martes, 4 de febrero de 2014

SEGUNDA TEMPORADA: CAPITULO 4



Nuestro hotel en Phoenix parecía como sacado de un dibujo. El extenso edificio de adobe de veinte pisos se extiende bonitamente sobre un paisaje desierto, rodeado por cactus florecientes con flores tan grandes y brillantes que tengo la urgencia de ir y tocarlas, solo para asegurarme que no son de plástico.



En el interior del lobby de mármol, dos chicas adolescentes susurraron y señalaron a Pedro mientras él pasaba porque por supuesto que se habían fijado en él. Lo notaba como notas a un toro caminar a través del lobby de un hotel. Sus miradas nos escanean a nosotros rápidamente, al grupo que venimos con él, y comienzan a chequearme a mí.



Levanto una de mis cejas con una sonrisa divertida y parecen determinar que probablemente soy su novia pero no puedo evitar que mi estómago se retuerza locamente en señal de propiedad mientas lo miran una última vez con sus pequeñas miradas hambrientas.



—Mira a esas dos chicas enamoradas locamente de él, él siempre atrayendo miradas —me dice Diane— ¿no hace que te pongas celosa?



—Extremadamente —le digo arrugando la nariz con disgusto de mis propios celos.



Pedro me mira y me guiña un ojo mientras él y Diego esperan por las llaves, Diane me codea riéndose.



—Por Dios ese hombre conoce su propio atractivo —dice—. Pero yo no estaría celosa Paula, el equipo entero siente el amor entre ustedes dos. Nunca lo habíamos visto así por nadie más, no importa cuántas mujeres desfilaron por aquí, él sin embargo regreso por ti.



—¿Qué quieres decir? —le fruncí el ceño— . ¿Las mujeres desfilaron por dónde?



—Nuestro hotel.



—¿Te refieres a recientemente?



Mi estómago cayo, y quiero decir que realmente se cayó cuando veo como los ojos de Diane se ensanchan y pierde el color en el rostro.



Ella comienza a sacudir la cabeza y luego… ella comienza a mirar alrededor como si quisiera esconderse en una maldita maceta.



— Paula —susurra con tono de disculpa mientras da un paso atrás.



¿Por qué?



¿Cree que la voy a golpear? ¿Luzco como si fuera a golpear a alguien? No quiero golpear a nadie, muy apenas puedo mantenerme de pie.



Todo tiene un aspecto borroso cuando volteo a mirar la espalda de Pedro al otro lado del lobby, pienso en la forma en que él se mueve como un depredador tomándome, cuando hicimos el amor. En mi mente veo sus ojos, mirándome llegando a mi orgasmo por él, me lo imagino acostado en una cama del hotel mientras docenas de mujeres están para su placer, sus ojos mieles y mis ojos verdes; viéndolos como se apartan de él también.



Y luego considero que quizá no podría haber estado tranquilo, pudo estar en su forma oscura. Pedro en su forma más maniática, intensa y cruda tan peligroso como lo será siempre.



Porque él no es normal, ni siquiera está cerca de ser normal. Él no solo es el jodidamente Pedro “Riptide” Alfonso, es bipolar y se balancea de una gama de ánimo al otro. Cuando él esta maniático, no recuerda algunas veces lo que hace, y en el mes que me fui él estuvo muy, muy maniático. Sus ojos negros y misteriosos mirándome desesperadamente desde una cama del hospital.



Mis entrañas se retuercen hasta que mis pulmones se sienten atascados en mi garganta hasta que recuerdo como él trato de tranquilizar su respiración y me detuvo.



El corazón palpitante luchando o huyendo, ubique a Ruben a través del lobby y está viendo su celular mientras lo recuerdo vívidamente llevando un montón de resplandecientes y hermosas mujeres a la suite de Pedro no hace mucho tiempo para “animarlo” cuando tenía un negro episodio.



Antes de que pudiera detenerme, me cargue sobre él como si fuera un bala, mis puños temblorosos estaban a mi costado—. ¿Cuántas putas trajiste a la cama de Pedro, Ruben?



—¿Disculpa? —baja su celular en desconcierto total.



—Te pregunte cuántas… putas… trajiste a su cama ¿Estaba tan siquiera consciente de lo que estaba haciendo con ellas?



Mira la ancha espalda de Pedro, entonces me agarra del codo me lleva a un lado de los elevadores.



—No puedes opinar Paula ¿recuerdas? ¡Lo dejaste! Lo abandonaste cuando él estaba roto en un maldito hospital, Diego estaba cuidando a tu hermana, que estaba en rehabilitación, y yo difícilmente podía recoger todas las piezas de tu carta… tú maldita carta… lo que le hizo a él, algo que nunca jamás podrías llegar a comprender. En caso de que lo hayas olvidado Pedro tiene un desorden del estado de ánimo, tiene que ser sacado de la maldita oscuridad.


—Eh —Pedro le da un tirón por el cuello y aprieta su mano en un puño como si estuviera a punto de elevarlo—. ¿Qué demonios estás haciendo?




Ruben se sacude libre y mira ferozmente mientras acomoda su corbata dentro de su nueva estúpida chamarra.



— Estaba tratando de explicarle a Paula, que las cosas aquí no eran tan felices como los son ahora cuando ella se fue.



Pedro empujo un dedo en el pecho de Ruben—Has acabado con eso ¿Entendiste? —Ruben aprieta su mandíbula y Pedro aprieta tan fuerte el dedo en el pecho de Ruben que lo obliga a retroceder un paso—. ¿Lo entiendes?



Ruben asiente firmemente—Sí, lo tengo.



Sin otra palabra Pedro enrosca su mano atrás de mi cuello y me dirige al elevador. Pero todo el viaje en el elevador mis entrañas se apretaban dolorosamente a pesar de que trato de razonar conmigo misma que no tengo derecho de sentirme así.



Sin nada que ver adelante, me quede mirando fijamente nuestro ático mientras entrabamos en él. Es nuestro nuevo hogar, los cuartos de los hoteles han sido siempre como nuestro hogar pero no son mi hogar. Mi hogar está muy lejos, mi hogar ahora es este hombre y necesito aceptar el hecho de que amarlo puede romperme, una y otra vez amar a Pedro me romperá. Cuando él este luchando y cuando le den más golpes de lo que puedo soportar me romperé, cuando este tierno conmigo y me de todo el amor que no siento que merezco me romperé, cuando este en un episodio donde sus ojos están negros y no recuerde cosas que dijo o hizo, me romperé.



—¿Te gusta la habitación pequeña petardo? —el calor de su cuerpo me envuelve cuando viene por detrás y me arropa con su cuerpo entre sus brazos. Me siento cálida y protegida—. ¿Quieres emprender el camino cuando se haga de noche?



Sus labios rozan la curva entre mi cuello y mi clavícula, y la pluma envía una pequeña ráfaga de dolor a mi corazón. Siento como si me hubiera tragado todo el jardín lleno de cactus mientras levanto el cuello de mi blusa y me doy vuelta.



—¿Te acostaste con otras mujeres?



Nuestros ojos se encuentran y un escalofrío familiar del conocimiento me recorre cuando lo mire a la cara. Para la vida de mí no podía ver en lo que estaba pensando.



—Sé que no tengo que preguntártelo —busque profundamente en sus ojos mieles y él buscaba en mí con la misma intensidad—. ¿Rompimos cierto? Era el final de todo pero… ¿lo hiciste?



Espere y sus ojos comenzaron a brillar. Él está de hecho sonriendo.



—¿Es importante para ti? —me pregunto confidencialmente— ¿Si me acosté con alguien más?



La rabia y los celos burbujeaban dentro de mí rápidamente, agarre un cojín del sillón en su pecho mientras estallaba— ¿Qué crees maldito idiota?



Agarro el cojín y se deshizo fácilmente del cojín—Dime cuánto te importa —un brillo de malicia destellaba en sus ojos que solo me hizo rechinar mis dientes y le tiré otro cojín.



—¡Dime!



—¿Por qué? —desvió el cojín y viene por mí después—. Me abandonaste pequeña petardo, me dejaste con una dulce carta diciéndome, muy educadamente, que me fuera a la mierda y que tuviera una buena vida.



—¡No! Te deje con una carta en la que te decía que te amaba, algo que tú no me habías dicho hasta que regrese a ti y te rogué que me lo dijeras.



—Eres una maldita cosa dulce así, ven aquí —agarro la parte detrás de mi cabeza y me tiro entre sus brazos y necesite de toda mi fuerza para liberarme.



—Pedro, te estás riendo de mí —chille miserablemente.



—Dije que vinieras aquí —me recogió en sus brazos y gire mi cabeza mientras trataba de retrocederme.



—¡Pedro dime! Por favor dime ¿qué hiciste? —le rogué.



Me clavo en la pared y recargo su frente sobre la mía, su mirada completamente territorial—Me gusta que seas celosa ¿es por qué me amas, te sientes posesiva conmigo?



—Déjalo ir —respiro enojada.



Levanto su mano larga y sostuvo mi cara firmemente, pero suavemente como si fuera de cristal—Yo lo hago, me siento completamente posesivo contigo, eres mía, no voy a dejarte ir.



—Me dijiste no a mí —respire, ardiendo en el interior con dolor—. Por meses y meses, me estaba muriendo por ti. Me estaba volviendo loca, yo llegue como una maldita idiota, te alejabas de mí hasta que me fui… muriendo lentamente por dentro queriéndote. Tienes más fuerza de voluntad que Zeus pero la primera mujer que trajeron a tu cuarto… en el momento que ya me había ido, las primeras putas que te trajeron…



Su sonrisa se mantiene en su rostro pero el brillo en sus ojos se atenúo y ahora hay una feroz intensidad en su mirada.



— ¿Qué hubieras hecho si hubieras estado aquí? ¿Detenerlas?



—¡Sí!



—Pero ¿dónde estabas?



Mi respiración se sacudió.



Bajo la cabeza y me miró fijamente a los ojos ahora curiosos.



— ¿Dónde estabas Paula? —una de sus grandes manos se curva en mi garganta y acaricia con su pulgar el punto donde está mi pulso.



—Estaba rota —lloro con una mezcla de rabia y dolor—. Me rompiste.



—No, tú, tu letra me rompió —la risa ha desaparecido de su mirada mientras recorre la yema de su pulgar mi garganta amorosamente subiendo a lo largo de la curva de mi quijada, como una pluma, hasta que llega a mis labios—. ¿Qué importa si tenía que besar miles de labios para olvidar estos?



Hay un golpe en la puerta, pero nuestras energías están en conflicto bloqueadas como misiles con un objetivo. Él está muy ocupado encerrándome en sus brazos y yo estoy muy ocupada manteniendo mi corazón roto dentro de mí, aborreciendo el hecho que soy la real portadora del hacha, la razón de nuestro rompimiento. Sé que él necesita sexo cuando esta maniático, sé que lo abandone, sé que lo abandone, no tenía derechos sobre Pedro acerca de lo que hizo o dijo.





Así que rompí mi propio corazón cuando me fui y ahora la realidad de lo que paso cuando me fui, regresará y me romperá de nuevo. Y aquí estoy, con un enorme nudo en la garganta y exhalando tan duro como un dragón que escupe fuego.


---------------------------------------------

GRACIAS POR LEER! ♥


2 comentarios: