jueves, 6 de febrero de 2014
SEGUNDA TEMPORADA: CAPITULO 7
El calor en el Phoenix Underground es sofocante.
Los caros asientos están encajados juntos, uno después del otro, y alrededor de quinientas personas están gritando salvajemente mientras el Butcher y Hammer tienen su encuentro en el ring. Después ¡zas! ¡Torta! Y Hammer termina lleno de sangre e inmóvil en el suelo.
—Wow, Hammer fue desafortunado — dice Diego.
Kirk “Hammer” Dirkwood ni si quiera se ha movido desde que cayó de lleno en la lona.
Butcher, sin embargo, es un gran luchador. Con tanta carne que es el doble o triple de tamaño que cualquier otro luchador, sus puños parecen bolas de hierro, y sus nudillos parecen clavos. Acaba de ser anunciado ganador, y ahora grita una sarta de maldiciones a la multitud, diciéndoles que él es “¡El mayor hijo de puta que este ring haya visto!” y de repente, la lona se estremece bajo sus pies mientras él furiosamente empieza a dar vueltas en el ring, gritando aun más fuerte, —¡TRAERME A RIPTIDE! ¡¡¡¡Dejarme tener un jodido encuentro con Riptide!!!!
Están arrastrando a un inconsciente Hammer fuera del ring, y mi estómago se anuda en el momento en el que Butcher golpea su pecho como un gorila y sigue gritando con una voz que es áspera como la de un monstruo.
—¡¡RIPTIDE!! ¿Me oyes? ¡Sal, coño! ¡Hazme frente como hiciste con Benny!
—Es compinche de ya—sabes—quien — me dice Diego poniendo los ojos en blanco—. Y ahora, gracias a la final del año pasado, cree que puede vencer a Rip también.
La multitud se inquieta. Me doy cuenta de que el hambre de Butcher sólo ha despertado al público. Ellos oyeron el nombre, y se propaga como la pólvora por las gradas, empezando con murmullos y aumentando a un crescendo: ¡Riptide! ¡Riptide! ¡RIPTIDE!
Inmediatamente lo se, con cada fibra de mi, ellos van a hacer que salga. Es buscado, no solo por Butcher, sino por todo el estadio gritando.
—¡Riptide! ¡Riptide! ¡RIPTIDE!— cantan.
Siento como un enorme puño está exprimiendo el contenido de mi estómago mientras espero a tener un vistazo de él. Está enfadado conmigo. Está enfadado porque estoy siendo ridícula y odio no poder parar de serlo, por lo que estoy enfadada conmigo misma.
—¡¡Riptide, Riptide!!— la multitud seguía gritando por él.
Hay un revuelo mientras los organizadores parecen luchar para cumplir mientras las demandas del público se vuelven aún más ruidosas.
—¡RIPTIDE! ¡RIPTIDE!
—¡Darnos al jodido RIPTIDE!
Los altavoces vuelven a la vida, y el presentador suena sin aliento.
—¡Habéis preguntado por él, damas y caballeros! ¡Le habéis pedido! ¡Ahora, vamos a sacar esta noche al que todos estáis aquí para ver! ¡Él, el único, Ripppptide!
La multitud ruge en alegría y mi cuerpo grita en silencio mientras todos mis sistemas golpean a toda velocidad. Mi corazón bombea, mis pulmones se expanden, y mis ojos duelen por tenerlos fijos en la pasarela. Todos los vasos sanguíneos y capilares de mi cuerpo se dilatan para facilitar el flujo de sangre, y los músculos de mis piernas están listos para correr, a pesar de todo lo único que puedo hacer es retorcerme incómodamente en la silla. Nunca puedo hacer ver a mi cuerpo que pedro no está en peligro. Tampoco puedo yo. Mi cerebro no puede comprender que el hombre que amo lo hace para ganarse la vida. Para su bienestar mental. Así que me siento aquí mientras que mi cuerpo libera las mismas hormonas que liberaría si estuviese acorralada por tres osos delirantes listos para comerme.
Y entonces lo veo entrar al estadio, fuerte, magnífico, en control.
Sube al escenario rápidamente y se quita la bata mientras que Butcher sigue golpeando su pecho cuando la multitud recibe a pedro con todo su amor y devoción. Como siempre hacen.
Aguanto la respiración y mis manos se cierran en puños en mi regazo mientras espero a que él me mire.
Me mata. Primero, miro con anticipación, después con temor, luego con incredulidad, mientras él da una vuelta, sin sonreír, después deja caer sus brazos a los lados y se coloca en su lugar. La campana suena.
Los hombres cargan. Me estremezco cuando la cabeza de pedro vuela hacia un lado por el impacto.
—¡Oh, no!— Mi estómago cae, mis ojos se ponen borrosos cuando veo la sangre.
Los horribles sonidos de hueso golpeando la carne abierta, uno después del otro, mientras Butcher da tres golpes consecutivos, todos en la cara de Pedro.
—Oh, dios, Diego — grito ahogadamente, cubriéndome la cara.
—Mierda— diego me dice—. ¿Por qué jodidamente no te ha mirado?
—Me odia.
—Paula, vamos.
—Nosotros . . . Él . . . Estoy teniendo problemas con lo de las mujeres, ¿de acuerdo?
diego me mira con una expresión conflictiva, con la mirada fija en mi perfil, como si quisiese decir algo pero no fuese capaz.
pedro gruñe enfadado y levanta la guardia mientras agita su cabeza, retrocediendo. Su cara está sangrando desde la nariz, los labios, la pequeña cicatriz de su ceja, y ni si quiera se de donde más.
Butcher golpea de nuevo, pero Pedro lo bloquea, y se intercambian golpes durante un minuto hasta que termina el round y ellos van a sus esquinas. Ruben pone algo en las heridas, y el entrenador le está gritando. Él asiente, agita sus brazos, flexiona los dedos, y vuelve, ahora enfadado, mientras va mano a mano con esa fornida y horrible bestia y sus nudillos con púas.
Ellos vuelven a las andadas. Balanceando y golpeando.
Pedro gira a un lado y Butcher lanza su puño al espacio en el que Pedro estaba. Pedro vuelve con un gancho en la cara que conecta tan fuerte que Butcher se balancea.
Le toma unos momentos a Butcher recobrar su equilibro. Balancea su brazo, pero Pedro se agacha y le da un puñetazo en las costillas, el intestino, y la cara, todos aterrizando con la velocidad y precisión perfectas. ¡Pow,¡ pow, ¡pow!
Butcher lanza un puñetazo una vez más, buscando la cara de Pedro, pero Pedro bloquea el puñetazo y una vez más vuelve con un golpe por su cuenta, golpeando sus nudillos directamente en la fea y gorda cara de Butcher. Butcher cae de rodillas.
A mi lado, el entusiasmo de Diego sigue creciendo, y le oigo murmurar. —Vamos, Pedro. ¿Por qué le dejas conseguirlo? Lo tienes.— Se gira hacia mi y susurra —. Puedes enseñar velocidad y agilidad, pero nunca puedes enseñar a un hombre a ser un fuerte golpeador como es Pedro. En cuanto empieza a golpear como él quiere, se acabó. —Veo que está sonriendo, pero yo no lo estoy.
Pedro sigue sangrando, y mientras la pelea avanza, él sigue recibiendo un par de puñetazos en su cuerpo.
Detesto, detesto, detesto cuando se lesiona, a pesar de que mi trabajo es ayudarlo a recuperarse. Se ríe y escupe, casi como si estuviera disfrutando.
La pesadilla de la pelea de la última temporada me hizo algo, y ver esto, esto, me mata de nuevo.
Mi temor ha crecido y se ha podrido, y esta noche, es abrumador. Por un momento, mi cabeza se gira débilmente, pero al mismo tiempo, estoy segura de que mi adrenalina me está manteniendo despierta, manteniendo mi cuerpo alimentado y listo para defenderle.
Butcher se levanta de nuevo y lanza un puñetazo a su cara, y la cabeza de Pedro se gira, pero su cuerpo se mantiene firmemente plantado. Mi árbol está siempre firmemente plantado. Él se balancea, y devuelve el golpe aún más fuerte. Los dos hombres se enganchan, después se apartan el uno del otro, y Pedro carga una vez más, la sangre sale a chorros de su cara mientras, que una vez más, él va ¡pow pow pow!
Sus rápidos, y consecutivos puñetazos hacen que Butcher empiece a retroceder. El hombre gordo rebota en las cuerdas tras él, pero se niega a caer. Pedro lo arrincona, su pecho brillando por el sudor y sus músculos ondulándose mientras él rompe el intestino de Butcher y después su cara.
Mi respiración me ha dejado. Miedo irrita mi interior junto con otras sensaciones encontradas, como esta increíble excitación que siempre me da mientras le veo luchar. Él es espectacular. El poder en su cuerpo, la ondulación de sus músculos, la perfecta flexión cuando cada músculo se endurece y se relaja. Pedro usa tanto la inteligencia como el instinto para luchar. Él parece planear, trazar, después solo desarrollarlo, pero más que nada, él parece vivir el momento. Amarlo.
Su rostro está concentrado mientras azota a Butcher hasta que el hombre se ha derrumbado en una piscina roja a sus pies. Literalmente, a sus pies. Su cara choca con las botas de Pedro.
Los labios de Pedro se curvan con el placer a la vista, y se hace a un lado, girando su cuerpo en mi dirección.
—¡RIPTIDE!— grita el presentador, y mientras su brazo es levantado en el aire, su mirada finalmente me localiza.
Mi pulso se detiene. El ruido se ha ido. Incluso mis latidos se sienten como si no existiesen. Es estúpido cuánto necesito esto, pero cuando finalmente levanta su brazo, gira su cabeza hacia mi y sus desesperados, enfadados, ojos mieles me entierran, me estremezco en mi asiento.
Su mirada es claramente posesiva y furiosa, una gota de sangre se desliza hacia su parpado desde el corte en la ceja, sangre gotea de su nariz y labios.
Y cuando el maestro de ceremonias le pregunta algo, él asiente, y ellos llaman a otro peleador para él.
—Si, ahora él va a necesitar expulsar esa rabia.— Diego murmura para si mismo.
Un nuevo tornado de nervios me barre cuando oigo esto. Lo juro, si no lo supiera, pensaría que está haciendo esto para torturarme y castigarme. Las endorfinas le evitaran sentir dolor. De hecho, está tan orgulloso y determinado que él ha enseñado a su cuerpo a soportarlo. Constantemente empuja los limites, y creo que su umbral de dolor puede ser mayor que el de cualquier otro atleta que he conocido, pero mis limites han sido mucho más que superados durante la tarde.
Pedro marca varios golpes en el tipo nuevo, usando una genial combinación de golpes, pero aunque Ruben trató de curarle en su esquina, la sangre sigue cayendo de su cara.
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GRACIAS POR LEER!♥
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buenísimo el capítulo,me encanto.
ResponderEliminarAy q hablen y se entiendan!!
ResponderEliminarme encantaron todos los cap. aceptame en el face asi puedo leer todas las novelas, ya te lo mande es norma noemi jofre, esta va genial, espero ansiosa el otro cap. bs gde jesy, tkm
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