELANIE: Estoy teniendo pesadillas con esa bestia en tu nombre! ¿Te has recuperado de esos insectos ya?



Paula: No. Puedo todavía sentir algunas veces como se arrastran por mis piernas! UGH! Pero no quiero que Pedro sepa que Scorpion me cogió de esa manera. No quiero que él joda nuestras cabezas, más de lo que ya lo ha hecho. Pero me siento una mierda. Como con un malestar general. A veces voy al segundo cuarto de baño con la mayor discreción posible durante la noche y vomito!



MELANIE: Pero por qué no quieres decirle a Pedro eso, ¡ESA BESTIA DEBE MORIR!



Paula: ¡Mel! ¡Debido a que él LO HARÍA!



MELANIE: ¡VAMOS RIPTIDE! MATA A ESA BESTIA!



Paula: No, Mel, tengo que decirle que estoy BIEN. Estoy tratando de apaciguar a su hombre de las cavernas.



MELANIE: No conozco otra manera de apaciguar a los hombres de las cavernas, que no sea con comida y sexo, y me dio la sensación de murciélagos en el estómago pensando en ti "apaciguando" a un Riptide agitado!



Paula: Lo sé, es una tarea tan ¿DIFICIL♥?



MELANIE: DIOS, dónde está mi atlética amiga, tú puta? Te echo de menos, hazme volar pronto!



MELANIE: Deja que te muestre lo mucho que te ama nuevamente como llevando a tu BFF, quiero decir, qué pasa con él? Te tiene y ahora se olvida de impresionarte, haciendo que tu BFF vuele hasta allá?



—¡Deja de mirar alrededor y céntrate! Ella no va a ninguna parte, Alfonso —ladra el entrenador mientras le texteo un adiós a Melanie, luego oigo los sonidos que él hace en la bolsa de velocidad.


Tadumptadumptadump...


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LEAN EL SIGUIENTE........


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