lunes, 17 de febrero de 2014

SEGUNDA TEMPORADA: CAPITULO 16



Así que no solo ahora estoy faltando al trabajo y viviendo al borde, sino estoy orinando en un palo.



Diego nos consiguió una cita con un muy experimentado ginecólogo masculino para mañana, y Pedro está poniéndose impaciente; inclusive perdonó a Diego por la parte de doctor—masculino, pero no va a esperar tanto tiempo para saber. Por supuesto, el Sr. Malhumorado no podía esperar. Le he dicho mil veces que no estoy embarazada, y mientras más le digo que no estoy, más engreído luce. Ahora, parece más emocionado sobre que este orinando en un palo de lo que estoy yo.



Cuando salgo fuera del baño usando su camisa negra, lo encuentro en la habitación boxeando con un contrincante imaginario.



Observo desde el umbral, admirando su balanceo. Sabe exactamente donde va su puño , y aun cuando da la impresión de estar relajado, conozco que el poder detrás de cada golpe es igual a una excavadora.



Inclinándome en el marco de la puerta, la atleta en mí no puede evitar admirar al atleta en él. He conocido a miles de deportistas en mi vida. Pero nunca, he conocido a alguien como él. Su velocidad. Agilidad. Como esquiva. Balancea. La manera en que sus peleas parecen ser instintivas, y al mismo tiempo, también puedo ver en ambos su régimen de entrenamiento y peleas que su cabeza está siempre en el juego.



Pienso sobre mis padres por un momento. Saben que estoy en una gira trabajando, aunque no tienen idea cuan profundo estoy envuelta con el hombre que me contrató. El día que dejé Seattle, mi preocupación principal era sí o no Pedro me aceptaría de vuelta. Ni siquiera consideré decirles a mis padres que estaba enamorada. Que conocí al chico—al que nunca pensé encontrar. El que me hizo caer más fuerte de lo que nunca pensé que podía caer. Sé que confían en mí para ser centrada. A través de estos años, he probado ser la más responsable de sus hijos, pero si esta prueba es positiva…Oh mi dios, si es positiva, ¡Gritara “irresponsable”! Por todo el lugar.



Mi dios, ¿Qué si estoy embarazada? Y un pequeño bebe Alfonso llega a mi vida de la manera que Pedro hizo, haciéndose cargo, diciéndome:—¿Sabes qué? Podrías no saber que me necesitas, que me quieres, y maldita sea me amaras, pero aquí estoy.

—¿Ya miraste?



Su voz me sacude de vuelta a la conciencia. Mi estómago se revuelve por los nervios mientras me mira. Ha estado pasando sus dedos por su cabello, y cada vez que lo hace, parece aun más desarreglado. Sus ojos son oscuros, pero la luz viniendo del atardecer ilumina la pequeña mota de miel en sus ojos negros. Luce cálido y deportivo en sus pantalones de ejercicio y su sudadera—aniñada—y el pensamiento de tener a su bebe me hace sentir caliente, inquieta, y muy, muy desprevenida.



—¿Paula? —insiste suavemente.



Mi estómago se revuelve una vez más. Una parte de mi esta curiosa, y la otra parte no quiere saber y todo lo que quiere es mantener las cosas como están. Solo nosotros. Pedro y Paula.



—¿Orinaste o no orinaste en un palo, bebe? —pregunta cuando continúo dudando.



—¡Lo hice! ¡Te dije que lo hice! —me quejo mientras voy por la prueba, después la traigo de vuelta a la mesita de noche y leo las instrucciones por tercera vez. Luego junto mi valor y me pongos mis pantalones imaginarios de chica grande mientras quito la cubierta y miro a la pantalla.



Las mariposas se marchan de mi estómago.



Mis padres aparecen en mi mente. Mamá y papá. Otra generación. A lo mejor Delfina les dijo que he estado viendo al hombre para el que trabajo, pero si ni siquiera saben que estoy con él, un bebe en camino los dejara en necesidad de terapia por un mes. Alejo ese pensamiento, porque honestamente, lo que es importante ahora es lo que él piense. Él. Pedro Alfonso. Tu primero y único Riptide. Posiblemente, ¿el papá de mi hijo?



Mierda.



Esto no puede estar pasando.



Pero lo está.



Giro para verlo, y un camión entero lleno de amor golpea mi corazón.

Esta saltando en la habitación, lanzando sus puños en el aire, arriba y abajo. Da un gancho, lanza un jab, frunce el ceño, y golpea a su compañero imaginario de boxeo,quien parece ser uno rápido, por la forma en que Pedro está lanzando y golpeando de vuelta.



Es cautivador.



Roto, crudo, y tan real. Es todo mío,o al menos, es todo lo que quiero en el mundo. Que sea mío.



Calmadamente, como si me sintiera, para de balancearse y levanta una de sus elegantes cejas que siempre parecen estar permanentemente inclinadas.



—¿Qué dice?



—Dice…—miro a la pequeña pantalla, y no, no estoy viendo doble. Quiero decir, lo estoy, pero no es una alucinación.



Creo que rocas han reemplazado mis pulmones, porque no puedo respirar mientras coloco la prueba abajo al pie de la cama y camino hacia él. Paso a paso, miro en esos ojos negros—grises con la mota de miel que me mira acercarme con creciente curiosidad. Levantando mis manos, sostengo su desaliñada mandíbula y realmente lo miro mientras me mira, excepto que estoy perfectamente seria y él está perfectamente sorprendido.




—Pedro, no olvides esto —susurro ansiosamente, mi pecho incrementando con necesidad de su apoyo—. Estas negro en este momento, y no quiero que olvides lo que te voy a decir. Te necesito aquí completamente conmigo.



—Hey. —sus hoyuelos se desvanecen mientras enmarca mi cara con sus grandes y callosas manos—. Te tengo.



—Dios, por favor hazlo.



—Sí, lo hago. Te tengo. ¿Ahora que está mal aquí? ¿Hmm? Si no lo estas, entonces encontraremos que es lo que está mal contigo. Si lo estas…



Alejándome antes de que pueda terminar, corro, agarro la prueba, y se la traigo, mi corazón cogiendo un ritmo acelerado. Quiero su fuerza. Quiero su confianza. Aun si es volátil, siempre lo es. Maldita sea. ¡Fuerza! Necesito eso ahora.



Nunca quitando sus ojos de mi, toma el pequeño palo y lo extiende.

Pero dios, podría no estar sonriendo por mucho tiempo.



Mi voz es calmada y sorprendentemente firme. —Dos líneas significa, supuestamente, que lo estoy.





Sus ojos se quedan entrelazados con los míos por un momento largo, y después sus pestañas se deslizan hacia abajo mientras gira la pantalla de la prueba ligeramente hacia la luz del sol.



Mi propia ansiedad me come por dentro mientras espero por una reacción. Estábamos bromeando en el avión, pero ahora esta serio. Tan serio como yo. Su perfil completamente ilegible mientras miro la perfecta forma de su nariz, lo elegante que es. Su boca, relajada y llena, tan malditamente hermosa. Sus cejas, ligeramente juntas en desconcierto mientras descifra las líneas. Me es imposible fingir alguna emoción en absoluto.



Cuando coloca el palo a un lado, mi respiración se detiene en mis pulmones, y cuando levanta su cabeza, nada más existe en el mundo más que este momento. Levanta sus ojos a los míos, y mi estómago se retuerce tan fuerte como el corazón lo hace en mi pecho.



¿Qué si no me quiere así?



¿Qué si esto es demasiado para nosotros?



¿Qué si somos lo suficientemente fuerte para amarnos uno al otro, pero no lo suficientemente fuerte para amar a alguien más—juntos?



¿Qué si no estamos listos?



Nuestros ojos se encuentran. Estudia mi reacción mientras estudio la suya aun más desesperadamente. Y de las mil cosas que pude haber imaginado ver en su cara, nunca imaginé que vería lo que veo. Esta…complacido. No. Esta más que complacido. Sus ojos están brillando como si estuviera sexualmente hambriento, pero por lo que está hambriento es por algo más. Después sus hoyuelos aparecen, se ríe, y su perfecta felicidad explota como un arcoíris dentro de mí.



—Ven aquí. —me recoge y levanta, así mi abdomen está en su cara, y me da un ruidoso beso. Chillo cuando me baja a la cama y se cierne encima de mí.

La vista de esos dos hoyuelos en su barbilla desaliñada me deleitan demasiado, comienzo a reír.



—¡Eres un hombre loco! ¡Eres el único hombre que conozco que tira a su novia embarazada a la cama!



—Soy el único hombre, —dice—. por lo que se. Hay solo un hombre en tu mundo, y soy yo.



—Está bien, pero no le digas a mi papá que concordé tan fácilmente…—froto sus hombros, enmarca mi cara, y se estabiliza encima de mí. Si pensé que lucía engreído antes, ahora le da un nuevo significado a la palabra.



—Paula Chaves embarazada con mi bebe —dice astutamente. Su cabello demasiado levantado, paso mi mano y observo a mis dedos jugar con él. Una ola de alegría pasa sobre mí.



—Mi cabeza está dando vueltas. Bésame.



Baja su cabeza y tiernamente encaja su lengua con la mía, trazando la carne de mis labios primero, y después acariciando mi lengua con la suya tan deliciosamente, todo mi sentir brota despierto. Se aleja para acariciar la parte trasera de un dedo curveado bajando por el lado de mi cara.



—Hazlo que luzca como tú.



—Eres el que me está dando esto.



—No, tú me estás dando esto.



—Está bien, ambos somos almas muy bondadosas.



Su risa es maravillosa, es contagiosa mientras rueda a su lado, me coloca en sus brazos y comienza a darme un montón de lentos besos.



—Eres mía ahora, desde la parte alta de tu hermoso cabello negro hasta las suelas de tus pequeños pies. —acaricia mi cara con su pulgar calloso mientras besa la parte alta de mis parpados—. Ni siquiera pienses dejarme otra vez o iré tras de ti y que me ayude dios, te voy a atar donde este, donde duerma y donde coma. ¿Me escuchaste, Paula Chaves?



Mis pechos están sensibles debajo de mi sostén, y asiento sin aliento. Mierda, amo cuan posesivo es—y es el doble cuando es negro. Me siento a mí misma ponerme más húmeda entre mis piernas.



—No hay ni una parte de mí que no sepa que soy tuya. —le aseguro, tomo su mano y la coloco en mi corazón.



Aprieta su mandíbula, y una chispa de primitivo conocimiento aparece en sus ojos mientras coloca sus dedos alrededor de mis pechos. Comenzamos a besarnos. Iniciamos duro, y después más lento. Ambos nos deslizamos más cerca al mismo tiempo, necesitando el contacto como oxígeno. Susurra en mi oído:—Estoy tan loco por ti. —acaricia con la nariz la cima de mi cabeza, lo aprieto cerca y jadeo—. Te amo tanto.





Luciendo extremadamente satisfecho, casi como cuando me da varios orgasmos múltiples seguidos, me gira y ajusta, sosteniendo mi estómago mientras comienza a acariciar con la nariz la parte trasera de mi cuello mientras mi mente continúa dando vueltas, e imagino a un pequeño Pedro corriendo de la manera que los niños corren, torpe y tropezándose, y toco mi estómago mientras dejo que mi león me acaricie.


-----------------------------------------------

GRACIAS POR LEER! =)


5 comentarios:

  1. ayyy que lindo!!! van a tener un bebe!!!

    ResponderEliminar
  2. hermoso capitulo, si que emoción pau sta embrazada y pp feliz, muero x leer el proximo capitulo

    ResponderEliminar
  3. Wowwwwwwwww, al fin se supo jajajaja. Qué van a hacer ahora, no van a poder seguir viajando y haciendo esa vida que hacen. Lo que + me gusta es el amor que se sienten!!!!!!

    ResponderEliminar
  4. pienso lo mismo que el comentario de solvia, que van hacer ahora ella no va a poder viajar mucho y a eso le agrego que escorpion va intentar a ser algo ... bueno me encanto el cap espero el siguiente besos !

    ResponderEliminar
  5. que lindooo un bebito!!! me encanta q los dos esten felices!!! si pedro era posesivo ahora va a ser muchisimo mas!!! Me encanta la novela jesiii :D
    @nadiaa2012

    ResponderEliminar