miércoles, 5 de febrero de 2014

SEGUNDA TEMPORADA: CAPITULO 5



Se voltea para abrir la puerta y jala adentro una de las maletas que el botones sostiene de pie ahí afuera. Cuando intento pasar, me agarra la parte de atrás de mi blusa y dice: —Ven aquí, resolveremos esto ahora.



Aleje su mano y no sé si quiero dejarlo resolver esto o no, estoy siendo irracional, yo fui la que rompí la relación, me fui. Soy con la que estoy furiosa justo ahora, a quien quiero golpear en este momento, soy yo. Mis entrañas se estremecieron con dolor mientras manteníamos la mirada fija en nosotros, me limpie una lágrima mientras caminaba para abrir toda la puerta dónde Pedro continuaba poniendo el resto de nuestras cosas adentro.



Sé que yo cause todo esto, porque pensé que era fuerte y traté de protegerme y entonces me lastimé, y lo lastime a él y a un montón de personas porque era fuerte y pensé que podría protegerlo a él y a mi hermana y jodí a todos en su lugar. Pero estoy tan herida por adentro que solo quiero encerrarme en algún lugar y tener un buen tiempo para llorar. Me imagino que las brillantes putas vinieron a esta habitación del hotel cuando él ni siquiera estaba en su entero juicio y sé que voy a vomitar.



Le digo al botones: —Gracias ¿Podrías enviar esta maleta con esa otra maleta a la otra habitación?



El chico empujo el carro hacia el elevador y asintió.



—¿A dónde vas? —pregunto Pedro cuando camine al pasillo.



Tome una respiración profunda y me gire—Quiero dormir con Diane esta noche, no me siento muy bien y prefiero que hablemos de eso cuando yo… cuando yo… este calmada —le digo con la garganta cerrada.



Se ríe—No puedes estar hablando en serio.



Cuando me acerco al elevador y presionó el botón de LLAMADA, su risa se desvanece rápidamente.



Cuando abordo con el botones, estoy sosteniendo mis lágrimas y vómito, el chico joven me sonríe y pregunta— ¿Primera vez en el hotel?

Asiento con la cabeza y trago.



Tan pronto como llegué al cuarto de Diane, me eche a llorar. Ella trajo las maletas y cerró la puerta.



— Paula no tenía la intención de causarte problemas, pensé que lo sabías. Las fans y mujeres, siempre ha sido así, excepto cuando tú estás cerca. Lo siento mucho.



—Diane, yo rompí con él, ¡Sí, entiendo que es mi culpa! Todo es mi culpa, incluso que él perdiera el campeonato.



—Paula —Diane trata de consolarme mientras me sienta en la cama—. Ellos vienen y van, no fue…



Me seco las lágrimas y sorbo pero mi miseria se siente como un peso de acero.



—Vivía como antes de que entrara yo a cuadro, no sé qué es lo que esperaba cuando me fui, pensé que le tomaría un poco de tiempo antes de volver sobre el caballo ¿sabes? Pero sé que estar abatido e impotente no es de Pedro, él habría sido…



Peligroso, maniático o causando problemas, o rompiendo cosas pero ¿y si él estuvo deprimido? Lo dejé para que lo soportara solo y para que Diego y Ruben lo manejaran de la manera que siempre lo han hecho. Me salen nuevas lágrimas.



—Vamos —Diane me anima, me estremezco cuando escucho el teléfono de la habitación—. Sí, Pedro —ella susurra en el auricular y luego cuelga.



—Él viene en camino, quiere que abra la puerta o la romperá.



—No quiero verlo así —lloro, sollozando agarro un pañuelo desechable como si pudiera ocultar el hecho de que estoy llorando como un bebé aquí.

Siento como se acerca como un tornado cuando Diane balancea la puerta abierta.



—Diane —dice en un murmullo, luego corta a través de la habitación directamente dónde estoy hecha un ovillo en la cama.




Sus ojos están oscuros con emoción—. Tú —dice abriendo su mano—. ven conmigo.



—No quiero —digo secándome una lágrima perdida.



Sus orificios nasales se abren y puedo ver que está teniendo problemas para controlarse a sí mismo.



—Eres mía y me necesitas, y quiero que por favor subas las jodidas escaleras conmigo.



Agacho la cabeza y me limpio una lágrima. Estornudo.



—Está bien, ven aquí —me balancea en sus brazos—.buenas noches Diane.



Pataleo, me agarra y aprieta contra él mientras me dice al oído:— Patea y araña todo lo que quiera, grita o golpéame. Maldice toda la mierda en mí, no vas a dormir en cualquier otra parte que conmigo esta noche.



Me lleva al elevador y luego a nuestra habitación, patea la puerta cerrada y me deja en la cama, se arranca su camiseta, sus músculos sobre salen con los enérgicos movimientos y veo cada centímetro de esa hermosa piel; piel que otras mujeres tocaron, besaron y lamieron y una oleada nueva de celos e inseguridad me atraviesa, grito como loca y le comienzo a pegar cuando comienza a quitarme la ropa. —Hijo de puta, no me toques.



—Eh, eh escúchame —me atrapa con sus brazos y su mirada—. Estoy loco por ti, he estado en el infierno sin ti, en el infierno. Deja de ser ridícula —dice presionando mi cara—. Te amo, te amo, ven aquí.



Me sienta en su regazo, no esperaba su gentileza esperaba una pelea para poder desahogarme, pero me desarmo y en su lugar comienzo a gritar en sus brazos cuando me sostiene, sus labios se abren en la parte de atrás de mi oído, su voz es suave pero firme y arrepentido.



—¿Cómo crees que me sentí cuando te fuiste? ¿Creías que sería fácil para mí? ¿Qué no me sentiría solo? ¿Traicionado? ¿Engañado maldita sea? ¿Usado? ¿Desechado? ¿Sin valor? ¿Muerto? ¿Creías que no habría días en los que te aborrecía más de lo que te amaba por haberme apartado? ¿Lo creías?



—Deje todo por ti —lloré tan herida que tenía mis brazos envolviéndome como si me costará mantenerme unida—. Desde que te conocí, todo lo que quería eras tú, dijiste que eras mío.



Se quejó en voz baja y me apretó con más fuerza contra él. —Soy tuyo.



Mi lágrimas seguían fluyendo mientras veía en sus ojo, y eran tan hermosos, los ojos de Pedro, eran mieles y tiernos, los ojos que veían a través de mí, los ojos que sabían todo de mí y ellos ya no se reían y reflexionaban acerca del dolor que siento, no podía mirarlos por más tiempo, me cubro la cara y nuevos sollozos me alcanzan.



—Debería haber sido yo todas esas veces —digo—. Debería haber sido solo yo, solamente yo.



—Entonces no me digas que me amas y me abandonas. No me jodas diciéndome que te haga mía y a la primera oportunidad que no estoy mirando huyas. Ni siquiera podía venir a atraparte ¿eso es justo para mí? ¿Lo es? Ni siquiera podía levantarme en mis malditas piernas y venir a pararte.

Solloce fuertemente.



—Me desperté para leer tu carta en lugar de verte, tú eres todo lo que yo quería ver, todo lo que quería ver.



Sus palabras son tan dolorosas de escuchar, no puedo ni siquiera hablar a través de mis lágrimas.








Creo que lloré hasta quedarme dormida en su regazo y cuando me desperté en medio de la noche, mis ojos y mi cabeza me duelen de tanto llorar, estoy desnuda. Me doy cuenta que me ha quitado la ropa como siempre lo hace y su piel está caliente contra la mía y su nariz está en el hueco entre mi cuello y mi hombro, siento sus brazos alrededor de mí y me aprieto más cerca aun cuando duele. Somos el objeto de dolor uno del otro pero también de consuelo. Tira de mí más cerca y lo escucho olerme como si eso fuera la última bocana de mí que va a tomar y antes de que me de cuenta, lo olfateo con la misma ferocidad.


-----------------------------------------------

LEAN EL SIGUIENTE!

No hay comentarios:

Publicar un comentario